<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>PATRIARCADO ECUMENICO &#8211; Arquidiocesis Ortodoxa</title>
	<atom:link href="https://ortodoxia.com.ar/cat-patriarcado/patriarcado/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://ortodoxia.com.ar</link>
	<description>de Buenos Aires y Sudamérica</description>
	<lastBuildDate>Fri, 22 May 2020 16:14:28 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.9</generator>

<image>
	<url>https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2020/04/cropped-logo-186x58-1-32x32.png</url>
	<title>PATRIARCADO ECUMENICO &#8211; Arquidiocesis Ortodoxa</title>
	<link>https://ortodoxia.com.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Estructura Administrativa del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla</title>
		<link>https://ortodoxia.com.ar/patriarcado/estructura-administrativa-del-patriarcado-ecumenico-de-constantinopla/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[4dm1n]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Apr 2020 03:19:29 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">https://ortodoxia.com.ar/?post_type=slz-service&#038;p=5188</guid>

					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div  class="wpb_single_image wpb_content_element vc_align_center  wpb_animate_when_almost_visible wpb_fadeIn fadeIn  gris">
		
		<figure class="wpb_wrapper vc_figure">
			<div class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img width="150" height="150" src="https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2020/04/estructura-patriarcado-150x150.png" class="vc_single_image-img attachment-thumbnail" alt="" srcset="https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2020/04/estructura-patriarcado-150x150.png 150w, https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2020/04/estructura-patriarcado-350x350.png 350w" sizes="(max-width: 150px) 100vw, 150px" /></div>
		</figure>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<ol>
<li style="text-align: justify;">Evolución Histórica-Canónica</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de su larga historia, la sede patriarcal de Constantinopla ha mantenido un sistema sinodal de administración según se requiere por el Canon 2 del II Concilio Ecuménico<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Una única y extensa variedad de Sínodos han sido convocados dentro de su territorio<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, incluyendo sínodos <em>ecuménicos</em> y <em>regionales</em>, así como <em>provinciales</em>, reunidos en un principio dos veces al año y luego anualmente, y sínodos <em>residentes</em>, convocados excepcionalmente o con regularidad. En esta última clase de sínodo han participado jerarcas activos y retirados de la sede de Constantinopla y, cuando la gravedad de las cuestiones así lo requería, también han participado Patriarcas de los otras jurisdicciones del Oriente Cristiano.</p>
<p style="text-align: justify;">En relación con la institución del Sínodo Residente -Ἐνδυμοῦσα Σύνοδος, y especialmente desde mediados del siglo XVIII, cuando éste se reuniera con mayor frecuencia, observamos la institución de los γέροντες, es decir de los jerarcas titulares de antiguas sedes con gran prestigio-, que se desarrolló más o menos al mismo tiempo. La institución de los obispos de las prominentes y antiguas sedes –Γεροντισμός-, operante con la aprobación de los otomanos, tenía sus ventajas e inconvenientes. Los jerarcas en mención, designados como γέροντες (ancianos)- ocuparon los tronos de las que eran en su mayoría sedes metropolitanas históricas y distinguidas en las cercanías de Constantinopla, como Heraclea, Cízico, Nicea, Nicomedia, Calcedonia, y más tarde Derkoi, Cesárea, y Éfeso. Por lo tanto, eran habiendo sido elevados a un rango de prominencia entre las demás sedes metropolitanas del Patriarcado, estos ocho obispos ejercían un mayor grado de autoridad e influencia sobre sus asuntos administrativos. La institución de los obispos de las antiguas sedes fue finalmente abolida por el Reglamento General del Patriarcado sólo en el siglo pasado. Fue en ese momento que la forma actual del Santo Sínodo permanente apareció, y desde entonces se convirtió en el órgano administrativo ordinario del Patriarcado.</p>
<p style="text-align: justify;">La regularidad y la composición de estos sínodos, incluyendo la participación de distinguidos clérigos -fuera de los jerarcas- y laicos, no habrían sido previstas por ningún reglamento. Por el contrario, podríamos decir que eran una coincidencia, y sobre todo se convocaban de una y otra manera y frecuencia de acuerdo a la peculiaridad de las circunstancias. Algunos de los clérigos que participan se se convirtieron en el consejo privado del Patriarca, especialmente en asuntos relacionados con la Arquidiócesis de Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, los laicos se hicieron cada vez más activos en la vida administrativa de la Iglesia, especialmente después de la caída del Imperio Romano-Bizantino. Su papel se vió reforzado de manera significativa por los fanariotas influyentes y por la <em>Comisión para el Público</em> -Ἐπιτροπή τοῦ Κοινοῦ- establecida por el Patriarcado, y alcanzó el cenit de su desarrollo con el <em>Consejo Nacional Permanente Mixto</em>, una institución impuesta por los otomanos, que surgió en el siglo XIX.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre las manifestaciones más notables de la administración eclesiástica patriarcal, que son también objeto de cánones legislativos fundamentales, son la elección de los obispos y, por supuesto, la del patriarca mismo. En cuanto a la participación del elemento laico en este proceso de elección en la Iglesia primitiva, no hay evidencia clara de un proceso consistente sobre el cual basar los supuestos.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se dijo anteriormente, después de la caída del Imperio, la sede de Constantinopla fue administrada por el Patriarca y el Sínodo. Debido a las dificultosas circunstancias del momento, el Sínodo se vió seriamente deprimido en su capacidad de órgano legislador. Las necesidades de la Iglesia en ese momento requirieron un enfoque diferente para el mantenimiento del orden y la preservación de la unidad. Como resultado de ello, sin renunciar a su misión principalmente espiritual, el Patriarca fue reconocido como “etnarca”, o “el líder de la nación cristiana ortodoxa”, teniendo así responsabilidad también en los asuntos relacionados con la identidad étnica, religiosa, y los derechos de las minorías cristianas en el Imperio Otomano.</p>
<p style="text-align: justify;">Este nuevo y multifacético rol dado al Patriarca de Constantinopla obligó a que su influencia y autoridad se extendiera más allá de los límites de su territorio eclesiástico, incluyendo así a los otros patriarcados orientales que formaban parte del Imperio Otomano. No era raro, de hecho, para los patriarcas de estas jurisdicciones del Oriente sean elegidos en Constantinopla y residir allí indefinidamente. En este contexto y debido al importante papel desempeñado por la Iglesia, los otomanos le concedieron a ésta privilegios para regular  asuntos de los cristianos que afectaban sus vidas personales y públicas. Estos incluían asuntos familiares y educativos, así como actos penales en ciertas ocasiones. Esto, por supuesto, no excluía la violación ocasional de los privilegios concedidos y la interferencia arbitraria siempre ejercida por parte del Estado Otomano.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la ausencia, por lo tanto, de una nueva legislación eclesiástica adecuada a los tiempos, la legislación en el ámbito de la administración eclesiástica durante este período se traduce en las definiciones canónicas, los decretos imperiales, las bulas, sigilos, memorandos, encíclicas y decisiones del Patriarcado Ecuménico, como así en las costumbres y tradiciones locales. A partir del siglo XVII, se hicieron varios intentos de adoptar un código de reglamentos por los que se pudiera administrar el Patriarcado. Esto se logró por fin en la segunda mitad del siglo XIX, con la adopción del Reglamento General del Patriarcado Ecuménico, que fue posteriormente ratificado por el gobierno turco, convirtiéndose así en ley del Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Las opiniones varían en cuanto a la eficacia real de los Reglamentos de la administración del Patriarcado. En cualquier caso, el Patriarcado continuó funcionando según los mencionados Reglamentos hasta 1923, a pesar de las continuas intervenciones arbitrarias por parte del gobierno turco. Su validez cesó con el Tratado de Lausana, en base del cual la misión del Patriarcado se limita estrictamente a cuestiones religiosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por esta época, las Iglesias de Alejandría, Antioquía, Jerusalén y Chipre habían recuperado la plena responsabilidad de su propia administración. Por otra parte, en el siglo XIX, las sedes metropolitanas y obispados del Patriarcado Ecuménico de las zonas liberadas, como la península de los Balcanes comenzaron a buscar su independencia eclesiástica en cuanto su independencia política era asegurada. De esta  manera cada uno de éstos se convirtió, desde el punto de vista administrativo, en autónomo contando así con su propia legislación y órganos administrativos. Como se indica en los tomos patriarcales que les concedieron autonomía, su relación con la iglesia de Constantinopla sigue siendo como la de una hija hacia una madre. Por otra parte, la proclamación de estas hasta entonces eparquías del Trono como iglesias autónomas o autocéfalas mejoró las posibilidades del Patriarcado para supervisar y tomar la iniciativa sobre los problemas que afectaban a toda la Ortodoxía.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde 1923, la iglesia de Constantinopla dentro de la República de Turquía ha sido administrada por la ley de la Sacra Tradición, los sagrados cánones, los decretos eclesiásticos en sus diferentes variantes, y varios de los reglamentos precedentes mantenidos por asentimiento común. En vista de la ausencia de una regulación legal posterior, éstas son las fuentes directamente invocadas por los órganos de administración del Patriarcado para fundamentar las decisiones que afectan a la vida de la Iglesia. En este contexto y época el  Patriarcado ha funcionado, hasta el día de hoy, como una institución exclusivamente religiosa y espiritual. Tiene el status de una iglesia libre en un estado secular, cuya ciudadanía, en una mayoría casi absoluta es musulmana.</p>
<p style="text-align: justify;">Las diócesis del Patriarcado Ecuménico en los continentes de Europa, Asia, Australia y las Américas también conservan el estatuto de iglesias libres dentro de estados seculares. En los países donde las religiones oficiales se identifican con la Iglesia Latina, la Anglicana o la Luterana, sus diócesis tienen la misma condición. Digno es de acotar que tanto en Grecia como en Finlandia, su <em>status </em>es el de Iglesia de Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se espeficicará en la segunda sección de esta unidad, en la actualidad hay cuatro diócesis activas a cargo de un Metropolitano dentro de Turquía. Otros Metropolitanos y Obispos que llevan títulos de diócesis inactivas dentro de la jurisdicción del Patriarcado, aunque hoy en día sin rebaño, también se consideran en actividad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los Arzobispos, Metropolitanos y Obispos del Trono Ecuménico están sujetos a la autoridad del Patriarcado. Títulos de preeminencia están reservados para los jefes de las iglesias autónomas o de los metropolitanos con amplia autoridad jurisdiccional.</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Administración Patriarcal</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">El Patriarcado Ecuménico es el augusto centro de la Ortodoxía y como tal constituye el principal centro eclesiástico de la Iglesia Ortodoxa en todo el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Como se ha acentuado convenientemente en la primera parte de esta sección, su estructura administrativa se fue transformando durante los dieciocho siglos de vida hasta el día de hoy; sin embargo, los elementos eclesiológicos fundamentales de la Tradición que se mantienen intactos a través del tiempo, avalan la continuidad de su hispóstasis como institución eclesiástica y hacen flexibles a las diversas formas administrativas adoptadas de acuerdo a las circunstancias históricas.</p>
<p style="text-align: justify;">A la cabeza del Patriarcado, pues, se encuentra el Patriarca, quien, a su vez, es el Arzobispo de Constantinopla y tiene bajo su directa autoridad la vida administrativa y pastoral de la Arquidiócesis de Constantinopla. Dentro de su jurisdicción arquidiocesana el Patriarca ejerce su autoridad como cualquier otro obispo.</p>
<table class=" alignjustify" style="margin-justify: 40px; height: 176px;" width="522">
<tbody style="padding-justify: 40px;">
<tr style="padding-justify: 40px;">
<td style="padding-justify: 40px; text-align: right;" width="102">   ▼▬▬</td>
<td style="padding-justify: 40px; text-align: center;" width="170">Cabeza de la Iglesia de Constantinopla</td>
<td width="10"></td>
<td width="254">▬▬ ▼</td>
</tr>
<tr>
<td style="text-align: center;">Obispo de Constantinopla</td>
<td colspan="2"></td>
<td rowspan="3">Patriarca Ecuménico</p>
<p style="text-align: center;">▼▲</p>
<p><strong>Sacrosanto Sínodo</strong></td>
</tr>
<tr>
<td style="text-align: center;"></td>
<td></td>
</tr>
<tr>
<td></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;"><strong>                              </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, su función administrativa como Patriarca no se concibe fuera del vínculo y la institución sinodal. De esta manera, el Patriarca es quien preside la institución colegiada llamada “Sínodo” que representa la autoridad máxima administrativa del Patriarcado. De hecho, el Sacrosanto Sínodo en su versión ampliada de los obispos residentes, -ἐνδυμοῦσα- elige al Patriarca de entre sus Metropolitanos y lo inviste de su función espiritual, pastoral y administrativa sobre toda la jurisdicción del Patriarcado: en este sentido, el lugar natural de la hipóstasis patriarcal en cuanto “<em>primado en la administración</em>” es el Sacrosanto Sínodo, puesto que de ahí procede su origen, en su seno se llevan a cabo todas las actividades administrativas que atañen a la dinámica vida del Patriarcado <em>“ad intra</em>” y “<em>ad extra”</em> y hacia aquel derivan todas la propuestas de esta naturaleza del “<em>primus”</em> –el Patriarca- que vienen adoptadas siempre luego de la necesaria deliberación y por consenso sinodal.</p>
<p style="text-align: justify;">El Sínodo está compuesto por todos los Metropolitanos del Patriarcado que rotan cada año de acuerdo a un complejo programa que tiene como parámetro de convocatoria el equilibrio de las regiones de donde provienen los Metropolitanos. En el Seno del Sacrosanto Sínodo se forman diversas comisiones sinodales que atienden y siguen el desarrollo de variadas facetas de la vida y adminitración de la Iglesia. Estas comisiones tienen directa y natural referencia al Sacrosanto Sínodo y al Patriarca como su cabeza.</p>
<p style="text-align: justify;">Otros órganos administrativos en el seno de la <em>corte</em> o <em>curia patriarcal</em> es la Gran Vicaria General, que en sus diversas reparticiones –Gran Archidiaconía, Comisión Central Eclesiásica Patriarcal, Oficina de praxis religiosas, Oficina de Asuntos relacionados con Turquía, Registro Patriarcal, Biblioteca Patriarcal, Tesorería, Oficina de Prensa y Catedral Patriarcal- asiste al Patriarca en la administración interna tanto del Patriarcado en Turquía como de la Arquidiócesis de Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarcado Ecuménico tiene jurisdicción plena y por derecho eclesiástico sobre la Diáspora Ortodoxa. Ésta se encuentra organizada a través de diversas eparquías –arquidiócesis, metropolis, diócesis, exarcados- de acuerdo a las necesidades y particularidades pastorales, culturales, etc. de cada región. Todas estas entidades eclesiásticas locales tienen un gobierno soberano desde el punto de vista administrativo interno, aunque tienen su directa referencia espiritual y administrativa externa al Patriarca y a su Sacrosanto Sínodo, quienes ejercen su autoridad en estas materias sobre los jerarcas del trono.</p>
<p style="text-align: justify;">Fuera de las mencionadas eparquías, el Patriarcado posee en la Diáspora Ortodoxa otras entidades cuya administración se somete directamente a éste tales como monasterios e instituciones y fundaciones de carácter cultural, científico, filantrópico, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, las Iglesias Autónomas de Finlandia y Estonia cierran el plano de la estructura administrativa del Patriarcado en su totalidad.</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Órganos Administrativos del Patriarcado Ecuménico</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">S.D.S. el Patriaca Ecuménico Bartolomé</p>
<p style="text-align: justify;">Su Divinísima Santidad Bartolomé, Arzobispo de Constantinopla, Nueva Roma y Patriarca Ecuménico, es el 270º Obispo de la Iglesia local que tiene una antigüedad de casi 2000 años, y fuera fundada por el Apóstol San Andrés, el primer llamado –<em>protócleto</em>&#8211; discípulo de Jesucristo, en la ciudad entonces conocida como Bizancio, más adelante como Constantinopla y actualmente Estambul. Como Arzobispo de Constantinopla, Nueva Roma y Patriarca Ecuménico, e Su Santidad ocupa la Primera Sede de la Iglesia Ortodoxa y la preside en un espíritu fraterno como primero entre pares.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca Ecuménico Bartolomé, hijo de Xristos y Meropi Archontonis nació el 29 de febrero de 1940, en el pueblo de <em>Aghioi Theodoroi</em> de la isla Egea de Imvros, Turquía y fue bautizado con el nombre de Dimitrios.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde su ascenso al trono ecuménico el 2 de noviembre de 1991 ha preconizado la unidad ortodoxa, la conciliación cristiana y la tolerancia interreligiosa, así como la protección del medio ambiente en un mundo unido en paz, justicia, solidaridad y amor.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras cursar sus estudios primarios en su pueblo natal y los secundarios en el Liceo Zografion de la ciudad de Constantinopla, ingresó a la Escuela Teológica de Halki, graduándose en 1961. Inmediatamente fue ordenado diácono en la Catedral de Imvros el 13 de agosto de 1961, por su padre espiritual, el Metropolita de Imvros y Tenedos Mons. Melíton, recibiendo el nombre de Bartolomé.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde 1961 hasta 1963, realizó el servicio militar como oficial, cumpliendo así con su obligación civil ante el Estado Turco. Entre 1963 y 1968 cursó los estudios de post-grado en el Instituto de Estudios Orientales de Roma, en el Instituto Ecuménico de Bossey de Suiza y en la Universidad de Munich, especializándose en Derecho Canónico. Obtuvo el Doctorado en Derecho Canónico Oriental en el citado Instituto entonces dependiente de la Universidad Gregoriana en Roma.</p>
<p style="text-align: justify;">A su regreso a Constantinopla en 1968, fue nombrado director adjunto de la sacra escuela teológica de Halki, y paralelamente fue ordenado sacerdote, recibiendo, seis meses después, el título de Archimandrita de manos del Patriarca Athenágoras I.</p>
<p style="text-align: justify;">En Dicembre del 1973 fue electo Metropolitano de Filadelfia, permaneciendo al frente de la secretaría privada del Patriarca hasta su proclamación como Metropolitano de Calcedonia en Enero de 1990.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde marzo de 1974 hasta su ascensión al trono Ecuménico ha sido miembro del Sacrosanto Sínodo. Habla fluidamente siete idiomas: griego, inglés, turco, italiano, latín, francés y alemán.</p>
<p style="text-align: justify;">Es autor de varios libros y miembro fundador de la <em>«Sociedad de Derecho de las Iglesias Orientales</em>«. Asimismo fue vicepresidente de la Comisión <em>«Fe y Orden»</em> del Consejo Mundial de Iglesias (C.M.I.).</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca Bartolomé se ha comprometido en exponer la importancia de proteger y conservar el medio ambiente. En esta dirección se hubiera instituído por su predecesor el Patriarca Demetrio el día 1ro de Septiembre de cada año<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>, como una ocasión para la emisión de mensajes anuales sobre su protección. El Patriarca Bartolomé es conocido también como <em>«El Patriarca Verde»,</em> a causa de su encomiable labor en pos de la defensa del medioambiente y de la ecología.</p>
<p style="text-align: justify;">En el marco de su labor ecuménica e interreligiosa visitó variadas veces a Su Santidad el Papa Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, haciéndolo por primera vez en ocasión de la celebración de la fiesta patronal de la Iglesia de Roma, entre el 27 y el 30 de Junio de 1995, manifestando desde entonces la férrea disposición del Patriarcado Ecuménico en la continuación del diálogo y colaboración fraterna con la Iglesia Católica.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo ha visitado distintos países y variadas iglesias cristianas y organismos internacionales e inter-cristianos, impulsando las relaciones ortodoxas con la Iglesia Católica y las denominaciones anglicanas y reformadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla ocupa el primer lugar entre los demás Patriarcados e Iglesias Ortodoxas Autocéfalas y Autónomas de todo el mundo. El Patriarca Ecuménico Bartolomé tiene bajo su directa responsabilidad histórica, teológica y canónica la iniciativa y coordinación de las actividades de las Iglesias de Alejandría, Antioquia, Jerusalén, Rusia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Georgia, Chipre, Grecia, Polonia, Albania,  República Checa  y Eslovaquia, Finlandia, Estonia, y numerosas eparquías en el viejo, en el nuevo mundo y en Australia.</p>
<p style="text-align: justify;">Su S.D.S el Patriarca Ecuménico Bartolomé personifica la memoria de la vida y del sacrificio de la Iglesia Ortodoxa mártir del siglo XXI. Después de ascender al trono ecuménico en 1991, viajó por el mundo ortodoxo llevando un mensaje de restauración y de renovada esperanza. Ha impulsado la restauración de la Iglesia autocéfala de Albania y de la Iglesia autónoma de Estonia. Ha sido una permanente fuente de apoyo espiritual y moral para esos países tradicionalmente ortodoxos que emergieron después de décadas de persecución religiosa a gran escala, trás la cortina de hierro. Es un testimonio vivo frente al mundo de la dolorosa y redentora lucha de la Ortodoxía por la libertad religiosa y por la dignidad inherente de la persona humana.</p>
<p style="text-align: justify;">El cristianismo ortodoxo se sitúa en las líneas divisorias de la civilización moderna, entre el Occidente, el Islam, el Judaísmo y el Lejano Oriente. Los cristianos ortodoxos conviven tanto con los cristianos del Occidente, como con los musulmanes y los judíos del Oriente Medio, y los hindúes y budistas del Lejano Oriente.</p>
<p style="text-align: justify;">En Noviembre de 1996, el Patriarca Bartolomé realizó la primera visita de un Patriarca Ecuménico a Hong-Kong. Fundó allí una Arquidiócesis Ortodoxa, la cual al retornar Hong-Kong al control de Pekín, el 1º de julio de 1997, se convirtió en la primera presencia oficial del cristianismo ortodoxo en China, después de la segunda guerra mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Como ciudadano de Turquía, la experiencia personal del Patriarca Bartolomé, le provee una singular perspectiva para continuar el diálogo entre el mundo cristiano y el mundo islámico. Ha hecho valiosas contribuciones para la resolución global de conflictos y para la construcción de la paz, como en el caso de la ex Yugoslavia. Ha trabajado persistentemente para promover la reconciliación entre las comunidades Católica, Islámica y Ortodoxa de la región.</p>
<p style="text-align: justify;">El rol del Patriarca Ecuménico, como el principal líder espiritual del mundo cristiano ortodoxo y como figura trans-nacional de importancia y proyección mundial sigue siendo cada vez más activo con el paso del tiempo. Co-patrocinó “<em>La conferencia para la paz y la tolerancia</em>” celebrada en Estambul en 1994, reuniendo a cristianos, musulmanes y Judíos. Co-patrocinó con Su Alteza Real el Príncipe Felipe de Gran Bretaña, una serie de conferencias anuales sobre el Medioambiente en la isla de Halki. Todo ello, sumado a sus inspirados esfuerzos en favor de la libertad religiosa y de los derechos humanos, coloca al Patriarca Ecuménico Bartolomé en el rango de los más destacados apóstoles del amor, de la paz y de la reconciliación de la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Sacrosanto Sínodo</p>
<p style="text-align: justify;">Primera Sección: Sacrosanto Sínodo</p>
<p style="text-align: justify;">El Sacrosanto Sínodo presidido por S.D.S. el Patriarca Ecuménico Sr. Bartolomé está constituído en este periodo por los siguientes Metropolitanos:</p>
<p style="text-align: justify;">Jeremías de Ancira</p>
<p style="text-align: justify;">Irineo de Creta</p>
<p style="text-align: justify;">Metodio de Boston</p>
<p style="text-align: justify;">Atenágoras de México</p>
<p style="text-align: justify;">Macario de Górtyna y Arcadia</p>
<p style="text-align: justify;">Andrés de Arcalochorion</p>
<p style="text-align: justify;">Atanágoras de Bélgica</p>
<p style="text-align: justify;">Paisios de Leros, Kálymnos y Astipalaia</p>
<p style="text-align: justify;">Atenagóras de Cydoniai</p>
<p style="text-align: justify;">Macario de Australia</p>
<p style="text-align: justify;">Myron de Nueva Zelanda</p>
<p style="text-align: justify;">Máximo de Suiza</p>
<p style="text-align: justify;">Segunda Sección: Metropolitanos, Arzobispos y Obispos del Trono Ecuménico</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Metropolitanos </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Joaquín de la Antigua Sede de Nicomedia</p>
<p style="text-align: justify;">Constantino de la Antigua Sede de Nicea</p>
<p style="text-align: justify;">Atanasio de la Antigua Sede de Calcedonia</p>
<p style="text-align: justify;">Juan de la Antigua Sede de Pérgamo</p>
<p style="text-align: justify;">Demetrio de la Antígua Sede de las Islas Príncipe</p>
<p style="text-align: justify;">Crisóstomo de Heliópolis y Theira</p>
<p style="text-align: justify;">Pantaleón de Bryoulai</p>
<p style="text-align: justify;">Gennadios de Italia y Malta</p>
<p style="text-align: justify;">Jeremías de Ancira</p>
<p style="text-align: justify;">Germán de Teodoropolis</p>
<p style="text-align: justify;">Agustín de Alemania</p>
<p style="text-align: justify;">Germán de Tranópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Soterio de Canadá</p>
<p style="text-align: justify;">Irineo de Creta</p>
<p style="text-align: justify;">Metodio de Boston</p>
<p style="text-align: justify;">Atenágoras de México</p>
<p style="text-align: justify;">Ambrosio de Kárpatos y Kássos</p>
<p style="text-align: justify;">Cirilo de Moschonisia</p>
<p style="text-align: justify;">Apóstolos de Mileto</p>
<p style="text-align: justify;">Macario de Aneae</p>
<p style="text-align: justify;">Isaías de Denver</p>
<p style="text-align: justify;">Alexios de Atlanta</p>
<p style="text-align: justify;">Jorge de Winnepeg</p>
<p style="text-align: justify;">Iosif de Proikónissos</p>
<p style="text-align: justify;">Irineo de Lampe, Sevritos y Sfakia</p>
<p style="text-align: justify;">Melitón de Filadelfia</p>
<p style="text-align: justify;">Serafín de Sevasteia</p>
<p style="text-align: justify;">Soterio de Pisidia</p>
<p style="text-align: justify;">Irineo de Myriófytos y Perístasis</p>
<p style="text-align: justify;">Crisóstomo de Myra</p>
<p style="text-align: justify;">Dionisio de Synada</p>
<p style="text-align: justify;">Emmanuel de Francia</p>
<p style="text-align: justify;">Nikitas de Tiatira y Gran Bretaña</p>
<p style="text-align: justify;">Gennadios de Sásima</p>
<p style="text-align: justify;">Nicolás de Detroit</p>
<p style="text-align: justify;">Teodoreto de Laodicea</p>
<p style="text-align: justify;">Teólepto de Iconio</p>
<p style="text-align: justify;">Macario de Gortyne y Arcadia</p>
<p style="text-align: justify;">Nícandros de Irinópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Tarasios de Rodópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Andrés de Arcalochorion</p>
<p style="text-align: justify;">Sava de Pittsburg</p>
<p style="text-align: justify;">Gerásimos de San Francisco</p>
<p style="text-align: justify;">Evangelos de Nueva Jersey</p>
<p style="text-align: justify;">Atenágoras de Bélgica</p>
<p style="text-align: justify;">Cirilo de Rodas</p>
<p style="text-align: justify;">Paisios de Leros, Kálimnos y Astypalaia</p>
<p style="text-align: justify;">Eugenio de Réthymnos y Avlopótamos</p>
<p style="text-align: justify;">Amfiloquio de Nueva Zelandia</p>
<p style="text-align: justify;">Amfiloquio de Kísamos y Sélinos</p>
<p style="text-align: justify;">Ambrosio de Corea</p>
<p style="text-align: justify;">Damasceno de Kydonia y Apokoronos</p>
<p style="text-align: justify;">Policarpo de España y Portugal</p>
<p style="text-align: justify;">Nectario de Hong Kong</p>
<p style="text-align: justify;">Natanael de Kos y Nísyros</p>
<p style="text-align: justify;">Esteban de Kaliópolis y Mádytos</p>
<p style="text-align: justify;">Elpidoforos de América</p>
<p style="text-align: justify;">Constantino de Singapur</p>
<p style="text-align: justify;">Arsenio de Austria</p>
<p style="text-align: justify;">Iosif de Buenos Aires</p>
<p style="text-align: justify;">Atenágoras de Kydoniae</p>
<p style="text-align: justify;">Cleofás de Suecia</p>
<p style="text-align: justify;">Máximos de Selyvria</p>
<p style="text-align: justify;">Amfiloquio de Adrianópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Macario de Australia</p>
<p style="text-align: justify;">Gerásimos de Petra</p>
<p style="text-align: justify;">Bartolomé de Esmirna</p>
<p style="text-align: justify;">Cirilo de Imvros y Ténedos</p>
<p style="text-align: justify;">Kírilos de Hierapytne y Seteía</p>
<p style="text-align: justify;">Crisóstomos de Symi</p>
<p style="text-align: justify;">Natanael de Chicago</p>
<p style="text-align: justify;">Myron de Nueva Zelanda</p>
<p style="text-align: justify;">Máximo de Suiza</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Metropolitanos del Patriarcado Ecuménico en las nuevas tierras (Macedonia y Tracia del Territorio Heleno)</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Anthimos de Tessalónica</p>
<p style="text-align: justify;">Tito de Paramythia</p>
<p style="text-align: justify;">Crisóstomo de Methymne</p>
<p style="text-align: justify;">Santiago de Mitelene</p>
<p style="text-align: justify;">Hieroteo de Lemnos</p>
<p style="text-align: justify;">Demetrio de Goumenissa</p>
<p style="text-align: justify;">Panteleimon de Beroia</p>
<p style="text-align: justify;">Damasceno de Didymótico</p>
<p style="text-align: justify;">Andrea de Dryinópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Panteleimon de Xante</p>
<p style="text-align: justify;">Eusebio de Samos</p>
<p style="text-align: justify;">Serafím de Kastoria</p>
<p style="text-align: justify;">Teocleto de Florina</p>
<p style="text-align: justify;">Nicodemo de Kassandreia</p>
<p style="text-align: justify;">Teólogo de Serres</p>
<p style="text-align: justify;">Macario de Siderókastron</p>
<p style="text-align: justify;">Joel de Édesa y Pella</p>
<p style="text-align: justify;">Hieroteo de Zichna</p>
<p style="text-align: justify;">Crisóstomo de Eleuterópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo de Servia y Kozani</p>
<p style="text-align: justify;">Anthimos de Alexandrópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Bernabé de Neápolis</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo de Drama</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo de Sisánion y Siátista</p>
<p style="text-align: justify;">Emmanuel de Polyané y Kilkís</p>
<p style="text-align: justify;">Juan de Lagkadá</p>
<p style="text-align: justify;">Marcos de Chíos</p>
<p style="text-align: justify;">Crisóstomo de Nicópolis y Préveza</p>
<p style="text-align: justify;">Teócleto de Ierissós, Monte Atos y Ardamerion</p>
<p style="text-align: justify;">Panteleimon de Maroneia y Komotine</p>
<p style="text-align: justify;">Jorge de Kitros</p>
<p style="text-align: justify;">Máximos de Ioannina</p>
<p style="text-align: justify;">Chariton de Elassón</p>
<p style="text-align: justify;">David de Grevená</p>
<p style="text-align: justify;">Justino de Nueva Krene y Kalamaria</p>
<p style="text-align: justify;">Esteban de Filippi, Neapolis y Tasos</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Metropolitanos y Arzobispos Titulares </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Calixto de Diokleia</p>
<p style="text-align: justify;">Antonio de Hierápolis</p>
<p style="text-align: justify;">Jeremía de Áspendos</p>
<p style="text-align: justify;">Job de Telmessós</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Obispos </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Basilio de Ariste</p>
<p style="text-align: justify;">Ezequiel de Derbe</p>
<p style="text-align: justify;">Crisóstomo de Rodostolon</p>
<p style="text-align: justify;">Juan del Párnaso</p>
<p style="text-align: justify;">Eumenio de Leuca</p>
<p style="text-align: justify;">Miguel de Claudiópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Atanasio de Tropaion</p>
<p style="text-align: justify;">Antonio de Fasiane</p>
<p style="text-align: justify;">Elias de Filomelion</p>
<p style="text-align: justify;">Bartolomé de Arianzós</p>
<p style="text-align: justify;">Hilarión de Edmonton</p>
<p style="text-align: justify;">Andrea de Krateia</p>
<p style="text-align: justify;">Demetrio de Mokissós</p>
<p style="text-align: justify;">Kírilos de Ábydos</p>
<p style="text-align: justify;">Daniel de Pámfilos</p>
<p style="text-align: justify;">Santiago de Miletópolis</p>
<p style="text-align: justify;">Sebastián de Zela</p>
<p style="text-align: justify;">Pancracio de Skópelos</p>
<p style="text-align: justify;">Gregorio de Nisa</p>
<p style="text-align: justify;">Niceforo de Amórion</p>
<p style="text-align: justify;">Apóstolo de Medeia</p>
<p style="text-align: justify;">Irineo de Region</p>
<p style="text-align: justify;">Adrián de Alicarnassós</p>
<p style="text-align: justify;">Esteban de Stratonikia</p>
<p style="text-align: justify;">Hieroteo de Eucarpía</p>
<p style="text-align: justify;">Cirilo de Olympo</p>
<p style="text-align: justify;">Casiano de Arabissós</p>
<p style="text-align: justify;">Paisios de Apamea</p>
<p style="text-align: justify;">Máximo de Melitene</p>
<p style="text-align: justify;">Ambrosio de Evdokiás</p>
<p style="text-align: justify;">Benjamín de Tralles</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Jerarcas Eméritos del Trono Ecuménico</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Demetrio Emérito de América</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo Emérito de Amasia</p>
<p style="text-align: justify;">Panteleimon Emérito de Bélgica</p>
<p style="text-align: justify;">Máximos Emérito de Pittsburg</p>
<p style="text-align: justify;">Juan Emérito de Winnipeg</p>
<p style="text-align: justify;">Spiridon Emérito de Chaldia</p>
<p style="text-align: justify;">Agathonikos Emérito de Kitros</p>
<p style="text-align: justify;">Demetrio Emérito de Thermai</p>
<p style="text-align: justify;">Teodoreto Emérito de Elea</p>
<p style="text-align: justify;">Pablo Emérito de Tracheia</p>
<p style="text-align: justify;">Demetrio Emérito de Xanthos</p>
<p style="text-align: justify;">Pedro de Troas</p>
<p style="text-align: justify;">Tercera Sección: Comisiones Sinodales</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Comisión de asuntos Económicos</li>
<li>Comisión de Contralor</li>
<li>Superintendencia de la Academia Teológica de Halki</li>
<li>Consejo Legal</li>
<li>Comisión de Asuntos Canónicos</li>
<li>Comisión de Asuntos Inter-ortodoxos</li>
<li>Comisión de las Eparquías de la diáspora y de la misión ortodoxa</li>
<li>Comisión de las Instituciones del Trono en la Diáspora</li>
<li>Comisión de Asuntos Inter-Cristianos</li>
<li>Comisión del Diálogo con las Iglesias no Calcedonianas</li>
<li>Comisión del Diálogo con la Iglesia Romana Católica</li>
<li>Comisión de los Estudios Teológicos</li>
<li>Comisión del Monte Atos</li>
<li>Comisión de la Edición del periódico “Ortodoxía”</li>
<li>Comisión de la Edición del Anuario Eclesiástico</li>
<li>Comisión del Servicio Espiritual</li>
<li>Comisión Monástica</li>
<li>Comisión de la Renovación y Conservación de la Casa y Catedral Patriarcal</li>
<li>Comisión del Registro y Biblioteca Patriarcal</li>
<li>Comisión del Tesoro y Myrofilakion (depósito del Santo Míron)</li>
<li>Comisión de los centros de peregrinación</li>
<li>Comisión del Culto Divino</li>
<li>Comisión del Calendario Eclesiástico</li>
<li>Comisión del Diálogo con el Islám</li>
<li>Comisión de los Asuntos Europeos</li>
<li>Comisión de la Previsión Social</li>
<li>Comisión de la Utilización del Patrimonio del Patriarcado</li>
<li>Comisión de la Juventud</li>
<li>Comisión de Bioética</li>
<li>Oficina Sinodal</li>
<li>Oficina Patriarcal</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Gran Vicaría General</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La Gran Vicaría General</li>
<li>La Gran Archidiaconía</li>
<li>Comisión Central Eclesiástica</li>
<li>Sección de Praxis Religiosas</li>
<li>Oficina de Asuntos en Turquía</li>
<li>Registro</li>
<li>Biblioteca Patriarcal</li>
<li>Tesorería</li>
<li>Oficina de Prensa</li>
<li>Templo Patriarcal</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Arquidiócesis de Constantinopla</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong>Para el mejor servicio pastoral del área metropolitana la Arquidiócesis de Constantinopla está dividida en periferias. Estas periferias están administradas por Jerarcas que hacen las veces de Vicarios Patriarcales.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Periferia de Stavrodromion (Vicario: Germán de Tranópolis)</li>
<li>Periferia de Tataula (Vicario: Gennadios de Sásima)</li>
<li>Periferia del Bósporo (Vicario: Irineo de Myriófytos y Perístasis)</li>
<li>Periferia de Ypsomatheia (Vicario: Crisóstomo de Mira)</li>
<li>Periferia del Fanar-Cuerno de Oro (Vicario: Adrián de Alicarnassós)</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Arquidiócesis en Turquía</p>
<p style="text-align: justify;">Las Arquidiócesis del Trono en Turquía que hoy funcionan en cuanto poseen fieles, templos y sacerdotes son las siguientes:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Sacra Metrópolis de Calcedonia</li>
<li>Sacra Metrópolis de Derkoi</li>
<li>Sacra Metrópolis de Ímvros y Ténedos</li>
<li>Sacra Metrópolis de las Islas Príncipe</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Eparquías –<em>Provincias</em>&#8211; del Trono</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sacra Arquidiócesis de EEUU</p>
<p style="text-align: justify;">Fue fundada en el año 1922 como la <em>Sacra Arquidiócesis de Norte y Sud América</em>, teniendo a la cabeza un Arzobispo conjuntamente con sus obispos diocesanos. En el año 1996, para una mejor organización y misión pastoral, se dividió en cuatro eparquías independientes y se fundaron respectivas Metrópolis, es decir, Toronto, Buenos Aires y México, limitándose los límites de la Sacra Arquidiócesis al territorio de los EEUU.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Sacra Metrópolis de Chicago</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Pittsburg</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Boston</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Denver</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Atlanta</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Detroit</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de San Francisco</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Nueva Jersey </strong></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los ucranianos de los EEUU bajo la jurisdicción del Patriarcado Ecuménico</p>
<p style="text-align: justify;">Como es conocido, la aparición y presencia en la Diáspora de los ortodoxos ucranianos se remonta a los principios del siglo XX y continúa hasta el día de hoy en diversas formas y fórmulas eclesiásticas. Luego de la II Guerra Mundial la presencia de ucranianos en EEUU, Canadá, Sudamérica y también en Alemania Occidental, Francia, Inglaterra, Bélgica, Nueva Zelandia y Australia, se hizo aún más plausible persiguiendo de manera intensiva obtener una mejor organización eclesiástica.</p>
<p style="text-align: justify;">En EEUU los ucranianos aparecen organizados eclesiásticamente ya desde el año 1919 con la denominación “<em>Iglesia Ortodoxa Ucraniana en los EEUU</em>” y en Canada desde el año 1918 con la denominación “<em>Iglesia Ucraniana Helena en Canadá</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">En Marzo del año 1995 grupos de ortodoxos ucranianos en la Diáspora a través de sus jerarcas pidieron su incorporación en la estructura eclesiástica del Patriarcado Ecuménico. El Patriarcado habiendo examinado convenientemente las peticiones de estos grupos y la canonicidad de sus jerarcas decidió aceptar en su seno a estos fieles ortodoxos ucranianos. De esta manera, el 11 de Marzo de 1995 el Sacrosanto Sínodo en sesión extraordinaria eligió a los siguientes obispos:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Metropolitano de Irinopolis al hasta entonces Metropolitano Constantino, que sirviera en EEUU hasta su muerte en 2012</li>
<li>Metropoliano de Sozopolis al hasta entonces Metropolitano Anatolio, que sirviera en Francia hasta su muerte en 1997</li>
<li>Arzobispo de Hierápolis al hasta entonces Arzobispo Antonio, que sirve en EEUU hasta el día de hoy como Primado</li>
<li>Obispo de Dafnusía al hasta entonces Obispo Paisios, que sirviera en EEUU hasta su muerte en 1998</li>
<li>Obispo del Párnaso, al hasta entonces Obispo Juan, que sirve hasta el día de hoy en Bélgica</li>
<li>Obispo de Áspendos, al hasta entonces Obispo Jeremías que hasta el día de hoy sirve en Curitiba, Brasil</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Los Cárpato-rusos de los EEUU bajo la jurisdicción del Patriarcado Ecuménico</p>
<p style="text-align: justify;">Este grupo étnico fue recibido en el seno del Patriarcado Ecuménico en Septiembre de 1938 durante el Patriarcado de Benjamín I</p>
<p style="text-align: justify;">Iglesia semiautónoma de Creta</p>
<p style="text-align: justify;">La Iglesia Ortodoxa de Creta que está constituída por la Sacra Arquidiócesis y ocho Sacras Metrópolis es semi-autónoma y tiene su dependencia jurídica y espiritual del Patriarcado Ecuménico.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Sacra Arquidiócesis de Creta</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Górtina y Arcadía</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Réthymnos y Avlopótamos </strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Kydonía y Apokóronos</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Lámpe y Sfakia</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Hierapytne y Seteía</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Petra y Cherronesso</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Kísamos y Sélinos</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Arcalochórion, Kastellion y Bianno</strong></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Sacras Metrópolis del Dodecaneso</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Sacra Metrópolis de Rodas</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Kos y Nísyros</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Léros, Kálymnos y Astypalaia</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Kárpathos y Kássos</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Syme</strong></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Demás Sacras Metrópolis en el mundo (por orden de creación)</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Sacra Arquidiócesis de Australia </strong></li>
<li><strong>Sacra Arquidiócesis de Tiátira y Gran Bretaña</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Francia</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Alemania</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Austria</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Suecia y de toda Escandinavia </strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Bélgica</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Nueva Zelandia</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Suiza</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Italia y Malta</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Toronto</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Buenos Aires</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de México</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Hong Kong</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de España y Portugal</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Corea</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Singapur</strong></li>
<li><strong>Exarcado Patriarcal de las parroquias ortodoxas de tradición rusa en Europa Occidental </strong></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Metrópolis de las nuevas provincias (Tracia y Macedonia de la Hélade)</p>
<p style="text-align: justify;">La administración de estas eparquías del Trono Ecuménico “<em>se cedió en comisión” </em>a la Sacratísima Iglesia de Grecia a través de la Práxis Sinodal del 4 de Septiembre de 1928.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Sacra Metrópolis de Alexandrópolis</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Beroia, Náousa y Campania</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Cassandreia</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Castoria</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Chios </strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Didymóteicon, Orestiás y Souflíon</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Drama</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Dryinópolis, Pogoniana y Konitsa</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Édesa y Pella</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Elassón</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Eleuterópolis </strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Filippi, Neápolis y Tásos</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Flórina, Prespa y Eordaia</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Goumenissa, Axiópolis y Polýkastron</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Grevená</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Ierissós, Monte Atos y Ardamérion</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Ioannina</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Kitros </strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Lagkadá, Leté y Rentína</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Lemnos</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Maroneia y Komotené</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Methymne</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Mytelene</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Neápolis y Stavrópolis</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Nueva Krene y Kalamariá</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Nicópolis y Préveza</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Paramythia, Filiatá y Geromérion</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Polyané y Kilkís </strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Samos e Icaría </strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Servia y Kozane</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Serres y Nigrita</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Siderókastron</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Sisánion y Siátista</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Tesalónica</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Xanthe</strong></li>
<li><strong>Sacra Metrópolis de Zichna y Neurocópion</strong></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Iglesia Ucraniana en Canadá</p>
<p style="text-align: justify;">Fue recibida canónicamente en el seno del Patriarcado Ecuménico en el mes de Abril del año 1990.</p>
<p style="text-align: justify;">Monasterios e Instituciones del Trono Ecuménico</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">República Monástica del Monte Atos, Grecia</p>
<p style="text-align: justify;">El monaquismo aparece en el Monte Atos hacia el siglo V bajo la forma de monjes aislados o pequeños grupos en localidades tranquilas y coexiste paralelamente a la vida seglar que se mantiene hasta el siglo VIII.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante las primeras décadas del siglo IV el monaquismo hagiorita entra en una nueva fase, la cual es escasamente testimoniada por fuentes escritas. El Monte Santo adquiere su particular fisionomía monástica, establece sus límites y organización administrativa con sede en Karyés, en donde se funda una comunidad monástica, hacia el año 940. En esta “capital” ha de tener sede el “primero” de los monjes y de aquí que la sede comienza a llamarse “<em>protaton</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante el siglo IX vivieron en el Monte Atos dos grandes fisionomías monásticas, San Pedro el Atonita, quien se establece en el Atos hacia fines del siglo VIII, y San Eutimio el Joven, quien fundó una comunidad monástica hacia el año 860. Hacia el año 963 se le da otra dinámica y ritmo a la vida monástica con la fundación del primer gran cenobio del Sacro Monasterio de la Lavra Mayor de San Atanasio, que fue apoyado económica y moralmente por el emperador bizantino Niceforo Fokás, amigo e hijo espiritual de San Atanasio del Atos.</p>
<p style="text-align: justify;">La organización oficial de la vida monástica en el Monte Santo comienza a partir de la publicación del <em>Typikón</em> del emperador bizantino Juan Tsimiské en el año 972. A través de los siglos, el Monte Atos y el Patriarcado Ecuménico, siguiendo la Tradición de propagar el Cristianismo Ortodoxo a todos los pueblos del imperio, permitieron el establecimiento en el Atos de monjes de otras nacionalidades, principalmente iberios, eslavos y rumanos, a fin de que vivieran de manera más profunda el sentido y el contenido de la Ortodoxía y de su monaquismo y, de esta forma, lo transmitieran a sus pueblos.</p>
<p style="text-align: justify;">El Monte Atos hoy se administra en base a un régimen de auto-gobierno, el cual tiene rigor Constitucional (artículo 105). La <em>Sacra Comunidad</em> -Ἱερᾶ Κοινότης- es el órgano de gobierno del Monte Atos. Tiene sede en Karyés y está compuesta de representantes de los veinte monasterios del Atos, que son elegidos por sus propios monasterios por el periodo de un año.</p>
<p style="text-align: justify;">La <em>Sacra Custodia -Ἱερᾶ Ἐπιστασία-</em>, por su parte, es el órgano que representa el poder ejecutivo de la <em>Sacra Comunidad</em>. Los veinte monasterios se dividen en cinco tetradas, cada una de las cuales ejerce la <em>Sacra Custodia</em> cada cinco años y durante un año, desde el 1º de Junio hasta el 31º de Mayo:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><em>I Tetrada: </em>Lavra, Docheiarion, Xenofón, Esfigmenon</li>
<li><em>II Tetrada:</em> Vatopedion, Koutloumousion, Karakallon, Stavronikitas</li>
<li><em>III Tetrada:</em> Iviron, Pantokrator, Filoteo, Simonos Petra</li>
<li><em>IV Tetrada:</em> Chiliandarion, Xeropotamos, San Pablo, Gregorio</li>
<li><em>V Tetrada:</em> Dionisios, Zografos, San Panteleimon, Konstamoniton</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El primero del orden de cada tetrada lleva el nombre de “<em>primer custodio</em>” –Προτεπιστάτης-, es el Presidente de la <em>Sacra Custodia</em> y conserva el báculo del “primero”.</p>
<p style="text-align: justify;">Sacros Monasterios de la República Atonita:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Gran Lavra</li>
<li>Vatopedion</li>
<li>Iviron</li>
<li>Chiliandarion</li>
<li>Dionisios</li>
<li>Koutloumousion</li>
<li>Pantokrator</li>
<li>Xeropotamos</li>
<li>Zografos</li>
<li>Docheiarion</li>
<li>Karakallon</li>
<li>Filoteos</li>
<li>Simonos Petra</li>
<li>San Pablo</li>
<li>Stavronikitas</li>
<li>Xenofón</li>
<li>Gregorio</li>
<li>Esfigmenon</li>
<li>San Panteleimon</li>
<li>Konstanmoniton</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">En el Monte Atos funciona la Academia Eclesiástica del Atos (Atoniás) que fue fundada en el año 1749 por los hermanos del Monasterio Vatopedion.</p>
<p style="text-align: justify;">Exarcado Patriarcal de Patmos, Grecia</p>
<p style="text-align: justify;">El Exarcado Patriarcal de Patmos comprende las islas de Patmos, Leipsós, Agathonision, Lebethá y Arkiós conjuntamente con los islotes a su alrededor bajo la directa autoridad del Patriarcado Ecumémico. El privilegiado régimen del Exarcado fue por muchos siglos respaldado por sigilos patriarcales e imperiales a causa de la apostolocidad de la isla y la condición real del Sacro Monasterio de San Juan el Teólogo. El Patriarcado Ecuménico privilegió al Exarcado de Patmos en la persona del Exarca Patriarcal quien ha gozado desde siglos de exclusivos privilegios administrativos, litúrgicos y jurídicos. El honor máximo que goza el Abad es administrar el Monasterio y Exarcado en nombre mismo del Patriarca Ecuménico, quien en todas sus bulas y sigilos se refiere a éste como su representante, comisionado y único Exarca.</p>
<p style="text-align: justify;">En el monasterio de San Juan el Teólogo funciona la famosa biblioteca, la cual alberga más de 1100 códices y manuscriptos, de los cuales más de 300 en pergamino, 15000 documentos históricos y más de 15000 ejemplares de libros. Su tesoro cultural, su ejemplar organización y la provisión de modernos servicios a los científicos han hecho de esta biblioteca un centro de investigación de renombre mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Sacro, Real y Patriarcal Monasterio de Santa Anastasia Farmakolytria en la península Calcídica, Grecia</p>
<p style="text-align: justify;">Los nativos de Tesalónica y alrededores habrían dedicado a la memoria de la Santa un pequeño templo en la ciudad, el cual hoy no sobrevive, y un pequeño monasterio, el cual, de ser un simple lugar de peregrinación se habría de convertir en uno de los más brillantes y famosos monasterios reales.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa Teofanó, reina de Bizancio, lo habría de consagrar “real”en 888. La santa reina favoreció económicamente al monasterio y por ello es honrada con el título de “primera constructora” del mismo. Ésta fue la que habría donado las sagradas y honorables reliquias de la Santa Mártir que comprenden parte de la cabeza y del pie derecho, y que son custodiadas intactas en el monasterio.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1821 el monasterio fue quemado por los turcos y con él los invaluables archivos, los extraordinarios tesoros y la gran biblioteca fueron destruídos. Consecuentemente la información sobre la historia del monasterio desde el siglo IX hasta el siglo XVI se ha perdido.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo XVI, y más especificamente en 1522,  San Teonás reconstruye el monasterio que se encontraba en ruinas. Relativamente en poco tiempo el monasterio volvió a convertirse en un gran centro espiritual, y llegó a contar con 150 monjes. San Teonás se habría de convertir en Abad del monasterio hasta su posterior elección como Arzobispo de Tesalónica en 1535. Existe una pequeña capilla cerca del monasterio dedicada a la  memoria del Justo Varón de donde fluye milagrosamente agua santa. Las santas e incorruptibles reliquias del Santo Obispo son custodiadas celosamente en el monasterio.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de 1920 funcionó en las inmediaciones del monasterio la famosa escuela clerical de Santa Anastasia la cual fue cerrada en 1971. Hoy el sagrado, real y patriarcal  monasterio de la santa, gloriosa y gran mártir Anastasia depende espiritual y administrativamente del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">El monasterio festeja la memoria de la Santa Mártir el 22 de Diciembre.</p>
<p style="text-align: justify;">Sacro, Real y Patriarcal Monasterio de los Vlatadon en Tesalónica, Grecia</p>
<p style="text-align: justify;">Fue erigido en el año 1350 por los hermanos Doroteo y Marcos Vlateon o Vlatadon, alumnos y amigos de San Gregorio Palamás. Como constructora del Monasterio aparece la emperadora Ana Paleologos, quien se hubiera radicado en Tesalónica hacia el año 1351. La bula imperial parece haber sido publicada por el año 1354 en nombre del emperador Juan Kantakouzeno y de la emperatriz Ana. El sigilo patriarcal fue publicado poco tiempo después por el Patriarca Ecuménico Nilo. Antiguos restos arquitectónicos que se conservan en el museo del monasterio y otros en los alrededores de su jardín atestiguan que el lugar del monasterio era un espacio ritual ya antes de su fundación por los hermanos Vlatadon. De acuerdo con la Tradición oral en los espacios alrededor del monasterio y en el lugar donde se encuentra hoy el mismo proclamó el Evangelio el apóstol Pablo a los tesalonicenses en su segundo viaje (51 d.C).</p>
<p style="text-align: justify;">Sacro Monasterio Patriarcal del Santo Precursor en Essex de Inglaterra</p>
<p style="text-align: justify;">Este monasterio, cuyo fundador fue el famoso staretz Sofronio Sacharov, fue aceptado en la jurisdicción del Patriarcado Ecuménico en el año 1965.</p>
<p style="text-align: justify;">Sacro Monasterio Patriarcal de la Presentación de la Madre de Dios en Alabama, EEUU.</p>
<p style="text-align: justify;">Sacro Monasterio Patriarcal de Santa Irene Crysovalantos en Astoria de Nueva York, EEUU.</p>
<p style="text-align: justify;">Instituciones Patriarcales en la Diáspora</p>
<p style="text-align: justify;">Instituto Patriarcal de Estudios Patrísticos</p>
<p style="text-align: justify;">Fue fundado por el Patriarcado Ecuménico en el año 1965. Funciona continuadamente desde el año 1968. Está albergado en un ala especial en los espacios físicos del Sacro Monasterio de los Vlatadon en Tesalónica. En el año 2013 fue proclamado institución no gubernamental (ONG) con su nombre primitivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Centro del Patriarcado Ecuménico en Chambesy, Ginebra</p>
<p style="text-align: justify;">El Centro Ortodoxo del Patriarcado Ecuménico de Chambesy fue fundado en Junio del año 1966. Su misión está establecida en el Tomo Patriarcal de su fundación:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La información y formación del mundo cristiano del Occidente y especialmente de Europa Occidental, sobre la ritualísitca ortodoxa y el dogma ortodoxo en general, su Tradición y Teología.</li>
<li>El estudio de la Teología y de la vida espiritual de otras iglesias y confesiones cristianas</li>
<li>El impulso de las relaciones entre las Iglesias Ortodoxas Autocéfalas y la promoción de la unidad ortodoxa a través de este medio</li>
<li>El fomento del espíritu ortodoxo a través del desarrollo de las relaciones entre la Ortodoxía y las demás iglesias y confesiones cristianas con el objetivo de la consecución de la unidad intercristiana</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Instituto Patriarcal de la Misión Ortodoxa en el lejano Oriente, en Atenas, Grecia</p>
<p style="text-align: justify;">Fue fundado por el Patriarcado Ecuménico con el objetivo de apoyar la labor misionera en el lejano Oriente. Es regido por un consejo administrativo de once directores.</p>
<p style="text-align: justify;">Instituto Ortodoxo Patriarcal “Patriarca Atenagoras” en Berkeley, EEUU</p>
<p style="text-align: justify;">La misión de esta institución es el desarrollo de una robusta y lúcida presencia ortodoxa en el espacio académico de los EE UU.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em> </em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Instituto de Estudios de Post-grado en Teología Ortodoxa en Chambesy, Suiza</p>
<p style="text-align: justify;">Este instituto fue fundado como una actividad autónoma académica del Centro Ortodoxo del Patriarcado Ecuménico y funciona desde el año académico 1997-98 en colaboración con la Escuela Teológica Católico Romana de la Universidad de Friburgo y con su homóloga protestante de la Universidad de Ginebra.</p>
<p style="text-align: justify;">La misión del Instituto en el marco de las actividades institucionales del Centro Ortodoxo ha sido determinada por el Sigilo Patriarcal del 19 de Octubre de 1975 y se centra específicamente en el desarrollo de un semillero científico teológico en perspectiva ecuménica, preparando a los candidatos de las diversas Iglesias Ortodoxas Autocéfalas a fin de que sean útiles a éstas  respecto a su especialización en la consecución del diálogo inter-ortodoxo e inter-cristiano y en la correcta comprensión de la Teología oriental y occidental. En este sentido, provee a los nuevos teólogos de las Iglesias Ortodoxas, clérigos y laicos, por un lado, un alto nivel en los estudios de post-grado de la Teología Ortodoxa y, por el otro, un mayor aprovechamiento de las nuevas corrientes de la Teología Latina y Protestante en el diálogo moderno de la Ortodoxía con el resto del mundo cristiano y con las demás religiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Fundación para el apoyo del Patriarcado Ecuménico en Atenas, Grecia</p>
<p style="text-align: justify;">Con el <em>“placet”</em> de la Madre Iglesia se fundó en Atenas por decreto presidencial del 7 de Mayo de 2003 la “<em>Fundación de sostén del Patriarcado Ecuménco</em>” con el objetivo de reforzar la pluridimensional labor espiritual y cultural del Patriarcado Ecuménico, y conservar y recuperar su infraestructura en general. Es administrado por un directorio de 11 personas, nombrado cada cinco años por el Patriarcado Ecuménico.</p>
<p style="text-align: justify;">ONG <em>Oecumenica </em></p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de una institución sin fines de lucro de derecho privado que fue creada el 1º de Marzo de 2006 y que tiene como objetivo principal apoyar la labor humanitaria, cultural y filantrópica del Patriarcado Ecuménico. Opera en cooperación con la arriba mencionada <em>“Fundación para el apoyo del Patriarcado Ecuménico</em>” y es administrada por la asamblea general de los socios, nominados por el Patriarcado Ecuménico.</p>
<p style="text-align: justify;">Organizaciones Patriarcales en la Diáspora</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Representación del Patriarcado en el Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra, Suiza</li>
<li>Oficina de la Iglesia Ortodoxa en la Unión Europea en Bruselas, Bélgica</li>
<li>Secretariado de la preparación del Santo y Gran Sínodo de la Iglesia Ortodoxa en Chambesy, Suiza</li>
<li>Hermandad de Arcontes de la Santa y Grande Iglesia de Cristo en Chambesy, Suiza</li>
<li>Club de Teólogos de Halki en Atenas, Grecia</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit., <strong>Κανών</strong><strong> B</strong><strong>΄</strong> <strong>τῆς</strong><strong> B’ </strong><strong>Οίκουμενικῆς</strong> <strong>Συνόδου</strong><strong>, pag. 199: «</strong>Τοὺς ὑπὲρ διοίκησιν ἐπισκόπους ταῖς ὑπερορίοις ἐκκλησίαις μὴ ἐπιέναι, μηδὲ συγχέειν τὰς ἐκκλησίας· ἀλλὰ κατὰ τοὺς κανόνας, τὸν μὲν Ἀλεξανδρείας ἐπίσκοπον, τὰ ἐν Αἰγύπτῳ μόνον οἰκονομεῖν· τοὺς δὲ τῆς Ἀνατολῆς ἐπισκόπους, τὴν Ἀνατολὴν μόνην διοικεῖν· φυλαττομένων τῶν ἐν τοῖς κανόσι τοῖς κατὰ Νίκαιαν πρεσβείων τῇ Ἀντιοχέων ἐκκλησίᾳ· καὶ τοὺς τῆς Ἀσιανῆς διοικήσεως ἐπισκόπους, τὰ κατὰ τὴν Ἀσιανὴν μόνον διοικεῖν· καὶ τοὺς τῆς Ποντικῆς, τὰ τῆς Ποντικῆς μόνον· καὶ τοὺς τῆς Θρᾴκης τὰ τῆς Θρᾳκικῆς μόνον οἰκονομεῖν. Ἀκλήτους δὲ ἐπισκόπους ὑπὲρ διοίκησιν μὴ ἐπιβαίνειν ἐπὶ χειροτονίᾳ, ἤ τισιν ἄλλαις οἰκονομίαις ἐκκλησιαστικαῖς. Φυλαττομένου δὲ τοῦ προγεγραμμένου περὶ τῶν διοικήσεων κανόνος, εὔδηλον ὡς τὰ καθ&#8217; ἑκάστην ἐπαρχίαν ἡ τῆς ἐπαρχίας σύνοδος διοικήσει, κατὰ τὰ ἐν Νικαίᾳ ὡρισμένα. Τὰς δὲ ἐν τοῖς βαρβαρικοῖς ἔθνεσι τοῦ Θεοῦ ἐκκλησίας, οἰκονομεῖσθαι χρὴ κατὰ τὴν κρατήσασαν συνήθειαν τῶν Πατέρων.»</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>. Σταυρίδου, Β.,  <em>Ὁ συνοδικός θεσμός εἰς τὸ Οἰκουμενικόν Πατριαρχεῖον</em>, Θεσσαλονίκη  1989,  pag. 489-500.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>. Tradición que quiso seguir el Papa Francisco, al instituir en el año 2015 el día 1º de Septiembre como día mundial de la oración por el medioambiente, en un gesto simbólico de colaboración en las relaciones bilaterales con la Iglesia Ortodoxa.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Primacía de Honor del Patriarcado Ecuménico</title>
		<link>https://ortodoxia.com.ar/patriarcado/la-primacia-de-honor-del-patriarcado-ecumenico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[4dm1n]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Apr 2020 00:20:42 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">https://ortodoxia.com.ar/?post_type=slz-service&#038;p=5156</guid>

					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_inner vc_row-fluid vc_row-o-content-bottom vc_row-flex"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-3"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div  class="wpb_single_image wpb_content_element vc_align_left">
		
		<figure class="wpb_wrapper vc_figure">
			<div class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img width="369" height="600" src="https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2020/04/patriarca-de-constaninopla.jpg" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="" srcset="https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2020/04/patriarca-de-constaninopla.jpg 369w, https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2020/04/patriarca-de-constaninopla-185x300.jpg 185w" sizes="(max-width: 369px) 100vw, 369px" /></div>
		</figure>
	</div>
</div></div></div><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-9"><div class="vc_column-inner vc_custom_1587265077517"><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>The Patriarch of Constantinople Plan of the Patriarchal Church of St George in Phanar (Fener) &#8211; La Mottraye Aubry De – 172</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div><h2 style="text-align: left" class="vc_custom_heading" >EL PATRIARCADO ECUMENICO DE CONSTANTINOPLA</h2>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<ol>
<li>
<h4 style="text-align: justify;">Desde la precisión canónica –<em>κανονική ἀκρίβεια</em></h4>
</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">La primacía de la sede de Constantinopla dentro de la Iglesia Ortodoxa se basa en cánones de varios Concilios Ecuménicos, así como en su larga Tradición y práctica. La primacía de honor -πρεσβεία τιμῆς- se le concedió al obispo de Constantinopla por el canon 3º del II Concilio Ecuménico (381). De esta manera la “<em>Nueva Roma</em>” fue elevada al rango de preeminencia entre todos los obispos en el Oriente, una posición de honor que hasta entonces era ostentada por el obispo de Alejandría. La posición de honor concedida al obispo de Constantinopla trajo aparejada consigo una determinada autoridad. Esto se hace evidente por varias circunstancias que se refieren directamente a la mencionada autoridad: las apelaciones de otras iglesias al Patriarcado de Constantinopla en materias eclesiástico-legales, la institución del Sínodo Residente -ἐνδυμοῦσα σύνοδος-, como así también la potestad ejercida por varios Patriarcas de la talla de San Juan Crisóstomo que se involucraron con asuntos más allá de los límites territoriales de la Iglesia de Constantinopla como por ejemplo evangelizar a los Godos y los Escitas, entre otros, y la reforma de las diócesis independientes del Ponto, Asia y Tracia.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde todo punto de vista, es evidente que el primado honorífico reclamado por la sede de Constantinopla no sólo ha sido necesario, sino sustantivo en la historia de la Iglesia en general. Esto, por supuesto, no nos impide referir casos ocasionales de abuso y distorsión en el ejercicio de la referida primacía<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Estos abusos han sido observados y naturalmente condenados a través de la historia de la Iglesia, la cual evidentemente realiza todo lo necesario para prevenirlos y desterrarlos de su vida. Sin embargo, no se debe a causa de estos casos aislados dudar o aún disputar o desacreditar una institución que no sólo está más que justificada con autoridad primacial e históricamente, sino que también ha resistido con éxito y con coraje los intentos de muchos para debilitarla, vilipendiarla y por fin derogarla, hasta el día de hoy.</p>
<h4 style="text-align: justify;">a.1. I Concilio Ecuménico</h4>
<p style="text-align: justify;">Los preludios de la legislación eclesiástica sobre una determinada posición de preeminencia otorgada a las sedes eclesiásticas se encuentran en el canon 6 del Primer Concilio Ecuménico (325). El texto del canon reza:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Que prevalezcan las costumbres antiguas; es decir, aquellas en Egipto, Libia y Pentápolis, que dan el poder al obispo de Alejandría sobre todas estas áreas, puesto que lo mismo es aplicado al Obispo de Roma. De la misma manera, en Antioquía, y en las otras provincias, <u>las primacías &#8211;</u></em><u>τὰ πρεσβεῖα-</u><em><u> deben ser preservadas en las Iglesias</u></em><em>. Debe quedar bien claro: si alguien se hace obispo en contra de la voluntad del Metropolitano, el Gran Sínodo ha decidido que no debe ser obispo. Sin embargo, si dos o tres obispos por razones de conflictividad personal se oponen al voto común de todos, siempre y cuando sea justo y se siga la regla eclesiástica, que los votos de la mayoría prevalezcan.”<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><strong>[2]</strong></a></em></p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de que este canon se ha entendido de varias maneras, su mención aquí está destinada a poner de relieve el principio comúnmente aceptado de la primacía regional de algunas iglesias locales como un hecho fáctico e histórico de naturaleza evidentemente canónica desde los albores mismos de la administración eclesiástica oriental. En concreto, el canon reconoce el elevado <em>status</em> de los obispos de Alejandría y Antioquía por encima de los otros obispos en determinadas zonas. Por otra parte, digno es de destacar, este <em>status</em> que se determina en el canon se basa en las «costumbres antiguas.»</p>
<p style="text-align: justify;">Todavía no hay ninguna mención del obispo de Constantinopla, debido al hecho de que esta sede era todavía una pequeña ciudad intrascendente, destinada, sin embargo, a partir de entonces a convertirse en la capital imperial del Estado Romano-Bizantino. Con la conciliación de la Iglesia y el Estado, la primera adaptó su organización a la estructura administrativa de este último. Como resultado, los cánones del Concilio Ecuménico reflejan el principio según el cual la importancia secular de ciertas ciudades constituye una norma canónica necesaria para el ejercicio de una mayor autoridad regional<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Sin embargo, al mismo tiempo, se toma seriamente en cuenta lo que se conoce como «<em>la antigua costumbre.»</em> Muy a menudo la capital civil de una determinada provincia, a través de la cual el cristianismo fue introducido originalmente en la región, fue también considerada la iglesia madre o «metrópolis” -de ahí «metropolitano» para su obispo. En cualquier caso, el canon 6 reconoce la preeminencia y autoridad eclesiástica de las tres sedes que menciona por su nombre, Roma, Alejandría y Antioquía, estableciendo así un importante precedente canónico sobre la primacía regional en general.</p>
<h4 style="text-align: justify;">a.2. II Concilio Ecuménico</h4>
<p style="text-align: justify;">El proceso de ordenamiento de las jurisdicciones a nivel canónico-legal que comenzara con el canon 6 del Primer Concilio Ecuménico, a saber, la determinación de la preeminencia de la autoridad de ciertos centros eclesiásticos importantes, fue promovido por los cánones 2 y 3 del Segundo Concilio Ecuménico (381). El Canon 2 de este Sínodo reza:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Que los obispos no se entrometan en la administración de las Iglesias más allá de sus límites, ni confundan las iglesias, sino que tal como ordenan los cánones, al (obispo) de Alejandría solamente le corresponde administrar las cosas (eclesiásticas) de Egipto, a los obispos del Oriente, solo el Oriente administrar, salvaguardando las preeminencias tal como están determinadas en los cánones (del Concilio) de Nicea y fueron otorgados a la iglesia de los antioqueños, y a los obispos de la administración asiática, es decir de administrar las cosas solamente de Asia, a los del Ponto, solo las del Ponto, y a los de Tracia solo las de Tracia. Los obispos que no estén afectados a determinada administración que no procedan ni a ordenar ni a otras gestiones eclesiásticas. Salvaguardado el Cánon que determina las administraciones eclesiásticas, es necesario que la administración de cada eparquía o de cada sínodo de la eparquía se realice de acuerdo a lo determinado por (el Concilio de) Nicea. Las iglesias de Dios que se encuentren en tierra de bárbaros es necesario que sean administradas de acuerdo a la corriente usanza de los Padres.”<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><strong>[4]</strong></a></em></p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo el Cánon 3 proclama:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“El obispo de Constantinopla tiene las prerrogativas de honor luego del obispo de Roma, puesto que aquella es la Nueva Roma”.<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><strong>[5]</strong></a></em></p>
<p style="text-align: justify;">El Canon 2 determina que los territorios eclesiásticos y los límites civiles debían coincidir, introduciendo así un nuevo orden en la jerarquía tanto para las esferas de competencia de cada Iglesia local, como para su organización dentro de la Iglesia universal. Por otra parte, se oponía a la actividad no canónica de los prelados en otras diócesis foráneas a su jurisdicción. El Canon 3, por su parte, privó al obispo de Alejandría de su anterior posición de primacía en el Oriente, ya que concedió al obispo de Constantinopla prerrogativas de honor después del obispo de Roma, en cuanto Constantinopla era la nueva Roma.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente -a partir de estos dos cánones por lo menos-, que los territorios «patriarcales» son mencionados ya en el siglo IV, aunque el término “patriarcal” aún no estuviera en uso. Asimismo, está claro que los cinco grandes centros eclesiásticos de Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén, más tarde conocidos como patriarcados, no existían entonces como lo fueron más tarde cuando fueron reconocidos por el IV Concilio Ecuménico.</p>
<p style="text-align: justify;">El Canon 3, sobre todo, estableció el principio de un reconocimiento o de una determinada conciencia sobre las prerrogativas de honor inherentes a la sede -más tarde Patriarcado- de Constantinopla. Este reconocimiento se vio reforzado por los cánones 9 y 17 del IV Concilio Ecuménico y proclamado por el célebre canon 28 del mismo Concilio. Un primer análisis de su contenido nos asiste en el esclarecimiento de las causas que inspiran las prerrogativas de honor reclamadas por la sede de Constantinopla y su papel en el mundo de la Ortodoxía.</p>
<p style="text-align: justify;">Primero y ante todo, el canon 3 por primera vez menciona a la Iglesia de Constantinopla ocupando una posición de preeminencia entre las otras Iglesias de Oriente. Es cierto, las dificultades para interpretar el significado del término preeminencia de honor -πρεσβεῖα τιμῆς- han llevado a los estudiosos a una variedad de conclusiones. Algunos afirman que sólo implica una simple prioridad de honor o precedencia, otros que ello conlleva un determinado orden constitucional, o jurisdicción esencial y poder autoritativo. Algunos estudiosos incluso apoyan la opinión de que el término se refiere al obispo de Constantinopla personalmente y no a su sede. Otros interpretan de nuevo este canon a la luz del canon 28 del IV Concilio Ecuménico<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. En consecuencia, la “prerrogativa –o preeminencia- de honor” asociada a la sede de Constantinopla en este determinado contexto histórico simplemente debe ser entendida como <em>la alineación jerárquica y honorífica de ésta luego de Roma y no por encima de ésta</em>. Roma siguió ocupando el primer lugar de la jerarquía. Constantinopla ocupaba el segundo lugar en rango y honor. Sin embargo, este estado no afectaba su influencia y autoridad en el tratamiento de cuestiones eclesiásticas importantes.</p>
<p style="text-align: justify;">En realidad, de manera práctica, este canon podría interpretarse en desmedro exclusivamente de Alejandría, y no de Roma. Este canon fue la primera etapa en la elevación canónica de Constantinopla y dio sentido a la situación creada por el estado secular de Constantinopla y fue consecuente con los cánones anteriores que identificaban jurisdicción civil con eclesiástica. De esta manera, el canon en cuestión no fue una innovación arbitraria, sinó el resultado del desarrollo histórico que abarca un período de cincuenta años.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, las preeminencias o prerrogativas no eran simplemente distinciones honoríficas de acuerdo al orden jerárquico. Implicaban un verdadero poder y autoridad en una relación proporcionada con los privilegios de otros obispos. Esto se confirma por el hecho de que el Primer Concilio Ecuménico aceptó la importancia capital del “<em>ethos</em>” –la antigua costumbre-, reconoció la “<em>exousía</em>” -poder o autoridad jurisdiccional- del obispo de Alejandría de Egipto, Libia y el Pentápolis, y tomó nota de la autoridad del obispo de Roma. Las prerrogativas son vistas aquí como <em>exousía</em> –autoridad jurisdiccional-, puesto que la autoridad de las decisiones del sínodo provincial se le fue otorgada al primer obispo, es decir al Metropolitano, cuya opinión era imperiosa y vinculante.</p>
<p style="text-align: justify;">También es interesante observar las interpretaciones de los comentaristas bizantinos del siglo XII Zonarás y Balsamón sobre el canon 6 del I Concilio Ecuménico. Ellos subrayan la importancia esencial del Metropolitano, el peso de su opinión y su consentimiento indispensable en la administración de la Iglesia. Por último, el canon 3 deja claro que la prerrogativa de honor de Constantinopla representa autoridad genuina y constituyen privilegios de carácter general sobre la mitad oriental del Imperio. En este contexto, debe por lo tanto ser vista como un poder activo, práctico dentro de la Iglesia de Oriente, demostrado, entre otras cosas por la autoridad del obispo de Constantinopla ejercida para resolver cuestiones que se someten a él en apelación de disputas canónicas de otras jurisdicciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo histórico de esta prerrogativa fue el caso relacionado con la deposición de Bagadios, Metropolitano de Bostra, por los Obispos Cirilo y Paladios<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. El caso fue llevado ante el Concilio de Constantinopla en 394. En lugar de juzgar el caso, el Concilio se limitó a reiterar el principio que los obispos no deben deponer a otro obispo. En cambio, deben esperar a la resolución del Sínodo de todos los obispos provinciales. Nectarios, el jerarca que presidía el sínodo, analizó el caso primeramente y luego se expidió, lo cual fue aceptado por los presentes. Éste, podemos afirmar, fue el primer paso en la aplicación práctica de las prerrogativas de Constantinopla, que consolidó el orden jerárquico, según se define en el canon 3 del II Concilio Ecuménico.</p>
<p style="text-align: justify;">También tenemos a nuestra disposción el caso de Bosporios, obispo de Kolonia, el cual Gregorio el Teólogo refiere al juicio del Patriarca Nectarios. El objetivo de Gregorio era doble: prohibir el recurso a los tribunales civiles como medio para resolver los asuntos eclesiásticos, y para resolver disputas sobre las parroquias.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, está el caso del diácono Gerontios, que había sido castigado por el obispo Ambrosio de Milán y hubiera buscado refugio en Constantinopla. Allí logró obtener el favor de la corte y ser consagrado Metropolitano de Nicomedia por Helladios de Cesarea de Capadocia. Molesto por esto, Ambrosio refirió su denuncia no Helladios sino a Nectarios. Por lo tanto, según parece, ya durante el gobierno de Nectarios, el obispo de Constantinopla, efectivamente, intervenía y ejercía el poder real sobre Capadocia y Bitinia, que eran provincias del Ponto. Además, el obispo de Constantinopla, a través de su rol cada vez más influyente en el Sínodo Residente, que reunía a obispos de otras iglesias locales residentes en la capital, se había convertido en árbitro y juez de toda la Iglesia de Oriente.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, hay varios casos en los que San Juan Crisóstomo, en el rol de primer Obispo de Oriente y Presidente del Sínodo Residente, ejerce la prerrogativa de juez supremo tanto en Asia como en Bitinia. Como tal, depuso jerarcas considerados indignos y los sustituyó por sus candidatos propios, idóneos para tal misión. Por otra parte, al considerar y juzgar sobre casos de naturaleza canónica-legal fuera de su jurisdicción inmediata, cumplió de una manera real las prerrogativas establecidas por el canon 3 del Sínodo del año381. En el Patriarcado de Crisóstomo vemos real y prácticamente el ejercicio de las prerrogativas de Constantinopla y a su jurisdicción extiendose no solo a través de las diócesis del Ponto, Asia y Tracia, sinó más allá de las fronteras del Imperio Romano. De esta manera, se podría considerar al Crisóstomo como el precursor de la labor realizada por el IV Concilio Ecuménico en su célebre canon 28.</p>
<h4 style="text-align: justify;">a.3. IV Concilio Ecuménico</h4>
<p style="text-align: justify;">Después de haber establecido la importancia del Canon 3 del II Concilio Ecuménico en el desarrollo y consolidación de la hipóstasis jurisdiccional de la sede de Constantinopla, naturalmente deberemos examinar los cánones 9, 17 y 28 del IV Concilio Ecuménico, a través de los cuales la institución de las prerrogativas de honor de la sede constantinopolitana -πρεσβεῖα τιμῆς-llegarán a la plena madurez canónica y legal. En esta breve presentación es necesario considerar a los cánones 9 y 17 conjuntamente, debido a su similitud.  El alcance y la significación del Canon 28 serán expuestas a continuación.</p>
<h4 style="text-align: justify;">a.3.1. Los Cánones 9 y 17</h4>
<p style="text-align: justify;">La importancia de los cánones 9 y 17 se encuentra en el hecho de que reconocen en el obispo de Constantinopla la autoridad máxima que dirime  los desacuerdos canónico-legales entre los Obispos y Metropolitanos. Ambos se refieren a las controversias y posteriores apelaciones a la autoridad superior<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">El Canon 9 reza lo siguiente:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Si algún clérigo tiene algo contra otro clérigo, no abandone al Obispo propio y se dirija a los tribunales civiles, sino que primeramente someta el asunto al Obispo propio, o sea el asunto referido a cualquier otra persona que cada una de las partes, con el consentimiento del Obispo, seleccione. Y si cualquiera contraviene lo establecido, que sea sometido a penas canónicas. Si, pues, un clérigo tiene algo en contra su propio Obispo, o contra otro Obispo, que se someta y sea juzgado por el Sínodo de la jurisdicción. Y si un Obispo o clérigo tiene alguna diferencia con el Metropolita de su misma jurisdicción que apele al Exarca de la jurisdicción o al Trono de la ciudad reinante de Constantinopla y que allí se juzgue.”<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><strong>[9]</strong></a></em></p>
<p style="text-align: justify;">A su vez el Canon 17 determina:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Las parroquias periféricas o rurales estarán, en todas las provincias sujetas a los propios obispos que tienen jurisdicción sobre ellas, sobre todo si los obispos las han gobernado en paz y de forma continua por espacio de treinta años. Pero si dentro de los treinta años se ha producido, o existe aún, alguna controversia relativa a ellas, es legal para los que se tienen por perjudicados llevar su causa ante el Sínodo de la jurisdicción. Y si alguno ha sido tratado injustamente por su Metropolitano, que el asunto sea decidido por el Exarca de la jurisdicción o por el trono de Constantinopla, como se ha dicho. Y si ninguna ciudad ha sido o será de aquí en adelante erigida por la autoridad imperial, que que el orden de las parroquias eclesiásticas siga el ejemplo político y municipal.”<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><strong>[10]</strong></a></em></p>
<p style="text-align: justify;">En ambos casos, los obispos y otros clérigos que tienen una disputa legal con su Metropolitano no están obligados por los Cánones a apelar inmediatamente a la sede de Constantinopla, refiriendo así la decisión al Exarca de la diócesis o provincia. Por el contrario, se les da esta opción <em>sí y sólo sí</em> así lo desean.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que un proceso voluntario de apelación es reconocido debido a la antigüedad y potestad de la entonces bien establecida ciudad imperial. En este sentido, el comentarista bizantino Balsamón reconoce en el obispo de Constantinopla las mismas prerrogativas judiciales que el obispo de Roma. Equivalentemente, en el caso del obispo de Roma, entiende estas prerrogativas como autorizandolo a recibir los recursos de obispos ya examinados en sínodos provinciales y otros. Consecuentemente, estas mismas prerrogativas también se atribuyen al obispo de Constantinopla. Esto se comprende de manera preclara en la interpretación que Balsamón realiza del Canon 12 del Sínodo de Antioquía<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>: «<em>El II Concilio Ecuménico y el IV concedieron al Patriarca de Constantinopla las prerrogativas del Papa, y determinaron que ambos deben ser honrados sobre todos los demás.<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><strong>[12]</strong></a>«</em></p>
<p style="text-align: justify;">A partir de lo anteriormente expuesto, exponemos sinópticamente las siguientes  consideraciones respecto a los cánones 9 y 17:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Desde el punto de vista geopolítico e histórico:</em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>El prestigio y autoridad del Obispo de Constantinopla que creció exponencialmente en el Oriente -a la medida de los que gozara el mismo obispo de Roma en Occidente- evidentemente se debieron a su posición y misión en la nueva capital del Imperio. Esto contribuyó significativamente a su avance en la preeminencia y autoridad eclesiástica respecto a sus colegas Patriarcas, incluso más allá de los límites de su jurisdicción inmediata.</li>
<li>El Sínodo Residente, institución única en la Iglesia Ortodoxa de la cual el Obispo de Constantinopla era el Presidente, contribuyó en gran medida a su proyección autoritativa respecto de los demás Patriarcas. Los otros miembros de este Sínodo eran obispos que residían ocasionalmente en la Capital para buscar favores o resolver problemas en el centro del poder político y eclesiástico. El Sínodo Residente era un medio para que los jerarcas de las jurisdicciones patriarcales pudieran lograr sus objetivos de manera más institucional y sistemática. El Sínodo Residente representa la última fase del desarrollo de la organización de la institución sinodal tal como se refleja en los cánones, empezando por el sínodo provincial.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><em>Desde el punto de vista nomo-canónico:</em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Los Cánones 9 y 17 del IV Concilio Ecuménico otorgan el derecho a los Obispos y al clero en general con quejas o divergencias contra sus Metropolitanos locales de apelar su caso 1- a los Exarcas de la diócesis, aquí entendidos como los Obispos más tarde conocidos como Patriarcas, 2- o a la sede misma de Constantinopla.</li>
<li>Los Cánones 9 y 17 reconocen la facultad del Obispo de Constantinopla de considerar y decidir, luego de una respectiva apelación, sobre los casos controvertidos de todo tipo a nivel eclesiástico que ya hubieran sido examinados por otra sede.</li>
<li>La prerrogativa de autoridad judicial suprema hizo a la sede de Constantinopla el más alto tribunal eclesiástico en el Oriente, una prerrogativa similar a la concededida al obispo de Roma en Occidente por los cánones de Sárdica<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>. Esta prerrogativa evidentemente no debe ser considerada como una violación de los derechos de otra sede, ya que el obispo de Constantinopla sólo interviene a petición de los litigantes.</li>
</ul>
<h4 style="text-align: justify;">a.3.2. El Cánon 28</h4>
<p style="text-align: justify;">Los Cánones 9 y 17 deben ser considerados como el preludio del famoso Canon 28 el cual, a su vez, es su natural consecuencia. Es asimismo importante tener en cuenta que estos Cánones no introducen ninguna innovación en la administración de la Iglesia. Por el contrario, fortalecieron con autoridad canónica y legal una Tradición que había echado raíces en la Iglesia tiempo atrás. El Canon 28, por otra parte, perfeccionó legalmente el poder jurisdiccional del Obispo de la Capital Imperial y proporcionó la base canónica para una mayor autoridad de éste.</p>
<p style="text-align: justify;">La importancia del canon 28 y su origen se relaciona estrechamente con la vocación de la Iglesia de Constantinopla de perseguir la actividad misionera dentro de las tierras más allá del Imperio Romano-Bizantino. El éxito de esta misión y su alcance son bien conocidos y han sido acentuados convenientemente en la sección histórica de esta presentación. Por otra parte es digno recalcar que por aquella época la propagación del Monofisismo trajo consigo la división del entonces mundo Cristiano, así como la ruptura de la cohesión espiritual del Imperio. De esta manera, fue considerado imprescindible consolidar la hipóstasis jerárquica, jurisdiccional y misionera de la Iglesia de Constantinopla de manera sistemática y jurídico-legal. El Canon 28 viene a ratificar y ampliar el alcance de sus predecesores en vistas de este nuevo panorama histórico. De esta manera se trata de la reacción de la Iglesia ante una realidad específica; el Canon, pues, puede interpretarse como la formulación de aquella dramática realidad en clave jurídico-eclesiástica.</p>
<p style="text-align: justify;">El texto del Canon reza:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Siguiendo en todo las decisiones de los Santos Padres, y reconociendo el Canon, que se acaba de leer<a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><strong>[14]</strong></a> de los Ciento Cincuenta Obispos amadísimos por Dios que se reunieron en la ciudad imperial de Constantinopla, que es la Nueva Roma, en la época del emperador Teodosio, de feliz memoria, también decretamos y votamos las mismas cosas relativas a los privilegios de la Sacratísima Iglesia de Constantinopla, que es la Nueva Roma. Pues los Padres concedieron privilegios al trono de la antigua Roma, porque era la ciudad real. Y los ciento cincuenta Obispos amadísimos por Dios, movidos por la misma consideración, dieron los mismos privilegios al trono más sagrado de la Nueva Roma, justamente juzgando que la ciudad que se honra con la Soberanía y el Senado, y goza de los mismos privilegios de la antigua Roma imperial, debe en los asuntos eclesiásticos también ser magnificada como aquella, y tener el rango siguiente después de ésta. De manera que solo los metropolitanos del Ponto, de Asia, y de las Provincias de Tracia, al igual que los Obispos de las ante mencionadas provincias (que se encuentran) en las regiones bárbaras, deben ser ordenados por el antes mencionado Sacratísimo Trono de la Sacratísima Iglesia de Constantinopla; es decir, cada Metropolitano de las ante citadas provincias, junto con los obispos de su provincia, que ordene a sus propios obispos provinciales, como ha sido declarado por los divinos cánones; sean, no obstante, ordenados, como se ha dicho anteriormente, los Metropolitanos de las provincias antes mencionadas por el Arzobispo de Constantinopla, luego de las elecciones adecuadas que se hayan realizado de acuerdo con la costumbre y se hayan informado y referido a él.”<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><strong>[15]</strong></a></em></p>
<p style="text-align: justify;">El Canon como fácilmente se puede observar se divide en dos partes principales. La primera es una repetición y la ratificación del canon 3 del Concilio, del cual aún no había sido reconocida por toda la Iglesia su autoridad universal. Nos referimos a la reproducción legal-canónica del <em>status </em>eclesiástico de la Antigua Roma en aquella de la Nueva Roma.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I Sección</strong></p>
<table class=" alignjustify">
<tbody>
<tr>
<td width="0"></td>
<td width="122"><strong>Canon 28 →</strong></td>
<td width="10"></td>
<td width="433">Reproducción legal-canónica del Status Eclesiástico</td>
</tr>
<tr>
<td></td>
<td rowspan="3"></td>
</tr>
<tr>
<td></td>
<td></td>
<td>
<p style="text-align: center;"><strong>Antigua Roma</strong></p>
<p style="text-align: center;">↓↑</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Nueva Roma</strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">La segunda parte es una natural extensión de la primera a nivel jurisdiccional, en cuanto reconocimiento de la autoridad ejercida por el obispo de Constantinopla sobre las provincias de Tracia, Asia y el Ponto. De esta manera, esta segunda sección del Canon le concede al Trono de Constantinopla la prerrogativa exclusiva de consagrar sólo a los metropolitanos de estas provincias, pero no solamente: tambien le da potestad de ordenar  a los obispos de aquellas provincias que están sirviendo «<em>entre los bárbaros</em>» -ἐν τοῖς βαρβαρικοῖς. Más allá de de estas precisiones, esta segunda sección del Canon ordena que se mantenga la antigua tradición, es decir, que los Metropolitanos de las provincias junto con sus obispos sufragáneos ordenen a los nuevos obispos de la misma<a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a>. En efecto, el Sínodo Ecuménico reconoce al Trono Ecuménico de manera autoritativa y universal ejercitando una prerrogativa que ya había estado en la práctica desde hace mucho tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Tres observaciones referentes a la hipóstasis legal-jurídica del Trono Constantinopolitano y de su aplicación en la su inmediata y mediata esfera jurisdiccional pueden ser relevados desde este Canon:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>El <em>Status</em> jurídico-legal de la sede de la Antigua Roma es el precedente y único modelo a reproducir en el desarrollo de este modelo oriental.</li>
<li>El Canon 3 del II Concilio Ecuménico es refrendado autoritativamente por el Canon 28 en cuanto refrenda, legaliza y legitima la operación que evidencia en el plano jurisdiccional propio pero ampliado la preeminencia de honor. Existe pues una correspondencia directa entre la preeminencia de honor ad intra a nivel jurisdiccional y ad extra a nivel jurídico.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">En otros términos:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Los obispos de las ciudades más importantes dentro del Imperio –Metropolitanos- ostentan una posición de honor y ejercen una influencia jurisdiccional ampliada en sus obispos que operan en las tierras bárbaras; asimismo estos obispos –propios de estas jurisdicciones- son ordenados directamente por el Trono Ecuménico –tal como los Metropolitanos- como evidencia de la autoridad y potestad que tiene el Trono Ecuménico sobre todas las tierras que no están preestablecidas como parte de las jurisdiciones de los demás Patriarcados, &#8211; ἐν τοῖς βαρβαρικοῖς.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Los Padres del IV Concilio Ecuménico determinan el honor y la autoridad de la sede de Constantinopla. De esta manera el Canon 28 define su propio territorio, jurisdicción y poder, y necesariamente subordina a su administración y cuidado pastoral de tres grandes exarcados del imperio: Ponto, Asia y Tracia.</p>
<p style="text-align: justify;">En resumen, hay que afirmar que, desde finales del siglo IV, el obispo de Constantinopla ha ejercido la autoridad que el canon 28 reconoce como su prerrogativa legítima y sin oposición en el Oriente Cristiano. Este hecho es significativo si se considera que las prerrogativas de los obispos de Alejandría y Antioquía se redujeron en gran medida durante el curso de los siglos V y VI. Las Iglesias de Oriente miraron a la Nueva Roma como en cuanto apoyo e inspiración en su lucha contra las herejías que surgieron con el correr de los tiempos. El estudio de las bases canónicas de la πρεσβεῖα τιμῆς de Constantinopla –preeminencia de honor- y de la aplicación práctica de sus privilegios resultantes es aún más instructivo. Se descarta la noción de innovación arbitraria en el desarrollo de la estructura eclesiástica, lo que refleja un orden natural en los asuntos eclesiásticos.</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>
<h5>Desde la práctica eclesiástica</h5>
</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">La posición de la autoridad y el liderazgo de la Iglesia de Constantinopla dentro del  mundo eclesiástico ortodoxo están especialmente demostrados en la vida y la práctica de la Iglesia. En esta sección, hemos de mencionar algunos incidentes específicos en la práctica real de la preeminencia de honor -πρεσβεία τιμῆς- principalmente desde el IV Concilio Ecuménico hasta nuestros días como ejemplos de la ejecución de la misma. Los tres periodos históricos considerados son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>desde el IV Concilio Ecuménico hasta 1453</li>
<li>desde 1453 hasta el siglo XIX</li>
<li>desde el siglo XIX hasta la actualidad.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Después de este recorrido histórico, interpretaremos las prerrogativas mantenidas por el Patriarcado de Constantinopla en su deseo de mantener el orden eclesiástico tradicional y vernáculo en el amor y en el servicio a la Ortodoxía mundial.</p>
<h4 style="text-align: justify;">b.1. Desde el cuarto ecuménico hasta 1453</h4>
<p style="text-align: justify;">Después del IV Concilio Ecuménico, la posición privilegiada de la Iglesia de Constantinopla en el Oriente fue aceptada como un hecho por todos los cristianos, sobre todo en el Oriente. Al mismo tiempo, sus límites territoriales se extendieron, superando a los de las otras iglesias orientales en tamaño e importancia. Los remanentes ortodoxos de las iglesias armenias e ibéricas quedaron sujetos a la Iglesia de Constantinopla en el siglo VII, y como resultado directo de su actividad misionera subsiguiente, nuevas iglesias fueron fundadas en Serbia, Bulgaria, Rusia, y Valaquia.</p>
<p style="text-align: justify;">Las controversias doctrinales de larga data contribuyeron a que los obispos de Constantinopla fueran considerados los jerarcas de mayor autoridad de toda la Iglesia oriental<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a>. Esto se debió al hecho de que las luchas en la Capital contra el monofisismo se libraron con la colaboración del emperador y el patriarca.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el surgimiento del Islam en el siglo VII, la disminución de la influencia de las antaño florecientes sedes de Alejandría, Antioquía y Jerusalén se hizo evidente, aunque aún eran políticamente independientes. Cuando de nuevo se convirtieron en parte del Imperio bizantino por la reconquista y de ese modo se alinearon eclesiásticamente con la sede de Constantinopla, la preeminencia de ésta última era evidente.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la conquista persa de Antioquía en 611, los patriarcas de Antioquía residieron durante un tiempo en Constantinopla en el exilio y eran electos desde allí. Acontecimientos políticos posteriores determinaron la forma en que este arreglo se desarrollaría en el futuro. Sin embargo, los patriarcas de Antioquía continuaron, en su mayor parte, residiendo y siendo electos en Constantinopla hasta finales del siglo XIII. Una situación similar fue soportada por los patriarcas de Jerusalén cuando la ciudad fue ocupada por los árabes en el año 638, aunque no fueron expulsados ​​hasta mucho más tarde por los cruzados.<a href="#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a></p>
<p style="text-align: justify;">La contribución de la iglesia de Constantinopla a la cristianización de los Rus es bien conocida. Hasta la caída de Constantinopla en 1453 los metropolitanos de Rusia, con pocas excepciones, fueron nominados por los patriarcas de Constantinopla. También hay muchos casos documentados de intervención de Constantinopla para resolver los asuntos canónicos sensibles no sólo de la iglesia de los Rus, sino de otras iglesias de Oriente también. Baste decir que a pesar de la gradual declinación del Imperio Romano-bizantino durante este periodo de tiempo, la sede de Constantinopla continuó ejerciendo una gran influencia en el Oriente, jugando un papel fundamental en la proyección del carácter ecuménico de la Ortodoxía. De hecho, la recomendación y la aprobación de Constantinopla con frecuencia eran buscadas por las otras iglesias orientales en materias eclesiásticas. Una vez asegurada y afrimada, la aprobación de la política eclesiástica de Constantinopla en cualquier materia eclesiástica –propia o de otra jurisdicción- por lo general determinaba la automática aceptación de todas las demás Iglesias en el Oriente cristiano. Sin embargo, es digno de destacar convenientemente que en la auto-conciencia de su rol dentro de la Ortodoxía mundial, la sede de Constantinopla nunca ha utilizado estos privilegios para someter a las demás iglesias sobre las cuales su influencia ha sido ejercida en tiempo y forma, y siempre de acuerdo a la vernácula Tradición de la Ortodoxía.</p>
<h4 style="text-align: justify;">b.2. Desde 1453 hasta el siglo XIX</h4>
<p style="text-align: justify;">Con la caída de Constantinopla a manos de los otomanos en 1453, el patriarca fue reconocido tanto como líder religioso y cabeza simbólica o <em>etnarca  </em>para todos los cristianos ortodoxos dentro del imperio. Durante este período, el patriarcado de Constantinopla también mantuvo un cuidado constante sobre los asuntos -internos y externos- y sobre la vida de los otros tres patriarcados orientales, sin duda necesitados a causa de su gradual declive y debilitado estado general. Existen numerosos ejemplos de intervención por parte del Patriarcado Ecuménico en los asuntos de estos patriarcados y otras Iglesias autocéfalas, cuando era necesario<a href="#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">En el ejercicio de la pastoral sobre la sede de Antioquía, el Patriarcado de Constantinopla actuó como árbitro en las controversias y polémicas deponiendo patriarcas y metropolitanos. Asimismo, y debido al papel singular del Patriarcado de Jerusalén como guardián de los lugares sagrados, recibió aún mayor apoyo moral y material por parte de Constantinopla. Durante doscientos años, los patriarcas de Jerusalén fueron electos en Constantinopla y, normalmente, residían allí.</p>
<p style="text-align: justify;">En la Iglesia de Rusia, los Patriarcas Ecuménicos han intervenido directamente hasta la separación de la Metrópoli de Kiev de aquella de Moscú en 1461. A partir de entonces, los contactos de diverso alcance seguirían existiendo. Esto condujo, en última instancia, a la concesión de la condición de autocefalía a la Iglesia en Rusia y la ratificación, en 1593, de su elevación al rango de patriarcado.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, a partir del siglo XVI, el Patriarcado Ecuménico también sirvió como mediador para dirimir cuestiones de derecho eclesiástico presentadas en la Iglesia de Chipre.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante el difícil período sumariamente aludido anteriormente, los conquistadores otomanos otorgaron a la sede de Constantinopla un grado de autoridad y privilegios raramente ejercidos en el ambiente eclesiástico hasta entonces. Esto ha llevado en ocasiones a algunos a atribuirse ambiciosos objetivos incompatibles con el gobierno de la Iglesia ortodoxa y la eclesiología<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a>. El Patriarcado, por otra parte, nunca ha reclamado oficialmente el derecho de interferir arbitrariamente en los asuntos de otras iglesias locales. Por el contrario, su auto-conciencia del papel facilitador que ha asumido durante un tiempo de opresión, está en agudo contraste con las acusaciones de sus más acérrimos detractores y críticos.</p>
<p style="text-align: justify;">b.3. Desde el siglo XIX hasta la actualidad</p>
<p style="text-align: justify;">El ascenso del nacionalismo étnico obligó al Patriarcado a hacer frente a nuevos problemas, especialmente los relacionados con la tensión entre los territorios nacionales de reciente creación y la consiguiente ruptura de una estructura de la iglesia hasta entonces unificada. El reconocimiento de las iglesias de Grecia (1833), Rumania (1865), Bulgaria (1870) y Albania (1922-1928-1933) con el <em>status</em> de iglesias autocéfalas se puede atribuir en gran medida a la exacerbación de la mentalidad nacionalista-étnica propio de aquellos años. Sin embargo, a pesar de estas mareas de cambio, el Patriarcado tuvo éxito en la conciliación de los pueblos de diferente ascendencia y carácter dentro de un espíritu ecuménico cristiano. Esto no podría haber sucedido, sin embargo, sin una decidida confrontación por parte del Patriarcado Ecuménico contra el principio de división por raza.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto ocurrió con la condena del “<em>etno-filetismo</em>” por el Gran Sínodo celebrado en Constantinopla en el año 1872. Aunque oficialmente condenado, tristemente el nacionalismo flagrante en algunos sectores de la Ortodoxía actual, todavía persiste socavando el verdadero espíritu ecuménico de aquella. Peor aún, este flagelo ideológico amenaza la propia unidad de la Ortodoxía, especialmente en la llamada «diáspora» ortodoxa.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro siglo, es importante tener en cuenta variados eventos clave en la vida del Patriarcado Ecuménico que sin duda hacen mención al significativo rol de facilitación y coordinación que sigue desempeñando dentro de la Ortodoxía mundial. Este rol se ha cristalizado, a pesar de las críticas y las contínuas desaveniencias históricas, sobre todo en la actitud profética del Patriarca Atenágoras I, que, desde 1953, se comprometió a re-unir a la Ortodoxía. Este esfuerzo fue continuado con fidelidad por sus sucesores Dimitrios I y Bartolomé. La primacía de Constantinopla intentó redefinirse a través de las acciones y declaraciones de estos patriarcas.</p>
<p style="text-align: justify;">En el período moderno de la Iglesia no faltan ejemplos que vislumbran la ejecución de la vernácula Tradición de la Iglesia respecto de la posición de la Iglesia de Constantinopla en el pleno de la comunión ortodoxa.</p>
<p style="text-align: justify;">Los eventos históricos son insoslayables y numerosos. Consideramos justo comenzar nuestra breve descripción por los dos Patriarcados de Joaquín III, quien ante las diversas crisis en el mundo ortodoxo y cristiano en general<a href="#_ftn21" name="_ftnref21">[21]</a> asumió el rol -activo y creativo- de sintonizador, coordinador y mediador para superarlas de la mejor manera en el campo ortodoxo, y patrocinar un diálogo de mutuo respeto entre las Iglesias, en el terreno inter-cristiano.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo debemos destacar el rol activo –aunque muchas veces controvertido- del Patriarca Meletios Metaxakis, quien convocara el Congreso Pan-Ortodoxo del año 1923 para discutir temas de entonces actualidad<a href="#_ftn22" name="_ftnref22">[22]</a> y de esta manera tomar una posición en común de las Iglesias Ortodoxas.</p>
<p style="text-align: justify;">No menos significativos serán los patriarcados de Focio II, Benjamín y Máximos V, durante los cuales se realizara desde el 8 al 23-6-1930 en el Fanar la Comisión Interortodoxa Preparativa de las Iglesias Ortodoxas, a fin preparar la agenda del futuro Pro-sinodo<a href="#_ftn23" name="_ftnref23">[23]</a>, se le concediera la autocefalía a la Iglesia Búlgara y comenzara el Patriarcado su liderazgo en la esfera del ecumenismo, siendo miembro fundador y participando en las primeras actividades del Consejo Mundial de Iglesias<a href="#_ftn24" name="_ftnref24">[24]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">La proyección y auge de la actividad del Patriarcado Ecuménico como “<em>primus inter pares</em>” en la Ortodoxía se ha de cristalizar durante el patriarcado de Atenagoras. Siendo conciente de su rol en la diáspora ortodoxa, el Patriarca Atenagoras realizó una enorme expansión y proyección del mismo en Europa, donde fundó varias metrópolis (la Metrópoli de Tiátira con jurisdicción en toda Europa desde 1924 fue tomando variadas formas hasta que por fin en el año 1968 fue denominada Arzobispado de Tiátira y Gran Bretaña, con jurisdicción dobre ésta última. En el año 1963, de territorio de la Metrópoli de Tiátira, fueron fundadas las Metrópolis de Francia, Alemania y Austria, y en el año 1969, las de Suecia y Bélgica. El Exarcado Ruso de Europa Occidental fue dejado libre en el año 1965, regresando a la jurisdicción patriarcal en el año 1971. En el año 1955 se creó la posición del Representante Permanente del Patriarcado Ecuménico para el Consejo Mundial de Iglesias. La Arquidiócesis de Norte y Sudamérica fue colocada en la octava posición en el “Syntagmation” <a href="#_ftn25" name="_ftnref25">[25]</a> del Patriarcado Ecuménico y su arzobispo nombrado <em>exarca exclusivo</em> del Patriarca con poderes plenipotenciarios sobre todos los temas de las jurisdicciones ortodoxas en las Américas y con el objetivo de promocionar sus relaciones en el vínculo del amor y del servicio. Asimismo la entonces Metrópoli de Australia fue promovida a arquidiócesis en el año 1959).</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca Atenagoras fue un incansable viajero promocionando la unidad de los ortodoxos en particular y de los cristianos en general (visitó en el año 1959 los tres Patriarcados Antiguos, Antioquía, Alejandría y Jerusalén. En el año 1963 visitó oficialmente Grecia y el Monte Athos. Durante el año 1964 se reunió en Jerusalén con el Papa Pablo VI. Asimismo durante el año 1967 visitó las Iglesias de Serbia, Rumania y Bulgaria, así como la Santa Iglesia Romana, la Iglesia de Inglaterra y el CMI en su sede de Ginebra.)</p>
<p style="text-align: justify;">Distintivo de su patriarcado fue la promoción de la unión de las Iglesias Ortodoxas. Trabajó de manera intensa para convocar a convenciones pan-ortodoxas, las cuales tenían como objetivo conducir a la reunión del Santo y Grande Sínodo de la Iglesia Ortodoxa. De esta manera se realizaron las convenciones pan-ortodoxas I (1961), II (1963), III (1964) en la isla de Rodas, IIII en Chambesy de Ginebra (1968), la I comisión inter-ortodoxa preparatoria para el Santo y Grande Sínodo en el mismo lugar (1971), así también como diferentes comisiones teológicas pan-ortodoxas, sobre el diálogo con los anglicanos I en Belgrado (1966), II en Ginebra (1970), III en Helsinki (1971), con los antiguos católicos I en Belgrado (1966), II en Ginebra (1970), III en Bonn (1971), con las antiguas iglesias orientales en Addis Abebba (1971) y innumerables diálogos y consultas no oficiales en el marco de acción del CMI. Asimismo por aquella época el organismo internacional que reunía a los jóvenes ortodoxos <em>“Syndesmos”</em> comenzó su labor bajo los auspicios del Patriarca Atenágoras.</p>
<p style="text-align: justify;">Un capítulo especial, que no nos compete en esta monografía, es la apertura del Patriarca Atenágoras hacia la Iglesia de Roma, ya desde el papado de Juan XXIII. Simplemente nos bastará mencionar como sello de esta actitud el mutuo levantamiento de los anatemas de ámbas Iglesias, acaecido simultáneamente en Roma y Constantinopla en el año 1965, así como las recíprocas visitas del Papa y del Patriarca a sus respectivas sedes durante el año 1967. Estos eventos fueron –sin lugar a duda- una gran novedad, pioneros de una nueva relacionabilidad en el cristianismo modero, y tuvieron un alto impacto en toda la Iglesia Ortodoxa. De hecho la Iglesia Ortodoxa en todas sus jurisdicciones asimila esta actitud pionera que sólo el Patriarca Ecuménico podría materializar y a partir de entonces comienza a relacionarse con este nuevo patrón con la Iglesia de Roma.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo ha de suceder en el plano inter-cristiano. El Patriarcado Ecuménico, como antes se mencionó, es miembro fundador del CMI y desde su primera asamblea en Amsterdan ha enviado numerosas y reconocidas delegaciones de teólogos a todas sus asambleas generales hasta la última en el año 2013 en Busán, Corea del Sud.</p>
<p style="text-align: justify;">El sucesor del Patriarca Atenágoras, Demetrios I, fue fiel a la política de su predecesor y, aunque con otra personalidad, mansa, dulce y amorosa, supo llevar a cabo un programa patriarcal de extensa proyección tanto en el ámbito inter-ortodoxo, como así también el el inter-cristiano e interreligioso. Durante su patriarcado y por su iniciativa se ejecutaron las siguientes acciones:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>I Conferencia Pan-ortodoxa Pre-sinodal, desde el 21 al 30 de Octubre de 1976.</li>
<li>II Conferencia Pan-ortodoxa Pre-sinodal, desde el 3 al 12 de Septiembre de 1982.</li>
<li>II Comisión Inter-ortodoxa Pre-sinodal, desde el 14 al 23 de Febrero de 1986.</li>
<li>III Comisión Inter-ortodoxa Pre-sinodal, desde el 28-10 al 6-11-1986 de 1986.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Una nueva y creativa política patriarcal inaugura el Patriarca Bartolomé, quien fiel a la tradición del Fanar, ha de utilizar cada medio a su disposición para proyectar la Ortodoxía a nivel mundial. Una síntesis de sus actividades avala, aunque de manera sombría, el alcance mundial de la personalidad del Patriarca Bartolomé y del lugar en la comunidad mundial en el que ha posicionado al Patriarcado Ecuménico como el Centro de la Ortodoxía:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>I Sínaxis de los primados de los patriarcados ortodoxos e iglesias autocéfalas en el Fanar, Domingo de la Ortodoxía (1992)</li>
<li>I Sínodo Mayor y Superior en el Fanar –μείζων καὶ ὑπερτελή-, desde el 30 hasta el 31/7/1993, para tratar las acciones anticanónicas del Patriarca de Jerusalén Deodoro con cuatro jerarcas y dos de sus clérigos.</li>
<li>II Sínodo Mayor y Superior en el Fanar, el 14-12-93 para restituir a su posición al Patriarca Deodoro de Jerusalén.</li>
<li>III Sínodo Mayor y Superior en el Fanar, el 21-4-94, a fin de restituir a los dos jerarcas y los cuatro clérigos del Patriarcado de Jerusalén.</li>
<li>II Sínaxis de los primados de los patriarcados ortodoxos e iglesias autocéfalas en la Isla de Patmos.</li>
<li>IIII Sínodo Mayor y Superior en Sofia, Bulgaria, desde el 30-9 hasta el 1-10-98, a fin de solucionar las problemáticas causadas por el cisma de 1992 en la Iglesia de Bulgaria;</li>
<li>Sinaxis mundial de las juventudes Ortodoxas en Constantinopla, desde el 18 al 25 de Junio de 1998;</li>
<li>III Sínaxis de los primados de los patriarcados ortodoxos e iglesias autocéfalas en el Fanar, 24 al 27 de Diciembre de 1999.</li>
<li>IIII Sínaxis de los primados de los patriarcados ortodoxos e iglesias autocéfalas en Jerusalén, 5 y 6 de Enero de 2000.</li>
<li>Consagración del Santo Crisma (1992, 2002, 2012);</li>
<li>Conferencia sobre la Paz y la Tolerancia, Estambul (1994) (La Declaración Bósforo);</li>
<li>Reunión de Jerarcas del Trono Ecuménico –Synaxis- (Fanar, 1992, 1994, 1996, 1998, 2000, 2002, 2004, 2015);</li>
<li>Presidencia de las celebraciones en la isla de Patmos, Grecia, por el 1900 aniversario de la redacción del Apocalipsis de San Juan; II asamblea de los primados de las Iglesias Ortodoxas; simposio en el mar sobre el tema de la reunión científica sobre el libro sagrado del Apocalipsis (1995);</li>
<li>Cinco seminarios internacionales sobre medio ambiente de la isla de Heybeliada (Halki), «<em>Educación para el Medio Ambiente y religiosa</em>» (1994), «<em>El medio ambiente y la ética</em>» (1995), «<em>Medio Ambiente y Comunicación</em>» (1996), «<em>Medio Ambiente y Justicia</em>» (1997), «<em>El medio ambiente y la pobreza</em>» (1998); «Simposio II &#8211; <em>El Mar Negro en crisis</em>» (1997), tratando de discernir la acción apropiada para la preservación de la región del Mar Negro; «<em>El Instituto Eco-lógico de Halki</em>» (1999), “<em>Una oportunidad de aprendizaje interdisciplinario para científicos, clérigos, periodistas, educadores y estudiantes</em>; Simposio III &#8211; «<em>Un río de vida</em>» (1999), poniendo de relieve los graves problemas ambientales que enfrenta la mayor vía fluvial de Europa. Este tercer Simposio flotante viajó por el Danubio desde las cabeceras del río hasta el Delta y el Mar Negro.</li>
<li>Conferencia científica, Estambul, (2000);</li>
<li>Conferencia Mayor de clérigos y laicos, Estambul (2000);</li>
<li>Reunión entre religiones &#8211; «<em>La paz de Dios en el mundo</em>«, Bruselas (2001), convocada y organizada por el Patriarca;</li>
<li>IV Simposio Internacional sobre la religión, la ciencia y el medio ambiente: «<em>El mar Adriático: Un mar en riesgo, una unidad de propósito</em>» (junio de 2002) y V Simposio sobre la misma temática: <em>«El Mar Báltico: un patrimonio común, una responsabilidad compartida» </em>(junio de 2003).</li>
<li>I y II sacrosanto sínodo residente extendido –<em>endemousa</em>&#8211; en el Fanar desde el 30 de Abril al 4 de Junio, a fin de debatir sobre los derechos canónicos del Patriarcado Ecuménico en Grecia.</li>
<li>Sacrosanto sínodo Pan-ortodoxo en el Fanar, el 24 de Mayo del 2005, a fin de tratar las penosas problemáticas en el seno del Patriarcado de Jerusalén y destituir al Patriarca de Jerusalén Irineo.</li>
<li>Sacrosanto Sínodo Extendido Pan-ortodoxo en la sede del Centro Ortodoxo de Chambesy, Ginebra, el 17 de Marzo de 2006, a fin de examinar la situación del Arzobispo de Chipre Crisóstomo y declarar la sede vacante del trono.</li>
<li>IIII Conferencia Pan-ortodoxa Pre-sinodal en el Centro Ortodoxo de Chambesy, Ginebra, desde el 6 al 12 de Junio de 2009 para tratar el tema de la diáspora ortodoxa.</li>
<li>Santo y Gran Sínodo de la Iglesia Ortodoxa en la Isla de Creta, desde el 19 al 27-6-16.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La <em>Primacía de Honor</em> del Patriarca de Constantinopla no es un ardid canónico, ni una caricatura administrativa, ni una realidad ficticia o mítica, ni menos una degeneración de la eclesiología primigenia de la Ortodoxía, como muchos podrían aseveran hoy<a href="#_ftn26" name="_ftnref26">[26]</a>. Este <em>status </em>se traduce en ciertas <em>prerrogativas canónicas</em> que emanan de aquella “<em>primacía en el amor y el servicio entre las Iglesias Ortodoxas</em>” que hemos descripto a nivel histórico y que enumeramos sintéticamente de la siguiente manera:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Examinar las apelaciones presentadas al Patriarca Ecuménico por todo el clero bajo su mando o por el clero de todas las otras iglesias ortodoxas.</li>
<li>Enviar correspondencia a todas las jurisdicciones ortodoxas sobre materias de carácter inter-ortodoxo, inter-cristiano, o de naturaleza secular que atañen a la Iglesia Ortodoxa como cuerpo único.</li>
<li>Convocar el Sínodo Pan-ortodoxo, Sínodos Mayores y Superiores, y Conferencias Pan-ortodoxas.</li>
<li>Conferir el <em>status</em> de autonomía, semi-autonomía, autocefalía, como así también el estado patriarcal a jurisdicciones que están hasta ese momento bajo su jurisdicción<a href="#_ftn27" name="_ftnref27">[27]</a>.</li>
<li>Resolver y dirimir cuestiones de relevancia en relación con una o más iglesias ortodoxas en los dominios de la fe, la vida moral, la ley eclesiástica, el orden de la iglesia, etc., ya sea directamente desde el Fanar –la Sede Patriarcal- o enviando exarcas patriarcales.</li>
<li>Elegir y nombrar de forma permanente jerarcas del Trono Ecuménico en las tierras fuera de Turquía como Exarcas del Patriarcado Ecuménico.</li>
<li>Bendecir el Santo <em>Myron</em> –Santo Crisma- y distribuirlo a todas las Iglesias ortodoxas hermanas, como muestra y prueba de los lazos espirituales existentes entre todas las Iglesias Ortodoxas.</li>
<li>Canonizar a personas de probada santidad que hayan vivido no sólo dentro de los límites del Patriarcado Ecuménico, sino fuera de éste también, luego de la correspondiente presentación que realicen las demás Iglesias.</li>
<li>Tener primacía en las concelebraciones litúrgicas con otros prelados ortodoxos.</li>
<li>Poner bajo su jurisdicción directa, y establecer monasterios patriarcales –<em>stavropegia</em>&#8211; dentro de sus arquidiócesis, metrópolis y diócesis y, en ciertos casos, también dentro de los límites de otras iglesias ortodoxas, como resultado de una <em>decisión conjunta</em> entre las Iglesias.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La primacía del Patriarcado Ecuménico no es un mero honor superficial y vacío, sino que se cristaliza en la ejecución de determinadas acciones –propias de esta condición- en pos de la mejor sintonización y coordinación de las Iglesias Ortodoxas.</p>
<p style="text-align: justify;">De ninguna manera se debe caer en la tentación de hacer una analogía con el papado occidental considerándo la primacía del Patriarcado Ecuménico como una especie de “<em>papado ortodoxo</em>”, nada más lejano de la realidad. De acuerdo a Olivier Clement, la condición misma del Patriarcado de Constantinopla –su debilidad a nivel político-temporal, su carencia material y su escaso rebaño<a href="#_ftn28" name="_ftnref28">[28]</a>&#8211;  aseguran su imparcialidad y, paradójicamente, aumenta su prestigio<a href="#_ftn29" name="_ftnref29">[29]</a>, puesto que la primacía no se basa en otro criterio que no sea el de la Tradición y costrumbre canónica de la Iglesia. El Patriarca Ecuménico no pretende ser un «<em>obispo universal</em>«: esto contrariaría la teología misma de la Iglesia Ortodoxa, cayendo de plano en la herejía; afirma sin infalibilidad dogmática ni jurídica, y no ostenta ninguna jurisdicción inmediata sobre todos los fieles ortodoxos. Y claro está no tiene ningún poder temporal.</p>
<p style="text-align: justify;">Concluyendo esta sección que ha sido iluminada convenientemente con hechos históricos insoslayables que avalan la Tradición y la práctica de la Iglesia Ortodoxa contra los detractores de la misma, debemos subrayar una vez más que la primacía del Patriarca Ecuménico en sí misma no es interpretada como una potestad ni teórica, ni temporal, sino como un servicio que ofrece como sacrificio, imitando a Aquel que vino a servir y no ser servido. La primacía obliga al Patriarca y a todos los engranajes de la administración patriarcal a estar bien dispuestos, en una colegialidad fraterna, y ponerse a disposición las Iglesias hermanas, a fin de lograr la unidad, para que de esta manera se haga realidad la misión de la Ortodoxía.</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente las teorías de los detractores de esta realidad ineluctable de la Iglesia Ortodoxa caen sin más, puesto que la misma Tradición indica que la iniciativa de servicio, la coordinación y la presidencia del Patriarcado Ecuménico, <strong><em>siempre se ejercen con el acuerdo de las Iglesias hermanas</em></strong>. Por otra parte, dos presupuestos básicos garantizan que esta instancia no se desnaturalice y funcione de acuerdo a la Tradición de la Iglesia:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>salvaguardar el principio de unidad y universalidad de la Iglesia</li>
<li>proteger el principio de no intervención en los asuntos internos de otras Iglesias</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La primacía, interpretada como abnegación siempre creativa en la renovación, recae siempre dentro de las estructuras y mecanismos naturales de la Iglesia;  esta instancia es esencial para garantizar la unidad y la universalidad de la Ortodoxía. De esta manera, conecta a las Iglesias hermanas, las une en el trabajo y testimonio común, pone en marcha su co-rresponsabilidad. Desde la desaparición del imperio, el Patriarcado Ecuménico asume el papel de la Iglesia «convoquante». Luego de la consulta y acuerdo de las Iglesias hermanas de que puede ser su portavoz, es un recurso necesario para las comunidades en situación única</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>. Se pueden citar aquí el patriarcado de Filoteo Kokkinos en el siglo XIV, que entendía su «primacía de honor» en términos de autoridad universal. También se puede hacer mención a las intervenciones arbitrarias en los asuntos de otras iglesias locales, especialmente durante la época otomana cuando tales intervenciones fueron en parte condicionadas por las circunstancias históricas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit., pag. 129: «Τὰ ἀρχαῖα ἔθη κρατείτω, τὰ ἐν Αἰγύπτῳ, καὶ Λιβύῃ καὶ Πενταπόλει, ὥστε τὸν ἐν Ἀλεξανδρείᾳ ἐπίσκοπον πάντων τούτων ἔχειν τὴν ἐξουσίαν· ἐπειδὴ καὶ τῷ ἐν Ῥώμῃ ἐπισκόπῳ τοῦτο σύνηθές ἐστιν. Ὁμοίως δὲ καὶ κατὰ τὴν Ἀντιόχειαν, καὶ ἐν ταῖς ἄλλαις ἐπαρχίαις, τὰ πρεσβεῖα σῴζεσθαι ταῖς ἐκκλησίαις. Καθόλου δὲ πρόδηλον ἐκεῖνο· ὅτι, εἴ τις χωρὶς γνώμης τοῦ μητροπολίτου γένοιτο ἐπίσκοπος, τὸν τοιοῦτον ἡ μεγάλη σύνοδος ὥρισε μὴ δεῖν εἶναι ἐπίσκοπον. Ἐὰν μέντοι τῇ κοινῇ πάντων ψήφῳ, εὐλόγῳ οὔσῃ, καὶ κατὰ κανόνα ἐκκλησιαστικόν, δύο, ἢ τρεῖς δι᾿ οἰκείαν φιλονεικίαν ἀντιλέγωσι, κρατείτω ἡ τῶν πλειόνων ψῆφος.» Μητροπολίτου Σάρδεων Μαξίμου, <em>Τὸ</em> <em>Οἰκουμενικόν</em> <em>Πατριαρχεῖον</em> <em>ἐν</em> <em>ταῇ</em> <em>Ὀρθοδόξῳ</em> <em>Ἐκκλησίᾳ</em><em>,</em> Ἀνάλεκτα Βλατάδων 52, Θεσσαλονίκη 1969, pag. 64.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit., <strong>Κανών</strong> <strong>ΙΖ΄</strong> <strong>τῆς</strong> <strong>Δ</strong><strong>’ </strong><strong>Οίκουμενικῆς</strong> <strong>Συνόδου</strong><strong>, pag. 199:</strong> «Τὰς καθ᾿ ἑκάστην ἐπαρχίαν ἀγροικικὰς παροικίας, ἢ ἐγχωρίους, μένειν ἀπαρασαλεύτους παρὰ τοῖς κατέχουσιν αὐτὰς ἐπισκόποις, καὶ μάλιστα εἰ τριακονταετῆ χρόνον ταύτας ἀβιάστως διακατέχοντες ᾠκονόμησαν. Εἰ δὲ ἐντὸς τῶν τριάκοντα ἐτῶν γεγένηταί τις, ἢ γένοιτο περὶ αὐτῶν ἀμφισβήτησις, ἐξεῖναι τοῖς λέγουσιν ἠδικεῖσθαι, περὶ τούτων κινεῖν παρὰ τῇ συνόδῳ τῆς ἐπαρχίας. Εἰ δέ τις ἀδικοῖτο παρὰ τοῦ ἰδίου μητροπολίτου, παρὰ τῷ ἐξάρχῳ τῆς διοικήσεως, ἢ τῷ Κωνσταντινουπόλεως θρόνῳ δικαζέσθω, καθά προείρηται. Εἰ δὲ καί τις ἐκ βασιλικῆς ἐξουσίας ἐκαινίσθη πόλις, ἢ αὖθις καινισθείη, τοῖς πολιτικοῖς καὶ δημοσίοις τύποις, καὶ τῶν ἐκκλησιαστικῶν παροικιῶν ἡ τάξις ἀκολουθείτω.» <strong>Κανών</strong> <strong>τῆς</strong> <strong>Στ</strong><strong>’ </strong><strong>Οἰκουμενικῆς</strong> <strong>Συνόδου</strong><strong>, Pag. 253: </strong>«Τὸν ἐκ τῶν Πατέρων ἡμῶν τεθέντα κανόνα καὶ ἡμεῖς παραφυλάττομεν, τὸν οὕτω διαγορεύοντα· Εἴ τις ἐκ βασιλικῆς ἐξουσίας ἐκαινίσθη πόλις, ἢ αὖθις καινισθείη, τοῖς πολιτικοῖς καὶ δημοσίοις τύποις καὶ ἡ τῶν ἐκκλησιαστικῶν πραγμάτων τάξις ἀκολουθείτω.»</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit. Κανών Β΄, pag. 156: «Τοὺς ὑπὲρ διοίκησιν ἐπισκόπους ταῖς ὑπερορίοις ἐκκλησίαις μὴ ἐπιέναι, μηδὲ συγχέειν τὰς ἐκκλησίας· ἀλλὰ κατὰ τοὺς κανόνας, τὸν μὲν Ἀλεξανδρείας ἐπίσκοπον, τὰ ἐν Αἰγύπτῳ μόνον οἰκονομεῖν· τοὺς δὲ τῆς Ἀνατολῆς ἐπισκόπους, τὴν Ἀνατολὴν μόνην διοικεῖν· φυλαττομένων τῶν ἐν τοῖς κανόσι τοῖς κατὰ Νίκαιαν πρεσβείων τῇ Ἀντιοχέων ἐκκλησίᾳ· καὶ τοὺς τῆς Ἀσιανῆς διοικήσεως ἐπισκόπους, τὰ κατὰ τὴν Ἀσιανὴν μόνον διοικεῖν· καὶ τοὺς τῆς Ποντικῆς, τὰ τῆς Ποντικῆς μόνον· καὶ τοὺς τῆς Θρᾴκης τὰ τῆς Θρᾳκικῆς μόνον οἰκονομεῖν. Ἀκλήτους δὲ ἐπισκόπους ὑπὲρ διοίκησιν μὴ ἐπιβαίνειν ἐπὶ χειροτονίᾳ, ἤ τισιν ἄλλαις οἰκονομίαις ἐκκλησιαστικαῖς. Φυλαττομένου δὲ τοῦ προγεγραμμένου περὶ τῶν διοικήσεων κανόνος, εὔδηλον ὡς τὰ καθ&#8217; ἑκάστην ἐπαρχίαν ἡ τῆς ἐπαρχίας σύνοδος διοικήσει, κατὰ τὰ ἐν Νικαίᾳ ὡρισμένα. Τὰς δὲ ἐν τοῖς βαρβαρικοῖς ἔθνεσι τοῦ Θεοῦ ἐκκλησίας, οἰκονομεῖσθαι χρὴ κατὰ τὴν κρατήσασαν συνήθειαν τῶν Πατέρων.»</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit. Κανὼν Γ’, pag. 157: «Τὸν μέν τοι Κωνσταντινουπόλεως ἐπίσκοπον ἔχειν τὰ πρεσβεῖα τῆς τιμῆς μετὰ τὸν τῆς Ῥώμης ἐπίσκοπον, διὰ τὸ εἶναι αὐτὴν νέαν Ῥώμην.»</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>. Μητροπολίτου Σάρδεων Μαξίμου, <em>Τὸ Οἰκουμενικόν Πατριαρχεῖον ἐντῇ Ὀρθοδόξῳ Ἐκκλησίᾳ, Op. Cit., </em>pag. 108-116.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a>. Μητροπολίτου Σάρδεων Μαξίμου, <em>Τὸ Οἰκουμενικόν Πατριαρχεῖον ἐντῇ Ὀρθοδόξῳ Ἐκκλησίᾳ, Op. </em><em>Cit., </em>pag. 116-121.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a>. Meyendorff, J., <em>Contemporary Problems of Orthodox Canon Law</em>, Living Tradition: Orthodox Witness in the Contemporary World, Crestwood, 1978, pag. 111: «The actual rights of the patriarch of Constantinople are the normal consequence and expression of his being the &#8216;first&#8217; among Orthodox bishops: chairmanship at Pan-Orthodox meetings and a certain responsibility (although not a monopoly) for initiating common action. In addition, canons 9 and 17 of the Fourth Ecumenical Council of Chalcedon grant him the right to receive appeals against the judgment of local provincial synods.»</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit. Pag. 191: Εἴ τις κληρικὸς πρὸς κληρικὸν πρᾶγμα ἔχει, μὴ ἐγκαταλιμπανέτω τὸν οἰκεῖον ἐπίσκοπον, καὶ ἐπὶ κοσμικὰ δικαστήρια μὴ κατατρεχέτω, ἀλλὰ πρότερον τὴν ὑπόθεσιν γυμναζέτω παρὰ τῷ ἰδίῳ ἐπισκόπῳ, ἢ γοῦν, γνώμῃ αὐτοῦ τοῦ ἐπισκόπου, παρ᾿ οἷς ἂν ἀμφότερα τὰ μέρη βούλωνται, τὰ τῆς δίκης συγκροτείσθω· εἰ δέ τις παρὰ ταῦτα ποιήσοι, κανονικοῖς ἐπιτιμίοις ὑποκείσθω. Εἰ δὲ κληρικὸς πρᾶγμα ἔχει πρὸς τὸν ἴδιον, ἢ καὶ πρὸς ἕτερον ἐπίσκοπον, παρὰ τῇ συνόδῳ τῆς ἐπαρχίας δικαζέσθω. Εἰ δὲ πρὸς τὸν τῆς αὐτῆς ἐπαρχίας μητροπολίτην, ἐπίσκοπος, ἢ κληρικὸς ἀμφισβητοίη, καταλαμβανέτω τὸν ἔξαρχον τῆς διοικήσεως, ἢ τὸν τῆς βασιλευούσης Κωνσταντινουπόλεως θρόνον, καὶ ἐπ᾿ αὐτῷ δικαζέσθω.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit. Pag. 199: “Τὰς καθ᾿ ἑκάστην ἐπαρχίαν ἀγροικικὰς παροικίας, ἢ ἐγχωρίους, μένειν ἀπαρασαλεύτους παρὰ τοῖς κατέχουσιν αὐτὰς ἐπισκόποις, καὶ μάλιστα εἰ τριακονταετῆ χρόνον ταύτας ἀβιάστως διακατέχοντες ᾠκονόμησαν. Εἰ δὲ ἐντὸς τῶν τριάκοντα ἐτῶν γεγένηταί τις, ἢ γένοιτο περὶ αὐτῶν ἀμφισβήτησις, ἐξεῖναι τοῖς λέγουσιν ἠδικεῖσθαι, περὶ τούτων κινεῖν παρὰ τῇ συνόδῳ τῆς ἐπαρχίας. Εἰ δέ τις ἀδικοῖτο παρὰ τοῦ ἰδίου μητροπολίτου, παρὰ τῷ ἐξάρχῳ τῆς διοικήσεως, ἢ τῷ Κωνσταντινουπόλεως θρόνῳ δικαζέσθω, καθά προείρηται. Εἰ δὲ καί τις ἐκ βασιλικῆς ἐξουσίας ἐκαινίσθη πόλις, ἢ αὖθις καινισθείη, τοῖς πολιτικοῖς καὶ δημοσίοις τύποις, καὶ τῶν ἐκκλησιαστικῶν παροικιῶν ἡ τάξις ἀκολουθείτω.”</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit. Pag. 413: Εἴ τις ὑπὸ τοῦ ἰδίου ἐπισκόπου καθαιρεθεὶς πρεσβύτερος ἢ διάκονος, ἢ καὶ ἐπίσκοπος ὑπὸ συνόδου, ἐνοχλῆσαι τολμήσειε τὰς βασιλέως ἀκοάς, δέον ἐπὶ μείζονα επισκόπων σύνοδον τρέπεσθαι, καί, ἃ νομίζει δίκαια ἔχειν, προσαναφέρειν πλείοσιν ἐπισκόποις, καὶ τὴν παρ᾽ αὐτῶν ἐξέτασίν τε καὶ ἐπίκρισιν ἐκδέχεσθαι, ὁ δέ, τούτων ὀλιγωρήσας ἐνοχλείσειε τῷ βασιλεῖ· καὶ τοῦτον μηδεμιᾶς συγγνώμης ἀξιοῦσθαι, μηδὲ χώραν ἀπολογίας ἔχειν, μηδ᾽ ἐλπίδα μελλούσης ἀποκαταστάσεως προσδοκᾶν.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a>. Μητροπολίτου Σάρδεων Μαξίμου, <em>Τὸ</em> <em>Οἰκουμενικόν</em> <em>Πατριαρχεῖον</em> <em>ἐντῇ</em> <em>Ὀρθοδόξῳ</em> <em>Ἐκκλησίᾳ</em><em>, Op. Cit., </em>Pag. 147.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit. <strong>Kαν</strong><strong>ών</strong> <strong>Γ</strong><strong>’</strong>, pag. 448: «Καὶ τοῦτο προστεθῆναι ἀναγκαῖον, ἵνα μηδεὶς ἐπισκόπων ἀπὸ τῆς ἑαυτοῦ ἐπαρχίας εἰς ἑτέραν ἐπαρχίαν, ἐν ᾗ τυγχάνουσιν ὄντες ἐπίσκοποι, διαβαίνοι, εἰ μή τοι παρὰ τῶν ἀδελφῶν τῶν ἑαυτοῦ κληθείη· διὰ τὸ μὴ δοκεῖν ἡμᾶς τὰς τῆς ἀγάπης ἀποκλείειν πύλας. Καὶ τοῦτο δὲ ὡσαύτως προνοητέον, ὥστε, ἐὰν ἔν τινι ἐπαρχίᾳ ἐπισκόπων τις ἄντικρυς ἀδελφοῦ ἑαυτοῦ καὶ συνεπισκόπου πρᾶγμα σχοίη, μηδένα ἕτερον ἐκ τούτων ἀπὸ ἑτέρας ἐπαρχίας ἐπισκόπους ἐπιγνώμονας ἐπικαλεῖσθαι. Εἰ δὲ ἆρά τις ἐπισκόπων ἔν τινι πράγματι δόξῃ κατακρίνεσθαι, καὶ ὑπολαμβάνει ἑαυτὸν μὴ σαθρὸν ἀλλὰ καλὸν ἔχειν τὸ πρᾶγμα, ἵνα καὶ αὖθις ἡ κρίσις ἀνανεωθῇ, εἰ δοκεῖ ὑμῶν τῇ ἀγάπῃ, Πέτρου τοῦ Ἀποστόλου τὴν μνήμην τιμήσωμεν, καὶ γραφῆναι παρὰ τούτων τῶν κρινάντων <u>Ἰουλίῳ</u> <u>τῷ</u> <u>ἐπισκόπῳ</u> <u>Ῥώμης</u>, ὥστε διὰ τῶν γειτνιώντων τῇ ἐπαρχίᾳ ἐπισκόπων, εἰ δέοι, ἀνανεωθῆναι τὸ δικαστήριον, καὶ ἐπιγνώμονας αὐτὸς παράσχοι. Εἰ δὲ μὴ συστῆναι δύναται τοιοῦτον αὐτοῦ εἶναι τὸ πρᾶγμα, ὡς παλινδικίας χρῄζειν, τὰ ἅπαξ κεκριμένα μὴ ἀναλύεσθαι, τὰ δὲ ὄντα, βέβαια τυγχάνειν». <strong>Κανὼν</strong> <strong>Δ</strong><strong>’,</strong> pag. 449: «Ἐάν τις ἐπίσκοπος καθαιρεθῇ τῇ κρίσει τῶν ἐπισκόπων τῶν ἐν γειτνίᾳ τυγχανόντων, καὶ φάσκῃ πάλιν ἑαυτῷ ἀπολογίας πρᾶγμα ἐπιβάλλειν, μὴ πρότερον εἰς τὴν καθέδραν αὐτοῦ ἕτερον ὑποκαταστῆναι, <u>ἐὰν</u> <u>μὴ</u> <u>ὁ</u> <u>τῆς</u> <u>Ῥώμης</u> <u>ἐπίσκοπος</u> <u>ἐπιγνούς</u>, περὶ τούτου ὅρον ἐξενέγκῃ.» <strong>Κανὼν</strong> <strong>Ε</strong><strong>’</strong> pag. 449: «Ἤρεσεν, ἵν᾽ εἴ τις ἐπίσκοπος καταγγελθείη, καὶ συναθροισθέντες οἱ ἐπίσκοποι τῆς ἐνορίας τῆς αὐτῆς, τοῦ βαθμοῦ αὐτὸν ἀποκινήσωσι, καὶ ὅς περ <u>ἐκκαλεσάμενος</u> <u>καταφύγῃ</u> <u>ἐπὶ</u> <u>τὸν</u> <u>μακαριώτατον</u> <u>τῆς</u> <u>Ῥωμαίων</u> <u>ἐκκλησίας</u> <u>ἐπίσκοπον</u>, καὶ βουληθείη αὐτοῦ διακοῦσαι, δίκαιόν τε εἶναι νομίσῃ ἀνανεώσασθαι αὐτοῦ τὴν ἐξέτασιν τοῦ πράγματος, γράφειν τούτοις τοῖς ἐπισκόποις καταξιώσῃ τοῖς ἀγχιστεύουσι τῇ ἐπαρχίᾳ, ἵνα αὐτοὶ ἐπιμελῶς καὶ μετὰ ἀκριβείας ἕκαστα διερευνήσωσι, καὶ κατὰ τὴν τῆς ἀληθείας πίστιν, ψῆφον περὶ τοῦ πράγματος ἐξενέγκωσιν. Εἰ δέ τις ἀξιῶν καὶ πάλιν αὐτοῦ τὸ πρᾶγμα ἀκουσθῆναι, καὶ <u>τῇ</u> <u>δεήσει</u> <u>τῇ</u> <u>ἑαυτοῦ</u> <u>τὸν</u> <u>Ῥωμαίων</u> <u>ἐπίσκοπον</u> <u>κρίνειν</u> <u>δόξῃ</u>, ἀπὸ τοῦ ἰδίου πλευροῦ πρεσβυτέρους ἀποστεῖλοι, ἵνα ᾖ ἐν τῇ ἐξουσίᾳ αὐτοῦ τοῦ ἐπισκόπου, ὅπερ ἂν καλῶς ἔχειν δοκιμάσῃ καὶ ὁρίσῃ δεῖν, ἀποσταλῆναι τοὺς μετὰ τῶν ἐπισκόπων κρινοῦντας, ἔχοντάς τε τὴν αὐθεντίαν τούτου, παρ᾽ οὗ ἀπεστάλησαν· καὶ τοῦτο θετέον. Εἰ δὲ ἐξαρκεῖν νομίζοι πρὸς τὴν τοῦ πράγματος ἐπίγνωσιν καὶ ἀπόφασιν τοῦ ἐπισκόπου, ποιήσει ὅπερ ἂν τῇ ἐμφρονεστάτῃ αὐτοῦ βουλῇ καλῶς ἔχειν δόξῃ. Ἀπεκρίναντο οἱ ἐπίσκοποι· τὰ λεχθέντα ἤρεσεν.» (Los subrayados son nuestros).</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a>. Evidentemente se refiere al Canon 3 del II Concilio Ecuménico.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a>. Πηδάλιον, Op. Cit., pag. 206: «Πανταχοῦ τοῖς τῶν ἁγίων Πατέρων ὅροις ἑπόμενοι, καὶ τὸν ἀρτίως ἀναγνωσθέντα κανόνα τῶν ἑκατὸν πεντήκοντα θεοφιλέστατων ἐπισκόπων, τῶν συναχθέντων ἐπὶ τοῦ τῆς εὐσεβοῦς μνήμης Μεγάλου Θεοδοσίου, τοῦ γενομένου βασιλέως ἐν τῇ βασιλίδι Κωνσταντινουπόλεως Νέᾳ Ῥώμῃ, γνωρίζοντες, τὰ αὐτὰ καὶ ἡμεῖς ὁρίζομέν τε καὶ ψηφιζόμεθα περὶ τῶν πρεσβείων τῆς ἁγιωτάτης ἐκκλησίας τῆς αὐτῆς Κωνσταντινουπόλεως Νέας Ῥώμης· καὶ γὰρ τῷ θρόνῳ τῆς πρεσβυτέρας Ῥώμης, διὰ τὸ βασιλεύειν τὴν πόλιν ἐκείνην, οἱ Πατέρες εἰκότως ἀποδεδώκασι τὰ πρεσβεῖα. Καὶ τῷ αὐτῷ σκοπῶ κινούμενοι οἱ ἑκατὸν πεντήκοντα θεοφιλέστατοι ἐπίσκοποι, τὰ ἴσα πρεσβεῖα ἀπένειμαν τῷ τῆς Νέας Ῥώμης ἁγιωτάτῳ θρόνῳ, εὐλόγως κρίναντες, τὴν βασιλείᾳ καὶ συγκλήτῳ τιμηθεῖσαν πόλιν, καὶ τῶν ἴσων ἀπολαύουσαν πρεσβείων τῇ πρεσβυτέρᾳ βασιλίδι Ῥώμῃ, καὶ ἐν τοῖς ἐκκλησιαστικοῖς ὡς ἐκείνην μεγαλύνεσθαι πράγμασι, δευτέραν μετ᾿ ἐκείνην ὑπάρχουσαν. Καὶ ὥστε τοὺς τῆς Ποντικῆς, καὶ τῆς Ἀσιανῆς, καὶ τῆς Θρακικῆς διοικήσεως μητροπολίτας μόνους, ἔτι δὲ καὶ τοὺς ἐν τοῖς βαρβαρικοῖς ἐπισκόπους τῶν προειρημένων διοικήσεων χειροτονεῖσθαι ὑπὸ τοῦ προειρημένου ἁγιωτάτου θρόνου τῆς κατὰ Κωνσταντινούπολιν ἁγιωτάτης ἐκκλησίας· δηλαδή ἑκάστου μητροπολίτου τῶν προειρημένων διοικήσεων μετὰ τῶν τῆς ἐπαρχίας ἐπισκόπων χειροτονοῦντος τοὺς τῆς ἐπαρχίας ἐπισκόπους, καθὼς τοῖς θείοις κανόσι διηγόρευται· χειροτονεῖσθαι δέ, καθὼς εἴρηται, τοὺς μητροπολίτας τῶν προειρημένων διοικήσεων παρὰ τοῦ Κωνσταντινουπόλεως ἀρχιεπισκόπου, ψηφισμάτων συμφώνων κατὰ τὸ ἔθος γινομένων, καὶ ἐπ᾿ αὐτὸν ἀναφερομένων.»</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a>. En contraste con la práctica vigente en aquel momento en Roma y Alejandría de consagrar a todos los obispos provinciales dentro de su propia jurisdicción, lo cual no era la práctica de la iglesia de Constantinopla según el Canon 28.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a>. Como resultado de un largo cisma en Egipto, que vio el ascenso de un obispo monofisita al trono de Alejandría, el clero ortodoxo, junto con su obispo buscaron la intervención del emperador. El asunto fue remitido al obispo de Constantinopla Anatolio y su sínodo, que condenó al usurpador, por tanto, ostentando autoridad judicial sobre el trono de Alejandría. La sede de Constantinopla siguió ejerciendo autoridad sobre los asuntos de la Iglesia de Alejandría, en la persona del obispo sucesor de Anatolio. Durante su permanencia en el cargo, logró que el anterior obispo monofisita fuera exiliado de nuevo y un obispo ortodoxo fuese elegido. Al mismo tiempo, el problema monofisita en la sede de Antioquía impulsó a su obispo para buscar el apoyo del obispo Gennadios de Constantinopla. Como resultado, el antiguo adversario monofisita fue finalmente exiliado y sustituido por otro obispo ortodoxo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a>. Hay otros casos en que la sede de Constantinopla intervino en los asuntos de otras iglesias basada en sus prerrogativas Se puede mencionar aquí una sentencia de deposición decidida por el arzobispo Juan de Chipre y su sínodo que fuera anulada por el patriarca de Constantinopla Lucas Chrysoberges a finales del siglo XII. Del mismo modo, dos siglos después, se produjo la negativa del Patriarca Ecuménico Kallistos, de reconocer las reclamaciones del Arzobispo de Tirnovo y toda Bulgaria a los privilegios patriarcales actuales.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a>. En 1660, el Patriarca Ecuménico y su sínodo eligen un patriarca para la sede de Alejandría, una acción que habría de repetirse para esta sede en muchas ocasiones hasta 1870. Asimismo, en 1665, el sínodo patriarcal de Constantinopla depone al Patriarca Paisios de Alejandría.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a>. Skurat, K.E., «<em>The Constantinople Patriarchate and the Problem of the Diaspora</em>«, Journal of the Moscow Patriarchate 9 (1989), 50-53.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref21" name="_ftn21">[21]</a>. 1- El cisma de la Iglesia de Bulgaria del 1871-72. 2- La “cuestión antioqueña” de la problemática elección del Metropolita de Laodicea Meletios Doumani al trono patriarcal sucediendo al Patriarca Spiridón que renunciara bajo presiones rusas. 3- La crisis de la Iglesia de Chipre del año 1900 que la llevara a quedar acéfala durante el año 1901. 4- La tensa situación en el Patriarcado de Jerusalén debido a las misiones rusas y la extensión de la “cuestión antioqueña” en los límites de su jurisdicción. 5- El enrarecido clima que producirían las políticas eclesiásticas de las Iglesias locales de los Balcanes. 6- Los continuos avances de los misioneros latinos dentro de los límites canónicos de las Iglesias Ortodoxas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref22" name="_ftn22">[22]</a>. El tema del cambio de calendario con su respectiva contienda. El Congreso también discutió el nuevo matrimonio del clero viudo, las edades adecuadas para la ordenación de clérigos, nuevas pautas de ayuno, la posición sobre la «diáspora» en América del Norte, y los eventos que se desarrollaron en la Iglesia ortodoxa rusa a la luz de las secuelas de la revolución bolchevique.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref23" name="_ftn23">[23]</a>. En el Patriarcado de Focio II.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref24" name="_ftn24">[24]</a>. Participando en la I Asamblea General de Ámsterdam en Agosto de 1948.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref25" name="_ftn25">[25]</a>. Catálogo jerárquico de arquidiócesis, metrópolis y diócesis del Patriarcado Ecuménico.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref26" name="_ftn26">[26]</a>. De hecho, esta realidad que surge de una indudable eclesiología ortodoxa se contrapone de plano, en la teoría y en la práctica, a una simple “<em>plenitudo potestatis ecclesiae</em>”, y tampoco pretende al Patriarca Ecuménico “<em>episcopus ecclesiae universalis</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref27" name="_ftn27">[27]</a>. Como en el caso de la Iglesia de Moscú y todas las Rusias, que obtuvo su<em> status</em> patriarcal de la Madre Iglesia de Constantinopla en el año 1589. Por lo cual es evidente que el Papa de Roma y el de Moscú nunca se podrían haber reunido como tales antes de este año, y menos, como en muchas publicaciones figura, antes o desde el 1054 (fecha que los históricos colocan como referencia a la separación de las Iglesias de Oriente y Occidente) ya que entonces ni siquiera existía el Patriarcado de Moscú como tal, ya que era una porción más de la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla!</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref28" name="_ftn28">[28]</a>. Situación que los detractores del Patriarcado Ecuménico exaltan peyorativamente, contraponiendo otros criterios basados en el poderío político-secular, en la riqueza económica y en la cantidad de fieles como supuestos presupuestos para ejercer cierta primacía, tergiversando y degenerando de esta manera la vernácula Tradición de la Iglesia Ortodoxa.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref29" name="_ftn29">[29]</a>. Clement, O.,  <em>Ἡ</em> <em>ἀλήθεια</em> <em>ἐλευθερώσει</em> <em>ἡμᾶς</em><em>. </em><em>Συνομιλώντας</em> <em>μὲ</em> <em>τὸν</em> <em>Οἰκουμενικό</em> <em>Πατριάρχη</em> <em>Βαρθολομαῖο</em> <em>Α΄</em><em>, </em>Ἐκδόσεις Ἀκρίτας, Ἀθήνα 1997, pag. 53.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Reseña Histórica</title>
		<link>https://ortodoxia.com.ar/patriarcado/resena-historica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[4dm1n]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Feb 2017 10:20:56 +0000</pubDate>
				<guid isPermaLink="false">http://wp.solazu.net/holycross/?post_type=slz-service&#038;p=4395</guid>

					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid vc_custom_1488278632328"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div  class="wpb_single_image wpb_content_element vc_align_center">
		
		<figure class="wpb_wrapper vc_figure">
			<div class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img width="300" height="143" src="https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2017/02/reseña-historica-300x143.jpg" class="vc_single_image-img attachment-medium" alt="" srcset="https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2017/02/reseña-historica-300x143.jpg 300w, https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2017/02/reseña-historica-1024x490.jpg 1024w, https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2017/02/reseña-historica-768x367.jpg 768w, https://ortodoxia.com.ar/wp-content/uploads/2017/02/reseña-historica.jpg 1280w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></div>
		</figure>
	</div>
<h3 style="text-align: center" class="vc_custom_heading" >EL PATRIARCADO ECUMENICO DE CONSTANTINOPLA</h3><div class="vc_empty_space"   style="height: 20px"><span class="vc_empty_space_inner"></span></div>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element " >
		<div class="wpb_wrapper">
			<div class="dropcap">
<p><strong>Introducción</strong></p>
</div>
<p style="text-align: justify;">El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla es la manifestación más llamativa de la continua viabilidad -más de 1500 años- de la más creativa de las instituciones bizantinas: la Iglesia Ortodoxa Oriental. Y justificamos: fue la Iglesia bizantina, administrada por el Patriarca de Constantinopla, la que convirtió a los Godos -los primeros ancestros de los pueblos germánicos modernos-, la que llevó el Cristianismo a las masas eslavas en Europa del Este, la que evangelizó a algunos de los pueblos de Asia Occidental y el Norte de África y sobre todo, la que formó el espíritu religioso único que impregnaba todos los aspectos de la civilización bizantina.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajando mano a mano con el Emperador en Constantinopla, el Patriarca jugó un papel decisivo en la preservación de la fe ortodoxa en los tiempos peligrosos de los repetidos ataques a Bizancio de los persas, godos, ávaros, eslavos, árabes, normandos, búlgaros, serbios, seljúcidas y turcos otomanos. Y cuando Constantinopla, la gran ciudad imperial, la «<em>ciudad custodiada por Dios</em>«, finalmente cayó ante los turcos otomanos en 1453, fue el Patriarca -y su clero- el que logró mantener viva la fe ortodoxa y la universal cultura helénica durante una larga y represiva ocupación turca otomana que vio la destrucción de iglesias, la supresión -en Grecia y los Balcanes al menos- de prácticamente todas las escuelas de aprendizaje, y las presiones diarias ejercidas por los conquistadores en su población esclava.</p>
<p style="text-align: justify;">En la época otomana, sin embargo, el Patriarca logró demostrar una buena parte de su autoridad, aunque siempre bajo el Sultán, mientras que mantenía y sostenía «a capa y espada” la Tradición eclesiástica ortodoxa en su más legítima originalidad. En tiempos más recientes, sin embargo, especialmente en las últimas décadas, y a pesar del ambiente hostil donde reside, el Patriarca Ecuménico ha hecho gala en épocas críticas de la Iglesia y la humanidad de aquella creatividad, dinamicidad y vanguardia bizantina y constantinopolitana de la cual es heraldo y defensor. La estima ortodoxa y no ortodoxa por su autoridad sigue siendo alta como siempre, pero la <em>persecución de diversas índoles </em>a la cual está sometido el Patriarca y su rebaño en Constantinopla parece ser la prueba más difícil en este grave período de la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuándo y cómo se origina la institución del Patriarca de Constantinopla? ¿Cuáles eran sus funciones y privilegios y, en particular, lo que fue su relación con sus colegas patriarcas, en particular, el Papa y obispo de Roma? Para entender estas cuestiones complejas, debemos volver al primer período de la Iglesia cristiana, el período apostólico inmediatamente después de la muerte y resurrección de Jesucristo.</p>
<p style="text-align: justify;">En este primer siglo d.C, el Cristianismo fue proscrito por los emperadores todavía paganos de Roma. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de los Apóstoles logró extenderse por todo el vasto Imperio Romano, especialmente en el Oriente Heleno. Los Apóstoles tienden naturalmente a llevar a cabo su misión en los centros urbanos densamente poblados del Imperio Romano. Y son estos centros, en los que los Apóstoles fueron a menudo martirizados por la fe, que pronto se convirtieron en los principales centros del Cristianismo. En consecuencia, se desarrolló poco a poco, sobre todo en el Occidente, una cierta «<em>teoría de la apostolicidad</em>«, según la cual el rango relativo de las grandes sedes u obispados en la organización eclesiástica cristiana dependía de la importancia del Apóstol en particular por cuyo trabajo misionero se hubiera constituido.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, debido a que -como se cree por los cristianos latinos y muchos otros cristianos- no sólo Pedro, el «jefe» –πρωτοκορυφαίος- de los apóstoles, sino también Pablo fueron martirizados y enterrados en Roma, aquella ciudad debía ostentar el primer rango entre todas las sedes de la Cristiandad. De acuerdo con el evangelista Mateo, Cristo le dijo a Pedro: «<em>Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia</em>«<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. La Iglesia Ortodoxa sostiene que esto se refiere a la fe de Pedro y que esta fe es compartida por todos los obispos en de la Iglesia. En este sentido cardinal y necesariamente espiritual, todos los obispos, y no solo los sucesores en las sedes creadas por Pedro son sus sucesores. Constantinopla, también, afirma su fundación apostólica ya que se cree que el apóstol Andrés, el hermano de Pedro y aclamado como «el primer llamado» –πρωτόκλητος- apóstol de Cristo, viajó e hizo muchas conversiones en los alrededores Bizancio, en algunas partes de Grecia y lo que hoy es el sur de Rusia. Después de este valioso servicio misionero, Andrés finalmente murió gloriosamente como mártir de la fe cristiana en la ciudad helena de Patras, en el Peloponeso, donde fue crucificado a la manera de un delincuente común por orden del gobernador romano pagano. San Andrés es, por supuesto, el santo patrón del Patriarcado de Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">Por muy importante que el concepto de apostolicidad era en la historia eclesiástica, historiadores de la Iglesia han demostrado existía otra anterior a esta teoría era, la aparición de la cual se debió a exigencias prácticas. Esta fue la “<em>teoría de la acomodación</em>«, es decir la creencia de que la importancia de una gran sede u obispado dependía principalmente de su rango dentro de la organización política del Imperio Romano, lo que a su vez fue imitado por la organización de la Iglesia. Roma, de acuerdo con este criterio, aunque gozaba de la importancia que le otorgaba ser la capital original del Imperio romano, fue igualada más tarde al rango de Constantinopla, cuando la capital imperial se retiró a la antigua ciudad de Bizancio y se la llamó Constantinopla por su fundador, el primer emperador cristiano, Constantino el Grande. Este evento marca el inicio de lo que los historiadores, occidentales principalmente, llaman el «Imperio Bizantino». Nosotros personalmente no suscribimos a esta teoría. Existe una continuidad trascendental en el Imperio Romano que no se ve alterada ni por el cambio de la sede, ni por el reconocimiento de la religión cristiana. Es por ello que los cristianos tanto en el Oriente como en el Occidente siguen llamándose romanos –Rum, Ρωμαίος, Ρωμιός- como sinónimo de cristianos ortodoxos. Evidentemente las decisiones tomadas por el Gran Constantino alteraron de manera radical la fisiognomía del Imperio, pero sería una mirada obtusa y parcial considerar al llamado “Imperio Bizantino” como otro diferente al Imperio Romano y no identificarlo con éste</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las Cinco Fases de la Historia del Patriarcado</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La historia del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla puede, por razones de conveniencia, dividirse en cinco grandes períodos, a saber: 1) que se extiende desde el año 330 d.C, la fundación de Constantinopla por Constantino, hasta el final de la lucha iconoclasta en el llamado » triunfo de la Ortodoxía «de 843 2) a partir del año 843 y que termina con la caída de Constantinopla por los latinos en la «IV Cruzada» de 1204, seguida de una ocupación de medio siglo; 3) que se extiende desde 1261, la recuperación de Constantinopla de manos de sus conquistadores latinos por el emperador Miguel Paleólogo, hasta la caída final de la capital a manos de los turcos otomanos en 1453; 4) la llamada Turcocracia, desde el comienzo de la ocupación turca en 1453 hasta la declaración de independencia de Grecia en 1821, y 5) la época moderna a partir de 1833 hasta la actualidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Debido a su principal rol histórico, sobre todo en la formación y cristalización de los dogmas y tradiciones cristianas, y no menos en la exposición y preservación de éstos a cara de continuos peligros, el Patriarcado de Constantinopla en la persona de su cabeza, el Patriarca, ha adquirido el título entre la jerarquía de la iglesia ortodoxa de «<em>primero entre iguales</em>«.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, a diferencia de Roma, su el Patriarcado Ecuménico no ejerce ningún tipo de hegemonía de ningún tipo sobre los otros patriarcados ortodoxos e iglesias autocéfalas. Su posición está basada en la Tradición del Iglesia y debe comprenderse como una autoridad espiritual, y como tal, el Patriarca es considerado y estimado por todos con gran devoción y respeto como el recipiente y defensor de una ancestral y legítima herencia espiritual y administrativa, principal puente de conexión y unión entre todas las iglesias ortodoxas y garantía de su cohesión hacia el restante mundo cristiano. Teniendo en mente esta consideración fundamental, veamos ahora, aunque sólo sea brevemente, la historia del Patriarcado de Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Período de formación</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Fue durante el primer periodo, 33-843, la época formativa de toda la Iglesia ortodoxa. Durante este crucial periodo profundas problemáticas hacia adentro y hacia afuera como las cuestiones vitales de la formulación del dogma, la supresión de las herejías, la utilización de la cultura helena clásica por la Iglesia con el fin de ayudar a la hora de explicar el dogma, y ​​la relación del Emperador y el Patriarca sobre la Iglesia, fueron resueltas.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca de Constantinopla Gregorio, oriundo de Capadocia, prestó un servicio inestimable para la Iglesia cristiana contra la primera gran herejía, el arrianismo. Asimismo, jugó un papel primordial en la lucha contra los Macedonianos y Eunomianos, los llamados “pneumatomacos”, quienes negaban la divinidad del Espíritu Santo y fue el primer presidente del II Concilio Ecuménico realizado en Constantinopla durante el cual la Iglesia condenó tal herejía y confirmó la creencia en la divinidad plena del Espíritu Santo y de su consubstancialidad con el Padre y el Hijo.</p>
<p style="text-align: justify;">Los servicios de Gregorio se sitúan principalmente en su testimonio de vida, erudición, exégesis bíblica y elocuente proclamación de tales dogmas, por lo cual, la Iglesia Ortodoxa le ha otorgado el título de «el teólogo». Su amigo íntimo, el Gran San Basilio de Capadocia, aunque nunca Patriarca de Constantinopla, fue obispo de Cesarea en Asia Menor, y también hizo una contribución vital para defender la doctrina ortodoxa sobre la Trinidad, la persona de Cristo y del Espíritu Santo. Además, formuló la regla que pronto se convertiría en la norma definitiva para la orientación de los muchos monjes en el Oriente. Y, no menos importante, preservó para el cristianismo el precioso legado de la literatura pagana helena clásica y de la filosofía, conciliando con la doctrina cristiana y demostrando cómo un conocimiento exigente de los escritos helenos clásicos era indispensable para una comprensión más profunda de la fe cristiana. Todavía otro campeón de la Ortodoxía temprana fue Juan Crisóstomo. Originario del Patriarcado de Antioquía, se convirtió en uno de los Patriarcas más célebres de Constantinopla. Sus homilías contra la herejía y la inmoralidad, reinantes en la época, eran tan elocuentes, con un estilo tan refinado, tan llenas de alto contenido teológico y espiritual que le valió el universalmente reconocido mote de Crisóstomo -boca de oro.</p>
<p style="text-align: justify;">El valor de la obra de estos venerados Padres de la Iglesia temprana, en un periodo histórico crucial para la Iglesia Ortodoxa en general y para el Patriarcado de Constantinopla en particular no puede ser subestimado. No fue sólo un papel decisivo en el establecimiento y proclamación de los dogmas de de de toda la Iglesia de Oriente y Occidente en contra de las herejías de Arrio, Nestorio, Dióscoros, Eutiques, y otros, sino que su ejemplar vida, dedicación y lealtad a la fe a través de su oficio de jerarcas de la Iglesia ha servido siempre como un ejemplo inspirador para sus sucesores.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue durante este mismo período, en respuesta a la necesidad de alcanzar un acuerdo sobre las creencias doctrinales y debido a otras diferencias crecientes en materia de disciplina de la iglesia y práctica religiosa, que los famosos Siete Concilios Ecuménicos fueron convocados por los emperadores. Estos Concilios Ecuménicos se celebraron geográficamente en el Oriente Heleno en las cercanías de la ciudad imperial de Constantinopla. Sus declaraciones fueron ratificadas por tanto la Iglesia Universal como por los emperadores. La adhesión y la lealtad inquebrantable del Patriarca de Constantinopla y de los demás Patriarcas a las decisiones de estos Concilios se ha traducido en la reivindicación única de la Iglesia Ortodoxa de ser llamada «<em>la Iglesia de los Siete Concilios Ecuménicos.»</em></p>
<p style="text-align: justify;">Aparte de las decisiones relativas a la doctrina y las cuestiones disciplinarias tomadas por los Concilios, es importante señalar que fue el II Concilio Ecuménico de Constantinopla, que promulgó su III Canon afirmando que <em>«el obispo de Constantinopla tendrá el primado de honor después del Obispo de Roma, puesto que Constantinopla, es la «Nueva Roma</em>«<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, disposición que concedió a Constantinopla primacía de honor sobre los otros tres Patriarcas orientales. Por su parte, el IV Concilio Ecuménico de Calcedonia, realizado en el año 451, confirmó que la sede de Constantinopla tendrá «<em>privilegios iguales a los de la Antigua Roma</em>» y que poseía jurisdicción sobre las iglesias del Ponto, Asia, Tracia y sobre todas las tierras de los bárbaros<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante este primer período histórico de la Iglesia de Constantinopla la autoridad del Patriarca aumentó gradualmente, a pesar de que a veces parecía estar bajo el pulgar del emperador. Estos últimos, por razones políticas, o como algunos de aquellos interpretaron, en aras de la <em>οἰκονομία,</em> -la transigencia- que se correspondía a la supervivencia de la βασιλεία, es decir, del imperio, buscaron, en no pocas ocasiones, incluso alterar los dogmas decretados por los Concilios Ecuménicos con el fin de aplacar a grupos heréticos políticamente peligrosos en el Occidente, como los monofisitas, nestorianos, o monoteletas.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta tendencia de los emperadores que buscaban interferir en la «vida interior» de la Iglesia alcanzó su punto culminante en las acciones perpetrados por los emperadores isáuricos durante la famosa contienda iconoclasta (726-43). En cualquier caso, después de una lucha desesperada de más de un siglo, la Ortodoxía y su ancestral Tradición de la veneración de los santos íconos finalmente triunfaron y los éstos fueron restaurados exitosamente. La principal inspiración para la facción ortodoxa fue proporcionado por los esfuerzos de dos notables monjes y teólogos, Juan de Damasco y Teodoro de Studio, que fueron los principales responsables de la formulación de la doctrina ortodoxa oficial respecto a los íconos.</p>
<p style="text-align: justify;">Como resultado del triunfo de la primigenia Tradición eclesiástica, la autoridad de los Patriarcas Ortodoxos, que por lo general dirigieron la lucha contra los iconoclastas, cobró más importancia que nunca en el Imperio. Esto puede apreciarse quizás simbólicamente en el hecho de que, a partir de entonces, el Patriarca fue representado por los artistas bizantinos en sus pinturas o mosaicos colocados en los templos al mismo nivel del emperador en lugar de por debajo de él, lo que era hasta entonces costumbre.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Focio el grande</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Durante la segunda fase histórica del Patriarcado que se extiende desde el año 843 al año 1204, ocupó el trono patriarcal de Constantinopla Focio, quien es considerado por muchos como uno de los Patriarcas más influyentes de la era bizantina. Considerablemente letrado en la literatura helena antigua así como en la filosofía y la teología cristiana, fue originalmente profesor de filosofía en la famosa Universidad de Constantinopla -la primera universidad (o «escuela superior») que se estableciera en la Europa medieval, en un momento en el cual Occidente todavía estaba atrapado en el lodo de las hordas bárbaras de la Edad Media.</p>
<p style="text-align: justify;">Focio fue tal vez el responsable de una nueva codificación del derecho canónico, la colección de 14 títulos, y probablemente de un nuevo código legal, la <em>Epanagoge</em>, en la que se promovía una nueva importancia para el Patriarca con respecto al emperador. Pero es quizás mejor conocido por su papel principal en la conversión de los pueblos eslavos. Fue Focio quien, comprendiendo de manera más perspicaz la psicología interna de la entonces semi-bárbara Moravia eslava -la Checoslovaquia de hoy-, envió para convertir a su pueblo en 862, a petición de éste, a los apóstoles de los eslavos, Cirilo y su hermano Metodio, dos helenos de Tesalónica, quienes entendidos en la lengua eslava crearon el hoy llamado alfabeto cirílico y tradujeron la Sagrada Escritura y la liturgia al eslavo. De este modo, los ligó a Constantinopla en lugar de a Roma, que también estaba tratando de convertirlos, pero no permitía que la liturgia sea traducida a la lengua vernácula. Focio, también fue el principal responsable de la conversión de los búlgaros, quienes oscilaban entre el catolicismo latino y la Ortodoxía. Fue conversión de los moravos y búlgaros a través de la obra de Cirilo y Metodio y por iniciativa de Focio que más tarde llevó a la conversión a la Ortodoxía de los eslavos rusos. Además, Focio estableció y organizó la escuela patriarcal de Constantinopla para la educación de los sacerdotes en la literatura y la filosofía, así como en la teología. Por último, como generalmente no es tomado en cuenta, a través de esta acción pronunció el golpe de gracia contra el Iconoclasmo, puesto que ciertos intelectuales siguieron, aunque de forma encubierta, enseñando sus preceptos heréticos incluso hasta después de 843.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta la publicación de la obra del padre Dvornik<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> el Patriarca Focio, fue considerado por la Iglesia Romana como el responsable de originar el primer cisma o división entre las Iglesias de Roma y Constantinopla, y el primero en formular sistemáticamente cargos contra las innovaciones en la doctrina y las prácticas de la Iglesia latina.</p>
<p style="text-align: justify;">Fueron los precedentes a los que hemos hecho mención y el evidente aumento de la autoridad patriarcal que se desarrolló bajo el patriarcado de Focio lo que permitió a la Iglesia y a los Patriarcas posteriores de superar los momentos difíciles que se sucedieron tanto para el Estado como para la Iglesia. De hecho, en el momento del apogeo del Imperio Romano-bizantino a finales del siglo X y principios del siglo XI, cuando se había convertido sin lugar a dudas el Estado más poderoso, más rico, culto y sofisticado del mundo de entonces, la corte patriarcal de Constantinopla se había convertido, en un segundo lugar,  incomparable en esplendor y en el respeto que se le atribuía. Dentro de su iglesia catedral, la incomparable Santa Sofía, cuya cúpula parecía «<em>colgar suspendida como desde el mismo cielo</em>«, para citar al poeta bizantino Jorge de Pisidia, el Patriarca oficiaba en el edificio eclesiástico más imponente la entonces cristiandad. Para cuidar de las necesidades litúrgicas de la «<em>Gran Iglesia</em>» -como los <em>romanos-bizantinos</em> siempre la llamaron-, el emperador Justiniano decretó en el año 537 que opere constantemente un enorme personal, que constaba de sesenta sacerdotes, diez diáconos, cuarenta diaconisas, noventa subdiáconos, un centenar de lectores, veinticinco cantores, y cien custodios.</p>
<p style="text-align: justify;">No es extraño que los emisarios rusos, enviados a Constantinopla en el año 988 para comparar sus servicios religiosos con los de otras religiones, de las cuales estaban considerando la posibilidad de adoptar, fueran tan impresionados por el esplendor y la sublimidad de la Liturgia que, a su regreso a su ciudad capital de Kiev, declararon a su señor el Príncipe Vladimir el Grande, que en Santa Sofía pensaron que estaban «en el cielo mismo.» Tan largo alcance tuvo la fama de Santa Sofía que se convirtió en una legenda casi mítica conocida ya por los lejanos anglosajones de Inglaterra que no sólo tomaron ciertos aspectos del arte bizantino, sino incluso el título de βασιλεύς –Basileus- para su propio rey,  y cuyo séptimo Arzobispo de Canterbury, de hecho fue un heleno, el misionero Teodoro de Tarso, de Asia Menor. Incluso los Vikingos de la lejana Escandinavia se refirían a Constantinopla como <em>Miklegard</em> o <em>Tsargrad</em> (ciudad del emperador), de la cual la principal joya era Santa Sofía.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa Sofía y el Patriarcado fueron admirados en el mundo medieval del Occidente y el Oriente por la enorme cantidad de reliquias conservadas allí y en la Iglesia de los Santos Apóstoles, que databan de la época de Cristo, o poco después: la cruz, la corona de espinas, la cintura y la túnica de la Virgen &#8211; estos dos últimos, en particular, fueron considerados por la población como protectores de “<em>La Polis”.</em> Numerosas historias se conservan de los siglos XIV y XV que relatan peligrosos viajes realizados por los peregrinos rusos a Constantinopla, para no hablar de los clérigos occidentales que antes de la hora de la escisión en 1054, habrían llegado a Constantinopla para contemplar la Iglesia de los Santos Apóstoles, donde los emperadores bizantinos fueron enterrados, para participar en la liturgia en Santa Sofía y, sobre todo, para adorar las reliquias sagradas a las que hicimos mención. Algunos eruditos modernos creen que el Papa Gregorio el Grande, -el Diálogo- introdujo en Roma el llamado canto gregoriano, después de haber sido legado papal en Constantinopla (antes del 590), a imitación del canto bizantino de la Iglesia de Santa Sofía, que había oído tan a menudo.</p>
<p style="text-align: justify;">La hostilidad occidental crece</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo XI el Imperio Romano-Bizantino comenzó a declinar en fuerza. Esto era no sólo debido al desfile de los enemigos externos que atacaban constantemente el territorio del imperio, a menudo de forma simultánea en tres o incluso cuatro frentes, sino debido a la inestabilidad interna, la decadencia y la correspondiente corruptela.</p>
<p style="text-align: justify;">En última instancia, debido al menos en parte a la rivalidad económica occidental -especialmente veneciana-, incluso a la avidez por el comercio y las riquezas de Bizancio, y a la rivalidad política con Constantinopla, el Occidente se hizo cada vez más hostil hacia los bizantinos. Debido al carácter predominantemente religioso de la época, este antagonismo se expresó más claramente en la creciente división eclesiástica entre las dos iglesias, especialmente en la rivalidad entre el Patriarca de Constantinopla y el Papa de Roma.</p>
<p style="text-align: justify;">Constantinopla como la «Nueva Roma» entonces se reivindicaba para sí la igualdad de honor con la antigua Roma, mientras que Roma insistía en su autoridad jurisdiccional sobre los Patriarcas orientales. Las Iglesias diferían entre otras cosas en la temática del <em>filioque</em>, la cuestión litúrgica de los ázimos<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>, y por último, en la diferencia del momento y del modo de la epíclesis en el servicio litúrgico<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas diferencias teológicas y litúrgicas en especial llegaron a asumir una importancia aún mayor en el contexto de la conquista normanda (católica) en el sur de Italia, que era entonces todavía de habla helena y ortodoxa en la religión. En este periodo los Papas sucumbieron a la tentación de latinizar al pueblo ortodoxo allí, hecho que condujo a los famosos acontecimientos de 1054, cuando se produjo el llamado «<em>cisma definitivo</em>» entre las Iglesias de Roma y Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento los legados del papado, indignados principalmente por la oposición del entonces patriarca de Constantinopla, Michael Cerulario, a la «latinización» del ritual ortodoxo entre las iglesias ortodoxas helenas del sur de Italia, depositaron una bula de excomunión contra el Patriarca sobre el altar de la misma. Contrariamente a lo que desde hace tiempo se  ha creído, sólo el Patriarca Miguel Cerulario «y sus seguidores» fueron anatematizados por los legados papales en Santa Sofía, mientras que el emperador romano-bizantino y la población, de hecho, fueron elogiados por su «Ortodoxía». Cerulario convocó inmediatamente al Sínodo de obispos residentes -ἐνδημούσα σύνοδος-, que respondió a su vez anatematizando a los enviados, pero no &#8211; hay que señalar &#8211; al Papa.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, aunque el evento en sí no fue de gran importancia -ya disidencias de este tipo no habían sido infrecuentes en el pasado y siempre habían sido solucionadas de forma satisfactoria-, en retrospectiva la historia ha fijado en este evento como aquel que marca la ruptura final entre los dos Patriarcados. Trágicamente a partir de entonces, Roma siguió su camino y Constantinopla el suyo.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue específicamente con el fin de anular estas históricas excomuniones mutuas de 1054, que fueron siempre el símbolo manifiesto de la final la división de las dos grandes ramas de la Iglesia cristiana que, por iniciativa del Patriarca Atenagoras, se levantaron finalmente en 1965, luego de la histórica reunión en Jerusalén entre el Patriarca Atenagoras y el Papa Pablo VI. Este símbolo, no obstante, no ha llevado a revocar el cisma histórico entre las dos Iglesias.</p>
<p style="text-align: justify;">Desafortunadamente las relaciones entre el Occidente latino y el Oriente Ortodoxo empeoraron poco a poco, pero no sólo eclesiástica, política, económica y psicológicamente. En última instancia, la animosidad entre el Oriente y el Occidente, aventada al mismo tiempo por la rivalidad económica y militar se hizo tan fuerte que el resultado inevitable fue una de las mayores tragedias de la historia: la ostensible conquista y saqueo de Constantinopla en 1204 por los ejércitos «cruzados», en su camino a recapturar Jerusalén de los musulmanes.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de 1204, con un Imperio Latino establecido sobre las ruinas del Imperio Romano-Bizantino, lo que mejor se conservaba, a pesar de todo, era la unidad del pueblo romano-bizantino que tenía su fe común –la Ortodoxía- como único punto de cohesión, y su protector, el Patriarca, que estaba asentado en Nicea, prófugo de la ocupación latina. En 1261, después de cincuenta y siete años de ocupación latina, los romanos recuperaron su gran capital, Constantinopla, bajo el emperador Miguel Paleólogo. Su primer acto después de la recuperación de la Ciudad en 1261 fue marchar en una procesión a partir de la puerta de oro, con el ícono de la Virgen Hodegetria a la cabeza, a Santa Sofía, donde él y todo el pueblo dieron gracias a Dios. Así, desde su lugar de exilio en Nicea, el Patriarcado una vez más fue restablecido en su centro tradicional en Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los últimos siglos bizantinos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En el tercer período de la historia patriarcal, 1261-1453, pero especialmente después de finales del siglo XIV, los últimos y mayores de los enemigos de los romanos-bizantinos, los turcos otomanos de Asia, avanzaron más y más a Constantinopla. En este periodo, el alguna vez poderoso Imperio Romano-Bizantinose había reducido tanto en territorio que por 1300, casi todo lo que quedaba, además de la propia Constantinopla, era parte de lo que hoy llamamos Grecia, Macedonia, Tracia, y una franja de Asia Menor occidental. El peligro de los turcos avanzando pronto se convirtió de tal gravedad que a fin de asegurar la ayuda militar, los emperadores se vieron obligados a recurrir a la entonces mayor fuente de poder de Occidente: el Papado. Pero los Papas de Roma no ofrecerían ninguna ayuda a menos que los romanos los aceptaran como la cabeza de su Iglesia; en otras palabras, a menos que se convirtieran a la iglesia Latina con todas sus creencias y prácticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los romanos ortodoxos comunes, por supuesto, violentamente se opusieron a esto, al igual que el clero, los monjes, casi la totalidad de la clase media y la mayor parte de la clase alta. Ciertas personas de la clase alta, entre los que se incluían algunos pocos prelados, en aras de la conveniencia política, o a veces incluso por una admiración por el vigor de la filosofía escolástica latina entonces en boga, apoyaron a estos emperadores que estaban dispuestos a pagar el precio papal por la ayuda militar.</p>
<p style="text-align: justify;">En realidad, el pueblo romano pronto se dividió en dos facciones sobre la cuestión de si la ayuda de Roma debería ser aceptada, el pro-unionista, y el grupo mucho mayor que reunía a los contrarios anti-unionistas. El problema se hizo tan agudo que, en 1274, en Lyon en el sur de Francia, y de nuevo en 1439 en el famoso Concilio de Ferrara-Florencia, Italia, la unión religiosa entre las dos iglesias fue temporalmente lograda, o al menos acordada. Pero el pueblo romano-bizantino se negó rotundamente a aceptar las decisiones de estos dos Concilios. Insistieron en que, dado que los cinco Patriarcas no estaban presentes en ambos Concilios (como el derecho canónico romano exigía), que ningún Concilio posterior los había declarado «ecuménicos», y puesto que la mayoría de los romanos creían que los delegados bizantinos habían sido obligados a aceptarlos, los dos Concilios unionistas de Lyon y Florencia fueron declarados inválidos. De esta manera, el propio Patriarca, seguido por la gran mayoría de la población romana-bizantina de Constantinopla, se negó a comprometer sus creencias ortodoxas mediante la aceptación de la jurisdicción papal, presumiblemente, para salvar el Imperio.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una notable ironía de la historia que en los siglos XIV y XV, cuando el poder del emperador romano-bizantino fue disminuyendo drásticamente como consecuencia de la severa mengua territorial del imperio, la autoridad del Patriarca, por el contrario, aumentó notablemente. Rusia, aunque ortodoxa, nunca fue políticamente parte del Imperio romano-bizantino, pero desde prácticamente el inicio de su conversión con el príncipe Vladimir en 989, el Patriarca de Constantinopla administró la Iglesia Rusa. No sólo nombraba a su obispo primado (el metropolitano de Kiev y mucho más tarde de Moscú) y enviaba a Rusia el santo crisma, sino que también fue considerado por todos los eslavos, tanto de los Balcanes y como de Rusia como el verdadero líder del mundo cristiano ortodoxo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora las cosas se invierten y, al contrario de los primeros tiempos, el Patriarca se había convertido, en el efecto, protector del emperador. Esto puede apreciarse claramente en el reproche del Patriarca Antonio al zar ruso, que le había escrito en 1395 que «ya no hay ningún emperador.» La respuesta de Antonio fue que «no puede haber una iglesia sin el emperador.» En cualquier caso, los Patriarcas romanos-bizantinos entonces realizaron un trabajo notable en la preservación de la Ortodoxía, no sólo de la propaganda de los misioneros latinos que parecía estar en todas partes en el Oriente imperial, sino también de cara a las conversiones forzadas o incluso a veces voluntarias al Islam de los romanos conquistados de Asia Menor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>«La Turcocracia»</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con la trágica caída de Constantinopla a manos de los turcos otomanos en 1453, comienza el cuarto período histórico del Patriarcado Ecuménico, el de la «Turcocracia». En esta fase, el proceso de la acumulación de poder en manos del Patriarca Ecuménico de Constantinopla en realidad se acelera. El Sultán turco ahora asume la función del antiguo emperador romano-bizantino e inviste al Patriarca con su autoridad, de la misma manera que antes. Bajo el sultán Mehmet II, el conquistador turco de Constantinopla, Gennadios Escolarios, el erudito heleno experimentado en la filosofía -y gran patriota-, fue investido con la anuencia del mismo como el primer Patriarca Ortodoxo bajo el dominio turco. Un hombre bravío, ortodoxo sin concesiones, que logró obtener aquiescencias para su iglesia del sultán que lo respetaba. Por lo tanto, con el consentimiento de Mehmet II, al Patriarca se le dio autoridad no sólo como líder religioso, sino también como el jefe supremo de todos los pueblos ortodoxos sujetos a los turcos, incluidos los serbios, búlgaros y albaneses, así como los romanos helenos.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca tenía su propia corte y conserva el antiguo ceremonial litúrgico ortodoxo, pero no se le permitió retener Santa Sofía, que entonces se convirtió en mezquita turca. Por otra parte, estaba en todas las cuestiones políticas directamente sujeto a la voluntad del sultán. A pesar de su mayor autoridad, el Patriarca, sin embargo, tuvo que caminar en la cuerda floja. Por un lado, tuvo que apaciguar a su autoridad turca que era islámica y, por otra parte, trataba de alimentar la fe entre los fieles ortodoxos. Las acciones de los sultanes, especialmente los sucesores de Mehmet II, fueron a menudo impredecibles e inconsistentes respecto a las de su predecesor. Depusieron Patriarcas a voluntad y establecieron a otros manipulando inescrupulosamente su elección. A menudo se castigaba a la población romana por presuntas violaciones de la voluntad del sultán dando muerte a los Patriarcas a través de la estrangulación o de otros medios violentos. Las acciones patriarcales, por lo tanto, tenían que ser prudentes al extremo, apareciendo a menudo inexplicables para los foráneos, ya que se esforzaban para proteger a su rebaño e incluso para ayudarse a sí mismos para sobrevivir. Su llamada <em>diplomacia «fanariota</em>» (de «Fanar,» la última sede del Patriarcado de Constantinopla a la que fue movido bajo el imperio otomano) a veces tenía que ser más compleja e intrincada que durante el del propio periodo romano-bizantino.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos de los Patriarcas más notables durante este período de la dominación turca fueron Jeremías II del siglo XVI y el famoso Cirilo Loukaris del XVII. Jeremías fue Patriarca durante el primer período de la Reforma protestante; de hecho, varios de los reformadores protestantes, en particular el sobrino de Johann Reuchlin, Philipp Melancthon, tenía la esperanza de llegar a un entendimiento con el Oriente Ortodoxo ahora que ellos también habían roto con Roma. Melancthon, por lo tanto, envió una profesión de fe luterana que había elaborado a Jeremías en Constantinopla, esperando la aprobación del Patriarca Ortodoxo. Pero Jeremías, lejos de aprobarla, envió en respuesta una carta condenando varias de las nuevas creencias protestantes. Estaba en contra de la creencia luterana de la «presencia real» en la comunión. También condenó la creencia luterana de la justificación por la fe sola, y afirmó la necesidad de «buenas obras», así como la gracia de Dios en la salvación humana. Sin embargo, Jeremías participó en intercambios amistosos con diversos grupos protestantes y dio la bienvenida a Constantinopla, a menudo en secreto, a ciertos occidentales con los que tuvo ilustrativas conversaciones y una animada correspondencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Cirilo Loukaris, el famoso Patriarca de Creta del siglo XVII, a menudo es acusado de buscar secretamente la “<em>protestantización”</em> de la Iglesia Ortodoxa. Durante sus estudios en Europa Occidental, había entrado en contacto con las ideas protestantes calvinistas. Y cuando más tarde se convirtió en Patriarca de Constantinopla, extendió su favor a los enviados protestantes en Constantinopla. En 1629, se publicó en Ginebra una Confesión de Fe atribuida al Patriarca Cirilo y en la cual expresa creencias calvinistas de manera inequívoca. Quizás Cirilo como un individuo pudo muy bien haber sido atraído por ciertas creencias calvinistas, pero su supuesto deseo de imponer estas creencias en la Iglesia Ortodoxa es dudoso. En cualquier caso, la Confesión de Fe de Ginebra, cuya atribución a Cirilo muchos de sus propios clérigos asociados negaron) fue condenado como herético por varios Concilios ortodoxos locales posteriormente celebrados en Oriente.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay que olvidar que uno de los principales objetivos de Cirilo fue  iluminar y elevar el nivel educativo de su clero y rebaño, que en el siglo XVI y principios del siglo XVII habían caído a un punto extremadamente bajo debido a la larga opresión turca. Aparte de la escuela Patriarcal de Constantinopla, los turcos prohibieron utilizar otra escuela en la helena. Las únicas escuelas que operaban en lo que hoy día llamamos «Grecia» eran aquellas escuelas en las zonas griegas entonces bajo dominación veneciana, como en Creta, Corfú, o las Islas Jónicas. Loukaris constantemente tenía que tener cuidado de sus volátiles amos turcos que, de hecho, lo depusieron de sus funciones varias veces, sólo para restablecerlo una y otra vez. Finalmente murió como mártir, estrangulado a manos de los turcos. Aparte de mencionar de sus continuos intentos de educar a su rebaño ortodoxo, mencionamos en esta línea la fundación de la primera imprenta helena en Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">La experiencia de estos dos Patriarcas fue duplicada por las aún peores experiencias de sus sucesores. Sin embargo, cada Patriarca sin excepción llevó a cabo su deber para con la Iglesia y, al mismo tiempo, siempre trabajaron para la preservación del sentido de comunidad entre los romanos-helenos de Constantinopla y aquellos de la sección continental. En no poca medida, a continuación, los Patriarcas de Constantinopla, aún sin quererlo, contribuyeron a hacer nacer en el pueblo el sentido heleno moderno de la conciencia nacional que finalmente estalló en la revolución de 1821. Algunos estudiosos creen que los Patriarcas, quizás adhiriéndose de manera indiscriminada a la herencia imperial antigua bizantina-romana en la forma de la llamada “gran idea” -ἡ μεγάλη ἰδέα- buscaron la restauración de todas las áreas de habla helena, en contraste con la idea de poder de los héroes de la revolución griega como Koraís, basada en una nación griega moderna. Pero el contraste sin duda puede ser descubierto cuando se tiene en cuenta el objetivo de ambos de preservar tanto la fe ortodoxa como la tradición helénica.</p>
<p style="text-align: justify;">Como a menudo pasan por alto por los historiadores, un papel importantísimo en el nacimiento de la nación griega moderna también fue jugado por los muchos refugiados helenos que habrían huido de la ocupación turca a las zonas de Occidente después de 1453 y hasta a finales del siglo XVI. Establecieron importantes colonias griegas en Nápoles, Toledo  y más tarde en París, Odessa, Budapest, Viena y, sobre todo, en los principios en Venecia – de los cuales algunos eruditos y artistas contribuyeron invaluablemente al desarrollo del Renacimiento italiano y occidental en general. A veces, por razones de conveniencia -por ejemplo, para asegurar el empleo en Occidente-, algunos de estos exiliados helenos nominalmente ofrecieron su lealtad al Papado, pero siempre conservaron su lengua y el ritual eclesiástico bizantino. Fue esta combinación de la Iglesia Ortodoxa y la antigua cultura griega, que ahora estaba reviviendo conscientemente, y que actuó en conjunto para fortalecer el desarrollo del espíritu de la etnia helena.</p>
<p style="text-align: justify;">Como jefe nominal del “millet” –nación- heleno, el Patriarca llevaba a cabo en su corte lo máximo posible del elaborado ceremonial de las antiguas cortes imperiales, así como de aquellas patriarcales bizantinas. Muchos, si no la mayoría, de los títulos imperiales y eclesiásticos romano-bizantinos tradicionales fueron preservados. De esta manera, los títulos asignados actualmente por los Patriarcas a personas que se destacan en su servicio al Patriarcado, los Arcontes de la Santa y Grande Iglesia de Cristo tienen sus orígenes en la época de la Turcocracia, o en algunos casos, incluso 1.000 años antes, es decir a principios era bizantina.</p>
<p style="text-align: justify;">Como hemos visto, el Patriarca durante el período anterior a la Turcocracia conservó la escuela patriarcal, y en esta se instruyeron muchos de los prominentes jerarcas posteriores. El Patriarca también mantuvo una estrecha relación con las diversas comunidades helenas de la «diáspora» en Occidente, asistiéndolas tanto como le era posible, en sus confrontaciones con el Papado o las autoridades locales en sus pretensiones de «latinizarlas”, -como por ejemplo en Venecia, Ucrania y entre los eslavos de los Balcanes. No pocas veces, por supuesto, la vida de los Patriarcas en este periodo histórico estuvieron en peligro o incluso fueron cercenadas si el sultán los consideraba excesivamente independientes de aquel. En cualquier caso, en los siglos XVI y principios del XVII, que fue el período histórico caracterizado por la oscuridad cultural más profunda del pueblo heleno, fue el Patriarcado Ecuménico, encabezada por el Patriarca de Constantinopla y representada localmente por su clero, la que tuvo el principal mérito respecto a la preservación de la nación romana-helena -«ethnos»- y la Iglesia Ortodoxa en general, dos instituciones y conceptos que a partir de ahora serán cada vez más interrelacionados en la conciencia del pueblo. Esta unión dada en este período es una de las razones de por qué para los ortodoxos en general, y para los romanos-helenos en particular, les resulta tan difícil concebir la Iglesia Ortodoxa sin cultura helena, una identificación tradicional que habría existido naturalmente en las conciencias de la nación cristiana ortodoxa durante siglos antes de esta renovación.</p>
<p style="text-align: justify;">Es digno de destacar nuevamente, que el rol del Patriarca Ecuménico fue fundamental en la conservación del patrimonio cultural heleno, junto con la tradición litúrgica y eclesiástica ortodoxa. Sin embargo, cuando la guerra de independencia griega estalló finalmente en 1821, -y fue un obispo local en Grecia quien plantara por primera vez la bandera de la revolución- el Patriarca de Constantinopla con el Sultán ejerciendo su autoridad de manera indeclinable sobre él, difícilmente pudo, por razones obvias, bendecir abiertamente el momento. Sin embargo, sus simpatías e intenciones siempre fueron claras. Tanto es así que el Sultán tuvo que colgar al Patriarca Gregorio V, mártir de la Nación, en la puerta principal del Patriarcado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La época moderna</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En 1883, después del éxito de la independencia griega en varias de las áreas de habla griega, se abre una nueva fase histórica para el Patriarcado. Ahora la Iglesia en Grecia, debido a la grave dificultad de operar bajo la autoridad de un Patriarca que se encontraba en la sombra represiva del Sultán, se declaró Autocéfala. Sin embargo, luego de un difícil periodo de pruebas, las relaciones entre la Iglesia de Grecia y el Patriarcado se mantuvieron siempre intactas, mucho más esenciales, si se nos permite el término, que aquellas entre el Patriarcado y cualquiera de las muchas otras ramas «nacionales» de la Iglesia Ortodoxa.</p>
<p style="text-align: justify;">Un evento significativo en la historia del Patriarcado fue la apertura en 1844, en la isla de Halki dentro de la ciudad de Constantinopla, de una escuela teológica de alto nivel para la formación del clero no solo del Patriarcado sino de toda la Ortodoxía. Debido al escaso nivel de la educación del clero en el Oriente Ortodoxo que creó una desesperada necesidad de educación teológica adecuada, se dio la primera oportunidad, desde el final del período romano-bizantino, que una institución del género se habría de establecer dentro de la jurisdicción patriarcal. La escuela teológica de Halki operó y mantuvo su importancia teológica hasta su cierre forzado por los turcos en 1972. Asimismo existían –y algunas todavía están activas- en Constantinopla algunas escuelas para la educación de los legos  -en particular “la gran escuela de la Nación”- que estaban de muchas maneras, directa o indirectamente relacionadas con el Patriarcado y que formaron figuras y lideres helenos modernas como Adamantios Koraís.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el apoyo moral más abierto que el Patriarcado comenzó inevitablemente a dar a la nueva nación de Grecia y, más importante aún, con la aparición de un estado secular turco bajo el liderazgo de Kemal Ataturk en 1921, la posición del Patriarca de Constantinopla -que pronto será rebautizada por Kemal Estambul- se hizo más precaria que nunca. La situación del Patriarca fue, naturalmente afectada por el número y la realidad de la población romana-helena de la ciudad, es decir, de los feligreses que lo circundaban inmediatamente. Todavía en 1920 había probablemente más de 100.000 griegos en Constantinopla. Pero con el final de la Primera Guerra Mundial y especialmente con la debacle del ejército heleno de Esmirna en 1922 después de la Guerra Greco-turca y la consecuente destrucción del helenismo en Asia Menor, el destino del Patriarca de Constantinopla pendía precariamente de una realidad multifacéticamente peligrosa. Estaba claro que el gobierno turco ahora deseaba deshacerse del Patriarcado por completo.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1923, un año después, como resultado de la intervención de las grandes potencias, se firmó el Tratado de Lausana, según el cual todos los romanos-helenos de Asia Menor y la mayor parte de los turcos de Grecia deberían ser repatriados respectivamente. La única excepción a este intercambio de población fue la de los turcos de Tracia Occidental y los helenos que vivían en Constantinopla, a los cuales se les permitió permanecer donde residían. Pero lo más importante para la Iglesia ortodoxa era que el Tratado garantizaba la presencia continua del Patriarcado en su sede histórica, Constantinopla, libre de limitaciones o restricciones impuestas por el gobierno turco. No sólo Turquía y Grecia firmaron el pacto, sino también Francia, Inglaterra, Italia y Estados Unidos. Parecería que el futuro del Patriarcado de Constantinopla era a partir de ahora garantizado. Sin embargo, el Patriarcado pronto se convirtió en un peón, un rehén, de las relaciones políticas que se desarrollaban entre Grecia y Turquía. Esto se reveló sobre todo cuando explotara la crisis chipriota. Con el fin de ejercer presión sobre Grecia, el gobierno turco utilizó como estrategia someter al Patriarcado a intermitentes y a veces a continuos acosos. En Septiembre de 1955, culminando años de sutiles -y no  tanto- persecuciones, la política turca estalló en un ataque sin sentido organizado por las autoridades contra la comunidad romano-helena y armenia de Constantinopla. Sus iglesias, escuelas, hogares, cementerios y tiendas fueron objeto de vandalismo salvaje y, de esta manera, destruidos de la peor manera. Digno es de destacar que este evento sorprendentemente bárbaro, pasó casi desapercibido por la prensa occidental.</p>
<p style="text-align: justify;">El entonces Patriarca Ecuménico Atenágoras, quizás el Patriarca Ortodoxo más relevante de los tiempos modernos, creía en la conciliación entre romanos y turcos. Así que para asegurar la supervivencia del Patriarcado de Constantinopla, pensó que lo mejor era actuar con gran moderación respecto a las medidas que los turcos imponían a la comunidad romana y al Patriarcado.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque el valiente proyecto con respecto a los turcos no logró los objetivos que perseguía, la política visionaria de Atenágoras de lograr la reconciliación entre los ortodoxos y las otras grandes iglesias de la cristiandad hizo abrir un capítulo nuevo e histórico en las relaciones ecuménicas cristianas. Así, en 1964 y el Papa Pablo VI se reunió en Jerusalén, en la primera reunión del Papa y Patriarca en más de medio milenio. El resultado de esta primera reunión fue la anulación mutua, tanto en Roma y Constantinopla, el 7 de diciembre de 1965, de las históricas excomuniones mutuas de 1054.</p>
<p style="text-align: justify;">La visión del Patriarca era amplia y a largo término. A fin de fortalecer la Iglesia Ortodoxa en su conjunto y paralelamente como una preparación común para eventuales nuevas relaciones entre las Iglesias Ortodoxa y Latina, el Patriarca Atenágoras también tomó la medida sin precedentes de convocar una serie de conferencias panortodoxas con el fin de convocar un “Santo y Grande Sínodo de la Iglesia Ortodoxa”<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Estas medidas audaces e imaginativas del Patriaca Atenagoras fueron sostenidas y llevadas a cabo con insistencia por sus sucesores Demetrios y Bartolomé colocando de esta manera al Patriarcado Ecuménico en el centro del escenario de los asuntos ecuménicos cristianos y otorgándole el liderazgo en este aspecto de la renovada vida de la Iglesia Ortodoxa moderna.</p>
<p style="text-align: justify;">Por desgracia, a pesar de las garantías estipuladas por el Tratado de Lausana, los turcos no han dejado de subyugar de toda manera posible la posición del Patriarcado de Constantinopla. Muchas de las iglesias de la “<em>Ciudad</em>” fueron suprimidas o cerradas, y el Patriarca y su corte se han vistos obligados a soportar humillación tras humillación, junto con las restricciones especialmente ideadas para debilitar su poder y acción. Muchas veces fue prohibido a los clérigos patriarcales viajar al extranjero con el fin de llevar a cabo sus deberes eclesiásticos, reparar edificios patriarcales, y, mucho peor, la escuela teológica histórica en Halki, el orgullo del Patriarcado y bastión de su liderazgo teológico, en 1972 fue cerrada de forma permanente por los turcos.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo unos pocos miles (unos 4.000) de los fieles ortodoxos ahora permanecen en Constantinopla. Está claro que este es uno de los momentos más críticos de toda la historia de dos mil años del Patriarcado. Y sin embargo, esta venerable institución ha logrado llevar a cabo su misión de liderazgo sobre las Iglesias ortodoxas del mundo a pesar del sometimiento, de las restricciones de todo tipo y de las persecuciones a las cuales ha sido sometida.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos ortodoxos del mundo lo consideran como «el primero entre iguales» entre las Iglesias ortodoxas. Pero para cumplir y continuar su alta misión adecuadamente en estos momentos históricos críticos, requiere la asistencia y la atención siempre alerta a sus necesidades particulares. En los últimos años, sin embargo, ha habido algunos signos de un futuro mejor para el Patriarcado. Ya en 1986 las autoridades turcas concedieron el permiso para la reconstrucción de un nuevo edificio administrativo para reemplazar el ala del antiguo edificio patriarcal consumida por un incendio en 1941. Esta nueva estructura imponente se inauguró a finales de 1989 en una ceremonia a la que asistieron muchas personalidades notables de todo el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto, siguiendo los pasos del Patriarca Atenagoras, su sucesor el Patriarca Demetrios I en 1987 viajó a Roma, donde fue recibido por el Papa Juan Pablo II. En una ceremonia solemne en la basílica de San Pedro, los Patriarcas de Oriente y Occidente juntos recitaron en griego, el Símbolo niceno-constantinopolitano de la Iglesia como originalmente se expresa sin el <em>filioque.</em> Entonces, por primera vez en la historia moderna, el Papa Juan Pablo II y el Patriarca Demetrios, de pie juntos en el balcón de la <em>Logia </em>de la Basilica Vaticana, bendijeron a la inmensa multitud de personas reunidas en la plaza de San Pedro, un gesto sin precedentes de respeto entre los dos grandes jerarcas del Oriente y del Occidente.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy el Sucesor del Patriarca Demetrio es Su Divinísima Santidad Bartolomé, 270º Obispo de la Iglesia local. Como Arzobispo de Constantinopla, Nueva Roma y Patriarca Ecuménico, el Patriarca Bartolomé ocupa la Primera Sede de la Iglesia Ortodoxa y la preside en un espíritu fraterno como primero entre pares. El Patriarca Ecuménico Bartolomé, fue entronizado el 2 de noviembre de 1991, y es el líder espiritual de casi 300 millones de fieles en el mundo y sirve como el portavoz de la Iglesia como un todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla ocupa el primer lugar entre los demás Patriarcados e Iglesias Ortodoxas Autocéfalas y Autónomas de todo el mundo. El Patriarca Ecuménico Bartolomé tiene bajo su responsabilidad histórica y teológica la iniciativa y coordinación de las actividades inter-ortodoxas de las Iglesias de Alejandría, Antioquia, Jerusalén, Rusia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Georgia, Chipre, Grecia, Polonia, Albania, Chequia y Eslovaquia, Finlandia, Estonia, y numerosas eparquías en el viejo y en el nuevo mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">El rol preciso y la posición de la Iglesia de Constantinopla han sido definidos hace casi 1700 años. Ni los cambios de gobierno, de naciones, de la sociedad entera, de las culturas dominantes, ni las persecuciones activas han podido jamás disminuir la posición del Patriarcado Ecuménico en el mundo cristiano.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarcado Ecuménico ha patrocinado muchas misiones evangelizadoras, en el transcurso de los siglos, desde la conversión de los “Rus” de Kiev, en el siglo X, hasta Corea del Sur y el Lejano Oriente en el presente. Como resultado de su conducción pastoral en el mundo ortodoxo, el Patriarcado Ecuménico sigue siendo la brasa encendida de la Ortodoxia, preservando la luz inextinguible del Cristianismo.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarcado Ecuménico está empeñando activamente diversas actividades eclesiásticas, encarna un liderazgo dinámico en el movimiento ecuménico y participa plenamente en los trabajos del Consejo Mundial de Iglesias, como miembro fundador, por intermedio de su representación permanente en Ginebra, Suiza. Además, participa en muchas comisiones de diálogo bilateral con otras Iglesias Cristianas, como la Iglesia Católica Romana, la Comunión Anglicana, las Iglesias Cristianas Orientales, la Iglesia Luterana y la Iglesia Reformada, entre otras, y con las religiones monoteístas como el Judaísmo y el Islam.</p>
<p style="text-align: justify;">Es misión del Patriarcado Ecuménico dar testimonio del misterio de la unidad ortodoxa. Su primacía en la Ortodoxia es una “primacía de servicio”, no así de autoridad sobre las demás Iglesias Ortodoxas.</p>
<p style="text-align: justify;">Actualmente el Patriarca Bartolomé personifica la memoria de la vida y del sacrificio de la Iglesia Ortodoxa Mártir del siglo XXI. Después de ascender al Trono Ecuménico en 1991, viajó por el mundo ortodoxo llevando un mensaje de restauración y de renovada esperanza. Ha impulsado la restauración de la Iglesia Autocéfala de Albania y de la Iglesia Autónoma de Estonia. Ha sido una permanente fuente de apoyo espiritual y moral para esos países tradicionalmente ortodoxos que emergieron después de décadas de persecución religiosa a gran escala, detrás de la cortina de hierro. Es un testimonio vivo frente al mundo de la dolorosa y redentora lucha de la Ortodoxía por la libertad religiosa y por la dignidad inherente de la persona humana.</p>
<p style="text-align: justify;">El Cristianismo Ortodoxo se sitúa en las líneas divisorias de la civilización moderna, entre el Occidente, el Islam, el Judaísmo y el Lejano Oriente. Los cristianos ortodoxos conviven tanto con los Cristianos del Occidente, como con los musulmanes y los judíos del Oriente Medio, los hindúes y los budistas del Lejano Oriente.</p>
<p style="text-align: justify;">En Noviembre de 1996, el Patriarca Bartolomé realizó la primera visita de un Patriarca Ecuménico a Hong Kong. Fundó allí una Arquidiócesis Ortodoxa, la cual, cuando Hong Kong retornó al control de Pekín, el 1º de julio de 1997, se convirtió en la primera presencia oficial del Cristianismo Ortodoxo en China, después de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Como ciudadano de Turquía, la experiencia personal del Patriarca Bartolomé, le provee de una singular perspectiva para continuar el diálogo entre el mundo Cristiano y el mundo Islámico. Ha realizado valiosas contribuciones para la resolución global de conflictos y para la construcción de la paz, como en el caso de la ex Yugoslavia. Ha trabajado persistentemente para promover la reconciliación entre las comunidades Católica, Islámica y Ortodoxa de la región.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca Bartolomé ha emergido como una singular fuerza para la renovación de la Iglesia Ortodoxa, para que ésta siga cumpliendo su rol como mediadora entre el Oriente y el Occidente. En su carácter de Patriarca Ecuménico ha reunido en varias ocasiones a los líderes de las Iglesias Ortodoxas de todo el mundo, solicitándoles que continúen vigorosamente en la búsqueda de soluciones frente a los desafíos del nuevo milenio. Junto a SS. SS. los Papas Juan Pablo II, Benedicto y Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé ha logrado un progreso sin precedentes hacia la reconciliación entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa.</p>
<p style="text-align: justify;">El rol del Patriarca Ecuménico, como el principal líder espiritual del mundo Cristiano Ortodoxo y como figura transnacional de relevancia universal, sigue siendo cada vez más activo con el paso del tiempo. Co-patrocinó la Conferencia para la Paz y la Tolerancia celebrada en Estambul en 1994, reuniendo a Cristianos, Islámicos y Judíos. Co-patrocinó con Su Alteza Real el Príncipe Felipe de Gran Bretaña, una Conferencia Anual sobre el Medioambiente. S.D.S. es miembro fundador y vicepresidente de la Sociedad de Derecho Canónico de las Iglesias Orientales. Fue miembro de la Comisión Fe y Orden del Consejo Mundial de Iglesias durante 15 años, ocho de los cuales fue su vice-presidente. Participó en Asambleas Generales (IV, VI y VII) del Consejo Mundial de Iglesias, y en la última fue elegido como miembro de los Comités Ejecutivo y Central. Todo ello, junto a sus inspirados esfuerzos en favor de la libertad religiosa y de los derechos humanos, coloca al Patriarca Ecuménico Bartolomé en el rango de los más destacados apóstoles del amor, de la paz y de la reconciliación de la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>. Mt. 16:18.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>. Πηδάλιον, Έκδόσεις Παπαδημητρίου, ἀπό τὸ 1896, pag. 157: <em>«</em><em>Τὸν</em> <em>μέν</em> <em>Κωνσταντινουπόλεως</em> <em>Ἐπίσκοπον</em> <em>ἔχειν</em> <em>τὰ</em> <em>πρεσβεῖα</em> <em>τῆς</em> <em>τιμῆς</em> <em>μετὰ</em> <em>τὸν</em> <em>τῆς</em> <em>Ῥώμης</em> <em>Ἐπίσκοπον</em><em>, </em><em>διἀ</em> <em>τὸ</em> <em>εἶναι</em> <em>αὐτήν</em> <em>Νέαν</em> <em>Ῥώμην</em><em>.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>. Πηδάλιον, Έκδόσεις Παπαδημητρίου, ἀπό τὸ 1896, pag. 206: <em>«</em><em>Πανταχοῦ</em> <em>τοῖς</em> <em>τῶν</em> <em>ἁγίων</em> <em>Πατέρων</em> <em>ὅροις</em> <em>ἑπόμενοι</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>τὸν</em> <em>ἀρτίως</em> <em>ἀναγνωσθέντα</em> <em>κανόνα</em> <em>τῶν</em> <em>ἑκατὸν</em> <em>πεντήκοντα</em> <em>θεοφιλέστατων</em> <em>ἐπισκόπων</em><em>, </em><em>τῶν</em> <em>συναχθέντων</em> <em>ἐπὶ</em> <em>τοῦ</em> <em>τῆς</em> <em>εὐσεβοῦς</em> <em>μνήμης</em> <em>Μεγάλου</em> <em>Θεοδοσίου</em><em>, </em><em>τοῦ</em> <em>γενομένου</em> <em>βασιλέως</em> <em>ἐν</em> <em>τῇ</em> <em>βασιλίδι</em> <em>Κωνσταντινουπόλεως</em> <em>Νέᾳ</em> <em>Ῥώμῃ</em><em>, </em><em>γνωρίζοντες</em><em>, </em><em>τὰ</em> <em>αὐτὰ</em> <em>καὶ</em> <em>ἡμεῖς</em> <em>ὁρίζομέν</em> <em>τε</em> <em>καὶ</em> <em>ψηφιζόμεθα</em> <em>περὶ</em> <em>τῶν</em> <em>πρεσβείων</em> <em>τῆς</em> <em>ἁγιωτάτης</em> <em>ἐκκλησίας</em> <em>τῆς</em> <em>αὐτῆς</em> <em>Κωνσταντινουπόλεως</em> <em>Νέας</em> <em>Ῥώμης</em><em>· </em><em>καὶ</em> <em>γὰρ</em> <em>τῷ</em> <em>θρόνῳ</em> <em>τῆς</em> <em>πρεσβυτέρας</em> <em>Ῥώμης</em><em>, </em><em>διὰ</em> <em>τὸ</em> <em>βασιλεύειν</em> <em>τὴν</em> <em>πόλιν</em> <em>ἐκείνην</em><em>, </em><em>οἱ</em> <em>Πατέρες</em> <em>εἰκότως</em> <em>ἀποδεδώκασι</em> <em>τὰ</em> <em>πρεσβεῖα</em><em>. </em><em>Καὶ</em> <em>τῷ</em> <em>αὐτῷ</em> <em>σκοπῶ</em> <em>κινούμενοι</em> <em>οἱ</em> <em>ἑκατὸν</em> <em>πεντήκοντα</em> <em>θεοφιλέστατοι</em> <em>ἐπίσκοποι</em><em>, </em><em>τὰ</em> <em>ἴσα</em> <em>πρεσβεῖα</em> <em>ἀπένειμαν</em> <em>τῷ</em> <em>τῆς</em> <em>Νέας</em> <em>Ῥώμης</em> <em>ἁγιωτάτω</em> <em>θρόνῳ</em><em>, </em><em>εὐλόγως</em> <em>κρίναντες</em><em>, </em><em>τὴν</em> <em>βασιλείᾳ</em> <em>καὶ</em> <em>συγκλήτῳ</em> <em>τιμηθεῖσαν</em> <em>πόλιν</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>τῶν</em> <em>ἴσων</em> <em>ἀπολαύουσαν</em> <em>πρεσβείων</em> <em>τῇ</em> <em>πρεσβυτέρᾳ</em> <em>βασιλίδι</em> <em>Ῥώμῃ</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>ἐν</em> <em>τοῖς</em> <em>ἐκκλησιαστικοῖς</em> <em>ὡς</em> <em>ἐκείνην</em> <em>μεγαλύνεσθαι</em> <em>πράγμασι</em><em>, </em><em>δευτέραν</em> <em>μετ</em><em>’ </em><em>ἐκείνην</em> <em>ὑπάρχουσαν</em><em>. </em><em>Καὶ</em> <em>ὥστε</em> <em>τοὺς</em> <em>τῆς</em> <em>Ποντικῆς</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>τῆς</em> <em>Ἀσιανῆς</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>τῆς</em> <em>Θρακικῆς</em> <em>διοικήσεως</em> <em>μητροπολίτας</em> <em>μόνους</em><em>, </em><em>ἔτι</em> <em>δὲ</em> <em>καὶ</em> <em>τοὺς</em> <em>ἐν</em> <em>τοῖς</em> <em>βαρβαρικοῖς</em> <em>ἐπισκόπους</em> <em>τῶν</em> <em>προειρημένων</em> <em>διοικήσεων</em> <em>χειροτονεῖσθαι</em> <em>ὑπὸ</em> <em>τοῦ</em> <em>προειρημένου</em> <em>ἁγιωτάτου</em> <em>θρόνου</em> <em>τῆς</em> <em>κατὰ</em> <em>Κωνσταντινούπολιν</em> <em>ἁγιωτάτης</em> <em>ἐκκλησίας</em><em>· </em><em>δηλαδή</em> <em>ἑκάστου</em> <em>μητροπολίτου</em> <em>τῶν</em> <em>προειρημένων</em> <em>διοικήσεων</em> <em>μετὰ</em> <em>τῶν</em> <em>τῆς</em> <em>ἐπαρχίας</em> <em>ἐπισκόπων</em> <em>χειροτονοῦντος</em> <em>τοὺς</em> <em>τῆς</em> <em>ἐπαρχίας</em> <em>ἐπισκόπους</em><em>, </em><em>καθὼς</em> <em>τοῖς</em> <em>θείοις</em> <em>κανόσι</em> <em>διηγόρευται</em><em>· </em><em>χειροτονεῖσθαι</em> <em>δέ</em><em>, </em><em>καθὼς</em> <em>εἴρηται</em><em>, </em><em>τοὺς</em> <em>μητροπολίτας</em> <em>τῶν</em> <em>προειρημένων</em> <em>διοικήσεων</em> <em>παρὰ</em> <em>τοῦ</em> <em>Κωνσταντινουπόλεως</em> <em>ἀρχιεπισκόπου</em><em>, </em><em>ψηφισμάτων</em> <em>συμφώνων</em> <em>κατὰ</em> <em>τὸ</em> <em>ἔθος</em> <em>γινομένων</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>ἐπ</em><em>&#8216; </em><em>αὐτὸν</em> <em>ἀναφερομένων</em><em>.»</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a>. F. DVORNICK, <em>The Photian Schism, History and Legend</em>, Canbridge, 1970 (2a edición).</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a>. Es decir, la utilización por los ortodoxos de pan con levadura en la Eucaristía, en contraste con el pan sin levadura de la Iglesia latina.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>. La <em>epíclesis</em> es la invocación que el sacerdote realiza al Espíritu Santo durante la Divina Liturgia a fin de que santifique y convierta los <em>anti-tipos</em> del cuerpo y sangre de Cristo, es decir el pan y el vino, en el cuerpo y sangre del Señor.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a>. La visión del Patriarca Atenágoras y su sueño se harán realidad en el próximo Junio, durante el cual en la isla de Creta se reunirá por fin, luego de sesenta años, el Santo y Gran Sínodo de la Iglesia Ortodoxa.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Introducción</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla es la manifestación más llamativa de la continua viabilidad -más de 1500 años- de la más creativa de las instituciones bizantinas: la Iglesia Ortodoxa Oriental. Y justificamos: fue la Iglesia bizantina, administrada por el Patriarca de Constantinopla, la que convirtió a los Godos -los primeros ancestros de los pueblos germánicos modernos-, la que llevó el Cristianismo a las masas eslavas en Europa del Este, la que evangelizó a algunos de los pueblos de Asia Occidental y el Norte de África y sobre todo, la que formó el espíritu religioso único que impregnaba todos los aspectos de la civilización bizantina.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajando mano a mano con el Emperador en Constantinopla, el Patriarca jugó un papel decisivo en la preservación de la fe ortodoxa en los tiempos peligrosos de los repetidos ataques a Bizancio de los persas, godos, ávaros, eslavos, árabes, normandos, búlgaros, serbios, seljúcidas y turcos otomanos. Y cuando Constantinopla, la gran ciudad imperial, la «<em>ciudad custodiada por Dios</em>«, finalmente cayó ante los turcos otomanos en 1453, fue el Patriarca -y su clero- el que logró mantener viva la fe ortodoxa y la universal cultura helénica durante una larga y represiva ocupación turca otomana que vio la destrucción de iglesias, la supresión -en Grecia y los Balcanes al menos- de prácticamente todas las escuelas de aprendizaje, y las presiones diarias ejercidas por los conquistadores en su población esclava.</p>
<p style="text-align: justify;">En la época otomana, sin embargo, el Patriarca logró demostrar una buena parte de su autoridad, aunque siempre bajo el Sultán, mientras que mantenía y sostenía «a capa y espada” la Tradición eclesiástica ortodoxa en su más legítima originalidad. En tiempos más recientes, sin embargo, especialmente en las últimas décadas, y a pesar del ambiente hostil donde reside, el Patriarca Ecuménico ha hecho gala en épocas críticas de la Iglesia y la humanidad de aquella creatividad, dinamicidad y vanguardia bizantina y constantinopolitana de la cual es heraldo y defensor. La estima ortodoxa y no ortodoxa por su autoridad sigue siendo alta como siempre, pero la <em>persecución de diversas índoles </em>a la cual está sometido el Patriarca y su rebaño en Constantinopla parece ser la prueba más difícil en este grave período de la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuándo y cómo se origina la institución del Patriarca de Constantinopla? ¿Cuáles eran sus funciones y privilegios y, en particular, lo que fue su relación con sus colegas patriarcas, en particular, el Papa y obispo de Roma? Para entender estas cuestiones complejas, debemos volver al primer período de la Iglesia cristiana, el período apostólico inmediatamente después de la muerte y resurrección de Jesucristo.</p>
<p style="text-align: justify;">En este primer siglo d.C, el Cristianismo fue proscrito por los emperadores todavía paganos de Roma. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de los Apóstoles logró extenderse por todo el vasto Imperio Romano, especialmente en el Oriente Heleno. Los Apóstoles tienden naturalmente a llevar a cabo su misión en los centros urbanos densamente poblados del Imperio Romano. Y son estos centros, en los que los Apóstoles fueron a menudo martirizados por la fe, que pronto se convirtieron en los principales centros del Cristianismo. En consecuencia, se desarrolló poco a poco, sobre todo en el Occidente, una cierta «<em>teoría de la apostolicidad</em>«, según la cual el rango relativo de las grandes sedes u obispados en la organización eclesiástica cristiana dependía de la importancia del Apóstol en particular por cuyo trabajo misionero se hubiera constituido.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, debido a que -como se cree por los cristianos latinos y muchos otros cristianos- no sólo Pedro, el «jefe» –πρωτοκορυφαίος- de los apóstoles, sino también Pablo fueron martirizados y enterrados en Roma, aquella ciudad debía ostentar el primer rango entre todas las sedes de la Cristiandad. De acuerdo con el evangelista Mateo, Cristo le dijo a Pedro: «<em>Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia</em>«<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. La Iglesia Ortodoxa sostiene que esto se refiere a la fe de Pedro y que esta fe es compartida por todos los obispos en de la Iglesia. En este sentido cardinal y necesariamente espiritual, todos los obispos, y no solo los sucesores en las sedes creadas por Pedro son sus sucesores. Constantinopla, también, afirma su fundación apostólica ya que se cree que el apóstol Andrés, el hermano de Pedro y aclamado como «el primer llamado» –πρωτόκλητος- apóstol de Cristo, viajó e hizo muchas conversiones en los alrededores Bizancio, en algunas partes de Grecia y lo que hoy es el sur de Rusia. Después de este valioso servicio misionero, Andrés finalmente murió gloriosamente como mártir de la fe cristiana en la ciudad helena de Patras, en el Peloponeso, donde fue crucificado a la manera de un delincuente común por orden del gobernador romano pagano. San Andrés es, por supuesto, el santo patrón del Patriarcado de Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">Por muy importante que el concepto de apostolicidad era en la historia eclesiástica, historiadores de la Iglesia han demostrado existía otra anterior a esta teoría era, la aparición de la cual se debió a exigencias prácticas. Esta fue la “<em>teoría de la acomodación</em>«, es decir la creencia de que la importancia de una gran sede u obispado dependía principalmente de su rango dentro de la organización política del Imperio Romano, lo que a su vez fue imitado por la organización de la Iglesia. Roma, de acuerdo con este criterio, aunque gozaba de la importancia que le otorgaba ser la capital original del Imperio romano, fue igualada más tarde al rango de Constantinopla, cuando la capital imperial se retiró a la antigua ciudad de Bizancio y se la llamó Constantinopla por su fundador, el primer emperador cristiano, Constantino el Grande. Este evento marca el inicio de lo que los historiadores, occidentales principalmente, llaman el «Imperio Bizantino». Nosotros personalmente no suscribimos a esta teoría. Existe una continuidad trascendental en el Imperio Romano que no se ve alterada ni por el cambio de la sede, ni por el reconocimiento de la religión cristiana. Es por ello que los cristianos tanto en el Oriente como en el Occidente siguen llamándose romanos –Rum, Ρωμαίος, Ρωμιός- como sinónimo de cristianos ortodoxos. Evidentemente las decisiones tomadas por el Gran Constantino alteraron de manera radical la fisiognomía del Imperio, pero sería una mirada obtusa y parcial considerar al llamado “Imperio Bizantino” como otro diferente al Imperio Romano y no identificarlo con éste</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las Cinco Fases de la Historia del Patriarcado</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La historia del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla puede, por razones de conveniencia, dividirse en cinco grandes períodos, a saber: 1) que se extiende desde el año 330 d.C, la fundación de Constantinopla por Constantino, hasta el final de la lucha iconoclasta en el llamado » triunfo de la Ortodoxía «de 843 2) a partir del año 843 y que termina con la caída de Constantinopla por los latinos en la «IV Cruzada» de 1204, seguida de una ocupación de medio siglo; 3) que se extiende desde 1261, la recuperación de Constantinopla de manos de sus conquistadores latinos por el emperador Miguel Paleólogo, hasta la caída final de la capital a manos de los turcos otomanos en 1453; 4) la llamada Turcocracia, desde el comienzo de la ocupación turca en 1453 hasta la declaración de independencia de Grecia en 1821, y 5) la época moderna a partir de 1833 hasta la actualidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Debido a su principal rol histórico, sobre todo en la formación y cristalización de los dogmas y tradiciones cristianas, y no menos en la exposición y preservación de éstos a cara de continuos peligros, el Patriarcado de Constantinopla en la persona de su cabeza, el Patriarca, ha adquirido el título entre la jerarquía de la iglesia ortodoxa de «<em>primero entre iguales</em>«.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, a diferencia de Roma, su el Patriarcado Ecuménico no ejerce ningún tipo de hegemonía de ningún tipo sobre los otros patriarcados ortodoxos e iglesias autocéfalas. Su posición está basada en la Tradición del Iglesia y debe comprenderse como una autoridad espiritual, y como tal, el Patriarca es considerado y estimado por todos con gran devoción y respeto como el recipiente y defensor de una ancestral y legítima herencia espiritual y administrativa, principal puente de conexión y unión entre todas las iglesias ortodoxas y garantía de su cohesión hacia el restante mundo cristiano. Teniendo en mente esta consideración fundamental, veamos ahora, aunque sólo sea brevemente, la historia del Patriarcado de Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Período de formación</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Fue durante el primer periodo, 33-843, la época formativa de toda la Iglesia ortodoxa. Durante este crucial periodo profundas problemáticas hacia adentro y hacia afuera como las cuestiones vitales de la formulación del dogma, la supresión de las herejías, la utilización de la cultura helena clásica por la Iglesia con el fin de ayudar a la hora de explicar el dogma, y ​​la relación del Emperador y el Patriarca sobre la Iglesia, fueron resueltas.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca de Constantinopla Gregorio, oriundo de Capadocia, prestó un servicio inestimable para la Iglesia cristiana contra la primera gran herejía, el arrianismo. Asimismo, jugó un papel primordial en la lucha contra los Macedonianos y Eunomianos, los llamados “pneumatomacos”, quienes negaban la divinidad del Espíritu Santo y fue el primer presidente del II Concilio Ecuménico realizado en Constantinopla durante el cual la Iglesia condenó tal herejía y confirmó la creencia en la divinidad plena del Espíritu Santo y de su consubstancialidad con el Padre y el Hijo.</p>
<p style="text-align: justify;">Los servicios de Gregorio se sitúan principalmente en su testimonio de vida, erudición, exégesis bíblica y elocuente proclamación de tales dogmas, por lo cual, la Iglesia Ortodoxa le ha otorgado el título de «el teólogo». Su amigo íntimo, el Gran San Basilio de Capadocia, aunque nunca Patriarca de Constantinopla, fue obispo de Cesarea en Asia Menor, y también hizo una contribución vital para defender la doctrina ortodoxa sobre la Trinidad, la persona de Cristo y del Espíritu Santo. Además, formuló la regla que pronto se convertiría en la norma definitiva para la orientación de los muchos monjes en el Oriente. Y, no menos importante, preservó para el cristianismo el precioso legado de la literatura pagana helena clásica y de la filosofía, conciliando con la doctrina cristiana y demostrando cómo un conocimiento exigente de los escritos helenos clásicos era indispensable para una comprensión más profunda de la fe cristiana. Todavía otro campeón de la Ortodoxía temprana fue Juan Crisóstomo. Originario del Patriarcado de Antioquía, se convirtió en uno de los Patriarcas más célebres de Constantinopla. Sus homilías contra la herejía y la inmoralidad, reinantes en la época, eran tan elocuentes, con un estilo tan refinado, tan llenas de alto contenido teológico y espiritual que le valió el universalmente reconocido mote de Crisóstomo -boca de oro.</p>
<p style="text-align: justify;">El valor de la obra de estos venerados Padres de la Iglesia temprana, en un periodo histórico crucial para la Iglesia Ortodoxa en general y para el Patriarcado de Constantinopla en particular no puede ser subestimado. No fue sólo un papel decisivo en el establecimiento y proclamación de los dogmas de de de toda la Iglesia de Oriente y Occidente en contra de las herejías de Arrio, Nestorio, Dióscoros, Eutiques, y otros, sino que su ejemplar vida, dedicación y lealtad a la fe a través de su oficio de jerarcas de la Iglesia ha servido siempre como un ejemplo inspirador para sus sucesores.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue durante este mismo período, en respuesta a la necesidad de alcanzar un acuerdo sobre las creencias doctrinales y debido a otras diferencias crecientes en materia de disciplina de la iglesia y práctica religiosa, que los famosos Siete Concilios Ecuménicos fueron convocados por los emperadores. Estos Concilios Ecuménicos se celebraron geográficamente en el Oriente Heleno en las cercanías de la ciudad imperial de Constantinopla. Sus declaraciones fueron ratificadas por tanto la Iglesia Universal como por los emperadores. La adhesión y la lealtad inquebrantable del Patriarca de Constantinopla y de los demás Patriarcas a las decisiones de estos Concilios se ha traducido en la reivindicación única de la Iglesia Ortodoxa de ser llamada «<em>la Iglesia de los Siete Concilios Ecuménicos.»</em></p>
<p style="text-align: justify;">Aparte de las decisiones relativas a la doctrina y las cuestiones disciplinarias tomadas por los Concilios, es importante señalar que fue el II Concilio Ecuménico de Constantinopla, que promulgó su III Canon afirmando que <em>«el obispo de Constantinopla tendrá el primado de honor después del Obispo de Roma, puesto que Constantinopla, es la «Nueva Roma</em>«<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, disposición que concedió a Constantinopla primacía de honor sobre los otros tres Patriarcas orientales. Por su parte, el IV Concilio Ecuménico de Calcedonia, realizado en el año 451, confirmó que la sede de Constantinopla tendrá «<em>privilegios iguales a los de la Antigua Roma</em>» y que poseía jurisdicción sobre las iglesias del Ponto, Asia, Tracia y sobre todas las tierras de los bárbaros<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante este primer período histórico de la Iglesia de Constantinopla la autoridad del Patriarca aumentó gradualmente, a pesar de que a veces parecía estar bajo el pulgar del emperador. Estos últimos, por razones políticas, o como algunos de aquellos interpretaron, en aras de la <em>οἰκονομία,</em> -la transigencia- que se correspondía a la supervivencia de la βασιλεία, es decir, del imperio, buscaron, en no pocas ocasiones, incluso alterar los dogmas decretados por los Concilios Ecuménicos con el fin de aplacar a grupos heréticos políticamente peligrosos en el Occidente, como los monofisitas, nestorianos, o monoteletas.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta tendencia de los emperadores que buscaban interferir en la «vida interior» de la Iglesia alcanzó su punto culminante en las acciones perpetrados por los emperadores isáuricos durante la famosa contienda iconoclasta (726-43). En cualquier caso, después de una lucha desesperada de más de un siglo, la Ortodoxía y su ancestral Tradición de la veneración de los santos íconos finalmente triunfaron y los éstos fueron restaurados exitosamente. La principal inspiración para la facción ortodoxa fue proporcionado por los esfuerzos de dos notables monjes y teólogos, Juan de Damasco y Teodoro de Studio, que fueron los principales responsables de la formulación de la doctrina ortodoxa oficial respecto a los íconos.</p>
<p style="text-align: justify;">Como resultado del triunfo de la primigenia Tradición eclesiástica, la autoridad de los Patriarcas Ortodoxos, que por lo general dirigieron la lucha contra los iconoclastas, cobró más importancia que nunca en el Imperio. Esto puede apreciarse quizás simbólicamente en el hecho de que, a partir de entonces, el Patriarca fue representado por los artistas bizantinos en sus pinturas o mosaicos colocados en los templos al mismo nivel del emperador en lugar de por debajo de él, lo que era hasta entonces costumbre.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Focio el grande</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Durante la segunda fase histórica del Patriarcado que se extiende desde el año 843 al año 1204, ocupó el trono patriarcal de Constantinopla Focio, quien es considerado por muchos como uno de los Patriarcas más influyentes de la era bizantina. Considerablemente letrado en la literatura helena antigua así como en la filosofía y la teología cristiana, fue originalmente profesor de filosofía en la famosa Universidad de Constantinopla -la primera universidad (o «escuela superior») que se estableciera en la Europa medieval, en un momento en el cual Occidente todavía estaba atrapado en el lodo de las hordas bárbaras de la Edad Media.</p>
<p style="text-align: justify;">Focio fue tal vez el responsable de una nueva codificación del derecho canónico, la colección de 14 títulos, y probablemente de un nuevo código legal, la <em>Epanagoge</em>, en la que se promovía una nueva importancia para el Patriarca con respecto al emperador. Pero es quizás mejor conocido por su papel principal en la conversión de los pueblos eslavos. Fue Focio quien, comprendiendo de manera más perspicaz la psicología interna de la entonces semi-bárbara Moravia eslava -la Checoslovaquia de hoy-, envió para convertir a su pueblo en 862, a petición de éste, a los apóstoles de los eslavos, Cirilo y su hermano Metodio, dos helenos de Tesalónica, quienes entendidos en la lengua eslava crearon el hoy llamado alfabeto cirílico y tradujeron la Sagrada Escritura y la liturgia al eslavo. De este modo, los ligó a Constantinopla en lugar de a Roma, que también estaba tratando de convertirlos, pero no permitía que la liturgia sea traducida a la lengua vernácula. Focio, también fue el principal responsable de la conversión de los búlgaros, quienes oscilaban entre el catolicismo latino y la Ortodoxía. Fue conversión de los moravos y búlgaros a través de la obra de Cirilo y Metodio y por iniciativa de Focio que más tarde llevó a la conversión a la Ortodoxía de los eslavos rusos. Además, Focio estableció y organizó la escuela patriarcal de Constantinopla para la educación de los sacerdotes en la literatura y la filosofía, así como en la teología. Por último, como generalmente no es tomado en cuenta, a través de esta acción pronunció el golpe de gracia contra el Iconoclasmo, puesto que ciertos intelectuales siguieron, aunque de forma encubierta, enseñando sus preceptos heréticos incluso hasta después de 843.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta la publicación de la obra del padre Dvornik<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> el Patriarca Focio, fue considerado por la Iglesia Romana como el responsable de originar el primer cisma o división entre las Iglesias de Roma y Constantinopla, y el primero en formular sistemáticamente cargos contra las innovaciones en la doctrina y las prácticas de la Iglesia latina.</p>
<p style="text-align: justify;">Fueron los precedentes a los que hemos hecho mención y el evidente aumento de la autoridad patriarcal que se desarrolló bajo el patriarcado de Focio lo que permitió a la Iglesia y a los Patriarcas posteriores de superar los momentos difíciles que se sucedieron tanto para el Estado como para la Iglesia. De hecho, en el momento del apogeo del Imperio Romano-bizantino a finales del siglo X y principios del siglo XI, cuando se había convertido sin lugar a dudas el Estado más poderoso, más rico, culto y sofisticado del mundo de entonces, la corte patriarcal de Constantinopla se había convertido, en un segundo lugar,  incomparable en esplendor y en el respeto que se le atribuía. Dentro de su iglesia catedral, la incomparable Santa Sofía, cuya cúpula parecía «<em>colgar suspendida como desde el mismo cielo</em>«, para citar al poeta bizantino Jorge de Pisidia, el Patriarca oficiaba en el edificio eclesiástico más imponente la entonces cristiandad. Para cuidar de las necesidades litúrgicas de la «<em>Gran Iglesia</em>» -como los <em>romanos-bizantinos</em> siempre la llamaron-, el emperador Justiniano decretó en el año 537 que opere constantemente un enorme personal, que constaba de sesenta sacerdotes, diez diáconos, cuarenta diaconisas, noventa subdiáconos, un centenar de lectores, veinticinco cantores, y cien custodios.</p>
<p style="text-align: justify;">No es extraño que los emisarios rusos, enviados a Constantinopla en el año 988 para comparar sus servicios religiosos con los de otras religiones, de las cuales estaban considerando la posibilidad de adoptar, fueran tan impresionados por el esplendor y la sublimidad de la Liturgia que, a su regreso a su ciudad capital de Kiev, declararon a su señor el Príncipe Vladimir el Grande, que en Santa Sofía pensaron que estaban «en el cielo mismo.» Tan largo alcance tuvo la fama de Santa Sofía que se convirtió en una legenda casi mítica conocida ya por los lejanos anglosajones de Inglaterra que no sólo tomaron ciertos aspectos del arte bizantino, sino incluso el título de βασιλεύς –Basileus- para su propio rey,  y cuyo séptimo Arzobispo de Canterbury, de hecho fue un heleno, el misionero Teodoro de Tarso, de Asia Menor. Incluso los Vikingos de la lejana Escandinavia se refirían a Constantinopla como <em>Miklegard</em> o <em>Tsargrad</em> (ciudad del emperador), de la cual la principal joya era Santa Sofía.</p>
<p style="text-align: justify;">Santa Sofía y el Patriarcado fueron admirados en el mundo medieval del Occidente y el Oriente por la enorme cantidad de reliquias conservadas allí y en la Iglesia de los Santos Apóstoles, que databan de la época de Cristo, o poco después: la cruz, la corona de espinas, la cintura y la túnica de la Virgen &#8211; estos dos últimos, en particular, fueron considerados por la población como protectores de “<em>La Polis”.</em> Numerosas historias se conservan de los siglos XIV y XV que relatan peligrosos viajes realizados por los peregrinos rusos a Constantinopla, para no hablar de los clérigos occidentales que antes de la hora de la escisión en 1054, habrían llegado a Constantinopla para contemplar la Iglesia de los Santos Apóstoles, donde los emperadores bizantinos fueron enterrados, para participar en la liturgia en Santa Sofía y, sobre todo, para adorar las reliquias sagradas a las que hicimos mención. Algunos eruditos modernos creen que el Papa Gregorio el Grande, -el Diálogo- introdujo en Roma el llamado canto gregoriano, después de haber sido legado papal en Constantinopla (antes del 590), a imitación del canto bizantino de la Iglesia de Santa Sofía, que había oído tan a menudo.</p>
<p style="text-align: justify;">La hostilidad occidental crece</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo XI el Imperio Romano-Bizantino comenzó a declinar en fuerza. Esto era no sólo debido al desfile de los enemigos externos que atacaban constantemente el territorio del imperio, a menudo de forma simultánea en tres o incluso cuatro frentes, sino debido a la inestabilidad interna, la decadencia y la correspondiente corruptela.</p>
<p style="text-align: justify;">En última instancia, debido al menos en parte a la rivalidad económica occidental -especialmente veneciana-, incluso a la avidez por el comercio y las riquezas de Bizancio, y a la rivalidad política con Constantinopla, el Occidente se hizo cada vez más hostil hacia los bizantinos. Debido al carácter predominantemente religioso de la época, este antagonismo se expresó más claramente en la creciente división eclesiástica entre las dos iglesias, especialmente en la rivalidad entre el Patriarca de Constantinopla y el Papa de Roma.</p>
<p style="text-align: justify;">Constantinopla como la «Nueva Roma» entonces se reivindicaba para sí la igualdad de honor con la antigua Roma, mientras que Roma insistía en su autoridad jurisdiccional sobre los Patriarcas orientales. Las Iglesias diferían entre otras cosas en la temática del <em>filioque</em>, la cuestión litúrgica de los ázimos<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>, y por último, en la diferencia del momento y del modo de la epíclesis en el servicio litúrgico<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas diferencias teológicas y litúrgicas en especial llegaron a asumir una importancia aún mayor en el contexto de la conquista normanda (católica) en el sur de Italia, que era entonces todavía de habla helena y ortodoxa en la religión. En este periodo los Papas sucumbieron a la tentación de latinizar al pueblo ortodoxo allí, hecho que condujo a los famosos acontecimientos de 1054, cuando se produjo el llamado «<em>cisma definitivo</em>» entre las Iglesias de Roma y Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento los legados del papado, indignados principalmente por la oposición del entonces patriarca de Constantinopla, Michael Cerulario, a la «latinización» del ritual ortodoxo entre las iglesias ortodoxas helenas del sur de Italia, depositaron una bula de excomunión contra el Patriarca sobre el altar de la misma. Contrariamente a lo que desde hace tiempo se  ha creído, sólo el Patriarca Miguel Cerulario «y sus seguidores» fueron anatematizados por los legados papales en Santa Sofía, mientras que el emperador romano-bizantino y la población, de hecho, fueron elogiados por su «Ortodoxía». Cerulario convocó inmediatamente al Sínodo de obispos residentes -ἐνδημούσα σύνοδος-, que respondió a su vez anatematizando a los enviados, pero no &#8211; hay que señalar &#8211; al Papa.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, aunque el evento en sí no fue de gran importancia -ya disidencias de este tipo no habían sido infrecuentes en el pasado y siempre habían sido solucionadas de forma satisfactoria-, en retrospectiva la historia ha fijado en este evento como aquel que marca la ruptura final entre los dos Patriarcados. Trágicamente a partir de entonces, Roma siguió su camino y Constantinopla el suyo.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue específicamente con el fin de anular estas históricas excomuniones mutuas de 1054, que fueron siempre el símbolo manifiesto de la final la división de las dos grandes ramas de la Iglesia cristiana que, por iniciativa del Patriarca Atenagoras, se levantaron finalmente en 1965, luego de la histórica reunión en Jerusalén entre el Patriarca Atenagoras y el Papa Pablo VI. Este símbolo, no obstante, no ha llevado a revocar el cisma histórico entre las dos Iglesias.</p>
<p style="text-align: justify;">Desafortunadamente las relaciones entre el Occidente latino y el Oriente Ortodoxo empeoraron poco a poco, pero no sólo eclesiástica, política, económica y psicológicamente. En última instancia, la animosidad entre el Oriente y el Occidente, aventada al mismo tiempo por la rivalidad económica y militar se hizo tan fuerte que el resultado inevitable fue una de las mayores tragedias de la historia: la ostensible conquista y saqueo de Constantinopla en 1204 por los ejércitos «cruzados», en su camino a recapturar Jerusalén de los musulmanes.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de 1204, con un Imperio Latino establecido sobre las ruinas del Imperio Romano-Bizantino, lo que mejor se conservaba, a pesar de todo, era la unidad del pueblo romano-bizantino que tenía su fe común –la Ortodoxía- como único punto de cohesión, y su protector, el Patriarca, que estaba asentado en Nicea, prófugo de la ocupación latina. En 1261, después de cincuenta y siete años de ocupación latina, los romanos recuperaron su gran capital, Constantinopla, bajo el emperador Miguel Paleólogo. Su primer acto después de la recuperación de la Ciudad en 1261 fue marchar en una procesión a partir de la puerta de oro, con el ícono de la Virgen Hodegetria a la cabeza, a Santa Sofía, donde él y todo el pueblo dieron gracias a Dios. Así, desde su lugar de exilio en Nicea, el Patriarcado una vez más fue restablecido en su centro tradicional en Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los últimos siglos bizantinos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En el tercer período de la historia patriarcal, 1261-1453, pero especialmente después de finales del siglo XIV, los últimos y mayores de los enemigos de los romanos-bizantinos, los turcos otomanos de Asia, avanzaron más y más a Constantinopla. En este periodo, el alguna vez poderoso Imperio Romano-Bizantinose había reducido tanto en territorio que por 1300, casi todo lo que quedaba, además de la propia Constantinopla, era parte de lo que hoy llamamos Grecia, Macedonia, Tracia, y una franja de Asia Menor occidental. El peligro de los turcos avanzando pronto se convirtió de tal gravedad que a fin de asegurar la ayuda militar, los emperadores se vieron obligados a recurrir a la entonces mayor fuente de poder de Occidente: el Papado. Pero los Papas de Roma no ofrecerían ninguna ayuda a menos que los romanos los aceptaran como la cabeza de su Iglesia; en otras palabras, a menos que se convirtieran a la iglesia Latina con todas sus creencias y prácticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los romanos ortodoxos comunes, por supuesto, violentamente se opusieron a esto, al igual que el clero, los monjes, casi la totalidad de la clase media y la mayor parte de la clase alta. Ciertas personas de la clase alta, entre los que se incluían algunos pocos prelados, en aras de la conveniencia política, o a veces incluso por una admiración por el vigor de la filosofía escolástica latina entonces en boga, apoyaron a estos emperadores que estaban dispuestos a pagar el precio papal por la ayuda militar.</p>
<p style="text-align: justify;">En realidad, el pueblo romano pronto se dividió en dos facciones sobre la cuestión de si la ayuda de Roma debería ser aceptada, el pro-unionista, y el grupo mucho mayor que reunía a los contrarios anti-unionistas. El problema se hizo tan agudo que, en 1274, en Lyon en el sur de Francia, y de nuevo en 1439 en el famoso Concilio de Ferrara-Florencia, Italia, la unión religiosa entre las dos iglesias fue temporalmente lograda, o al menos acordada. Pero el pueblo romano-bizantino se negó rotundamente a aceptar las decisiones de estos dos Concilios. Insistieron en que, dado que los cinco Patriarcas no estaban presentes en ambos Concilios (como el derecho canónico romano exigía), que ningún Concilio posterior los había declarado «ecuménicos», y puesto que la mayoría de los romanos creían que los delegados bizantinos habían sido obligados a aceptarlos, los dos Concilios unionistas de Lyon y Florencia fueron declarados inválidos. De esta manera, el propio Patriarca, seguido por la gran mayoría de la población romana-bizantina de Constantinopla, se negó a comprometer sus creencias ortodoxas mediante la aceptación de la jurisdicción papal, presumiblemente, para salvar el Imperio.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una notable ironía de la historia que en los siglos XIV y XV, cuando el poder del emperador romano-bizantino fue disminuyendo drásticamente como consecuencia de la severa mengua territorial del imperio, la autoridad del Patriarca, por el contrario, aumentó notablemente. Rusia, aunque ortodoxa, nunca fue políticamente parte del Imperio romano-bizantino, pero desde prácticamente el inicio de su conversión con el príncipe Vladimir en 989, el Patriarca de Constantinopla administró la Iglesia Rusa. No sólo nombraba a su obispo primado (el metropolitano de Kiev y mucho más tarde de Moscú) y enviaba a Rusia el santo crisma, sino que también fue considerado por todos los eslavos, tanto de los Balcanes y como de Rusia como el verdadero líder del mundo cristiano ortodoxo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora las cosas se invierten y, al contrario de los primeros tiempos, el Patriarca se había convertido, en el efecto, protector del emperador. Esto puede apreciarse claramente en el reproche del Patriarca Antonio al zar ruso, que le había escrito en 1395 que «ya no hay ningún emperador.» La respuesta de Antonio fue que «no puede haber una iglesia sin el emperador.» En cualquier caso, los Patriarcas romanos-bizantinos entonces realizaron un trabajo notable en la preservación de la Ortodoxía, no sólo de la propaganda de los misioneros latinos que parecía estar en todas partes en el Oriente imperial, sino también de cara a las conversiones forzadas o incluso a veces voluntarias al Islam de los romanos conquistados de Asia Menor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>«La Turcocracia»</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con la trágica caída de Constantinopla a manos de los turcos otomanos en 1453, comienza el cuarto período histórico del Patriarcado Ecuménico, el de la «Turcocracia». En esta fase, el proceso de la acumulación de poder en manos del Patriarca Ecuménico de Constantinopla en realidad se acelera. El Sultán turco ahora asume la función del antiguo emperador romano-bizantino e inviste al Patriarca con su autoridad, de la misma manera que antes. Bajo el sultán Mehmet II, el conquistador turco de Constantinopla, Gennadios Escolarios, el erudito heleno experimentado en la filosofía -y gran patriota-, fue investido con la anuencia del mismo como el primer Patriarca Ortodoxo bajo el dominio turco. Un hombre bravío, ortodoxo sin concesiones, que logró obtener aquiescencias para su iglesia del sultán que lo respetaba. Por lo tanto, con el consentimiento de Mehmet II, al Patriarca se le dio autoridad no sólo como líder religioso, sino también como el jefe supremo de todos los pueblos ortodoxos sujetos a los turcos, incluidos los serbios, búlgaros y albaneses, así como los romanos helenos.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca tenía su propia corte y conserva el antiguo ceremonial litúrgico ortodoxo, pero no se le permitió retener Santa Sofía, que entonces se convirtió en mezquita turca. Por otra parte, estaba en todas las cuestiones políticas directamente sujeto a la voluntad del sultán. A pesar de su mayor autoridad, el Patriarca, sin embargo, tuvo que caminar en la cuerda floja. Por un lado, tuvo que apaciguar a su autoridad turca que era islámica y, por otra parte, trataba de alimentar la fe entre los fieles ortodoxos. Las acciones de los sultanes, especialmente los sucesores de Mehmet II, fueron a menudo impredecibles e inconsistentes respecto a las de su predecesor. Depusieron Patriarcas a voluntad y establecieron a otros manipulando inescrupulosamente su elección. A menudo se castigaba a la población romana por presuntas violaciones de la voluntad del sultán dando muerte a los Patriarcas a través de la estrangulación o de otros medios violentos. Las acciones patriarcales, por lo tanto, tenían que ser prudentes al extremo, apareciendo a menudo inexplicables para los foráneos, ya que se esforzaban para proteger a su rebaño e incluso para ayudarse a sí mismos para sobrevivir. Su llamada <em>diplomacia «fanariota</em>» (de «Fanar,» la última sede del Patriarcado de Constantinopla a la que fue movido bajo el imperio otomano) a veces tenía que ser más compleja e intrincada que durante el del propio periodo romano-bizantino.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos de los Patriarcas más notables durante este período de la dominación turca fueron Jeremías II del siglo XVI y el famoso Cirilo Loukaris del XVII. Jeremías fue Patriarca durante el primer período de la Reforma protestante; de hecho, varios de los reformadores protestantes, en particular el sobrino de Johann Reuchlin, Philipp Melancthon, tenía la esperanza de llegar a un entendimiento con el Oriente Ortodoxo ahora que ellos también habían roto con Roma. Melancthon, por lo tanto, envió una profesión de fe luterana que había elaborado a Jeremías en Constantinopla, esperando la aprobación del Patriarca Ortodoxo. Pero Jeremías, lejos de aprobarla, envió en respuesta una carta condenando varias de las nuevas creencias protestantes. Estaba en contra de la creencia luterana de la «presencia real» en la comunión. También condenó la creencia luterana de la justificación por la fe sola, y afirmó la necesidad de «buenas obras», así como la gracia de Dios en la salvación humana. Sin embargo, Jeremías participó en intercambios amistosos con diversos grupos protestantes y dio la bienvenida a Constantinopla, a menudo en secreto, a ciertos occidentales con los que tuvo ilustrativas conversaciones y una animada correspondencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Cirilo Loukaris, el famoso Patriarca de Creta del siglo XVII, a menudo es acusado de buscar secretamente la “<em>protestantización”</em> de la Iglesia Ortodoxa. Durante sus estudios en Europa Occidental, había entrado en contacto con las ideas protestantes calvinistas. Y cuando más tarde se convirtió en Patriarca de Constantinopla, extendió su favor a los enviados protestantes en Constantinopla. En 1629, se publicó en Ginebra una Confesión de Fe atribuida al Patriarca Cirilo y en la cual expresa creencias calvinistas de manera inequívoca. Quizás Cirilo como un individuo pudo muy bien haber sido atraído por ciertas creencias calvinistas, pero su supuesto deseo de imponer estas creencias en la Iglesia Ortodoxa es dudoso. En cualquier caso, la Confesión de Fe de Ginebra, cuya atribución a Cirilo muchos de sus propios clérigos asociados negaron) fue condenado como herético por varios Concilios ortodoxos locales posteriormente celebrados en Oriente.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay que olvidar que uno de los principales objetivos de Cirilo fue  iluminar y elevar el nivel educativo de su clero y rebaño, que en el siglo XVI y principios del siglo XVII habían caído a un punto extremadamente bajo debido a la larga opresión turca. Aparte de la escuela Patriarcal de Constantinopla, los turcos prohibieron utilizar otra escuela en la helena. Las únicas escuelas que operaban en lo que hoy día llamamos «Grecia» eran aquellas escuelas en las zonas griegas entonces bajo dominación veneciana, como en Creta, Corfú, o las Islas Jónicas. Loukaris constantemente tenía que tener cuidado de sus volátiles amos turcos que, de hecho, lo depusieron de sus funciones varias veces, sólo para restablecerlo una y otra vez. Finalmente murió como mártir, estrangulado a manos de los turcos. Aparte de mencionar de sus continuos intentos de educar a su rebaño ortodoxo, mencionamos en esta línea la fundación de la primera imprenta helena en Constantinopla.</p>
<p style="text-align: justify;">La experiencia de estos dos Patriarcas fue duplicada por las aún peores experiencias de sus sucesores. Sin embargo, cada Patriarca sin excepción llevó a cabo su deber para con la Iglesia y, al mismo tiempo, siempre trabajaron para la preservación del sentido de comunidad entre los romanos-helenos de Constantinopla y aquellos de la sección continental. En no poca medida, a continuación, los Patriarcas de Constantinopla, aún sin quererlo, contribuyeron a hacer nacer en el pueblo el sentido heleno moderno de la conciencia nacional que finalmente estalló en la revolución de 1821. Algunos estudiosos creen que los Patriarcas, quizás adhiriéndose de manera indiscriminada a la herencia imperial antigua bizantina-romana en la forma de la llamada “gran idea” -ἡ μεγάλη ἰδέα- buscaron la restauración de todas las áreas de habla helena, en contraste con la idea de poder de los héroes de la revolución griega como Koraís, basada en una nación griega moderna. Pero el contraste sin duda puede ser descubierto cuando se tiene en cuenta el objetivo de ambos de preservar tanto la fe ortodoxa como la tradición helénica.</p>
<p style="text-align: justify;">Como a menudo pasan por alto por los historiadores, un papel importantísimo en el nacimiento de la nación griega moderna también fue jugado por los muchos refugiados helenos que habrían huido de la ocupación turca a las zonas de Occidente después de 1453 y hasta a finales del siglo XVI. Establecieron importantes colonias griegas en Nápoles, Toledo  y más tarde en París, Odessa, Budapest, Viena y, sobre todo, en los principios en Venecia – de los cuales algunos eruditos y artistas contribuyeron invaluablemente al desarrollo del Renacimiento italiano y occidental en general. A veces, por razones de conveniencia -por ejemplo, para asegurar el empleo en Occidente-, algunos de estos exiliados helenos nominalmente ofrecieron su lealtad al Papado, pero siempre conservaron su lengua y el ritual eclesiástico bizantino. Fue esta combinación de la Iglesia Ortodoxa y la antigua cultura griega, que ahora estaba reviviendo conscientemente, y que actuó en conjunto para fortalecer el desarrollo del espíritu de la etnia helena.</p>
<p style="text-align: justify;">Como jefe nominal del “millet” –nación- heleno, el Patriarca llevaba a cabo en su corte lo máximo posible del elaborado ceremonial de las antiguas cortes imperiales, así como de aquellas patriarcales bizantinas. Muchos, si no la mayoría, de los títulos imperiales y eclesiásticos romano-bizantinos tradicionales fueron preservados. De esta manera, los títulos asignados actualmente por los Patriarcas a personas que se destacan en su servicio al Patriarcado, los Arcontes de la Santa y Grande Iglesia de Cristo tienen sus orígenes en la época de la Turcocracia, o en algunos casos, incluso 1.000 años antes, es decir a principios era bizantina.</p>
<p style="text-align: justify;">Como hemos visto, el Patriarca durante el período anterior a la Turcocracia conservó la escuela patriarcal, y en esta se instruyeron muchos de los prominentes jerarcas posteriores. El Patriarca también mantuvo una estrecha relación con las diversas comunidades helenas de la «diáspora» en Occidente, asistiéndolas tanto como le era posible, en sus confrontaciones con el Papado o las autoridades locales en sus pretensiones de «latinizarlas”, -como por ejemplo en Venecia, Ucrania y entre los eslavos de los Balcanes. No pocas veces, por supuesto, la vida de los Patriarcas en este periodo histórico estuvieron en peligro o incluso fueron cercenadas si el sultán los consideraba excesivamente independientes de aquel. En cualquier caso, en los siglos XVI y principios del XVII, que fue el período histórico caracterizado por la oscuridad cultural más profunda del pueblo heleno, fue el Patriarcado Ecuménico, encabezada por el Patriarca de Constantinopla y representada localmente por su clero, la que tuvo el principal mérito respecto a la preservación de la nación romana-helena -«ethnos»- y la Iglesia Ortodoxa en general, dos instituciones y conceptos que a partir de ahora serán cada vez más interrelacionados en la conciencia del pueblo. Esta unión dada en este período es una de las razones de por qué para los ortodoxos en general, y para los romanos-helenos en particular, les resulta tan difícil concebir la Iglesia Ortodoxa sin cultura helena, una identificación tradicional que habría existido naturalmente en las conciencias de la nación cristiana ortodoxa durante siglos antes de esta renovación.</p>
<p style="text-align: justify;">Es digno de destacar nuevamente, que el rol del Patriarca Ecuménico fue fundamental en la conservación del patrimonio cultural heleno, junto con la tradición litúrgica y eclesiástica ortodoxa. Sin embargo, cuando la guerra de independencia griega estalló finalmente en 1821, -y fue un obispo local en Grecia quien plantara por primera vez la bandera de la revolución- el Patriarca de Constantinopla con el Sultán ejerciendo su autoridad de manera indeclinable sobre él, difícilmente pudo, por razones obvias, bendecir abiertamente el momento. Sin embargo, sus simpatías e intenciones siempre fueron claras. Tanto es así que el Sultán tuvo que colgar al Patriarca Gregorio V, mártir de la Nación, en la puerta principal del Patriarcado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La época moderna</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En 1883, después del éxito de la independencia griega en varias de las áreas de habla griega, se abre una nueva fase histórica para el Patriarcado. Ahora la Iglesia en Grecia, debido a la grave dificultad de operar bajo la autoridad de un Patriarca que se encontraba en la sombra represiva del Sultán, se declaró Autocéfala. Sin embargo, luego de un difícil periodo de pruebas, las relaciones entre la Iglesia de Grecia y el Patriarcado se mantuvieron siempre intactas, mucho más esenciales, si se nos permite el término, que aquellas entre el Patriarcado y cualquiera de las muchas otras ramas «nacionales» de la Iglesia Ortodoxa.</p>
<p style="text-align: justify;">Un evento significativo en la historia del Patriarcado fue la apertura en 1844, en la isla de Halki dentro de la ciudad de Constantinopla, de una escuela teológica de alto nivel para la formación del clero no solo del Patriarcado sino de toda la Ortodoxía. Debido al escaso nivel de la educación del clero en el Oriente Ortodoxo que creó una desesperada necesidad de educación teológica adecuada, se dio la primera oportunidad, desde el final del período romano-bizantino, que una institución del género se habría de establecer dentro de la jurisdicción patriarcal. La escuela teológica de Halki operó y mantuvo su importancia teológica hasta su cierre forzado por los turcos en 1972. Asimismo existían –y algunas todavía están activas- en Constantinopla algunas escuelas para la educación de los legos  -en particular “la gran escuela de la Nación”- que estaban de muchas maneras, directa o indirectamente relacionadas con el Patriarcado y que formaron figuras y lideres helenos modernas como Adamantios Koraís.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el apoyo moral más abierto que el Patriarcado comenzó inevitablemente a dar a la nueva nación de Grecia y, más importante aún, con la aparición de un estado secular turco bajo el liderazgo de Kemal Ataturk en 1921, la posición del Patriarca de Constantinopla -que pronto será rebautizada por Kemal Estambul- se hizo más precaria que nunca. La situación del Patriarca fue, naturalmente afectada por el número y la realidad de la población romana-helena de la ciudad, es decir, de los feligreses que lo circundaban inmediatamente. Todavía en 1920 había probablemente más de 100.000 griegos en Constantinopla. Pero con el final de la Primera Guerra Mundial y especialmente con la debacle del ejército heleno de Esmirna en 1922 después de la Guerra Greco-turca y la consecuente destrucción del helenismo en Asia Menor, el destino del Patriarca de Constantinopla pendía precariamente de una realidad multifacéticamente peligrosa. Estaba claro que el gobierno turco ahora deseaba deshacerse del Patriarcado por completo.</p>
<p style="text-align: justify;">En 1923, un año después, como resultado de la intervención de las grandes potencias, se firmó el Tratado de Lausana, según el cual todos los romanos-helenos de Asia Menor y la mayor parte de los turcos de Grecia deberían ser repatriados respectivamente. La única excepción a este intercambio de población fue la de los turcos de Tracia Occidental y los helenos que vivían en Constantinopla, a los cuales se les permitió permanecer donde residían. Pero lo más importante para la Iglesia ortodoxa era que el Tratado garantizaba la presencia continua del Patriarcado en su sede histórica, Constantinopla, libre de limitaciones o restricciones impuestas por el gobierno turco. No sólo Turquía y Grecia firmaron el pacto, sino también Francia, Inglaterra, Italia y Estados Unidos. Parecería que el futuro del Patriarcado de Constantinopla era a partir de ahora garantizado. Sin embargo, el Patriarcado pronto se convirtió en un peón, un rehén, de las relaciones políticas que se desarrollaban entre Grecia y Turquía. Esto se reveló sobre todo cuando explotara la crisis chipriota. Con el fin de ejercer presión sobre Grecia, el gobierno turco utilizó como estrategia someter al Patriarcado a intermitentes y a veces a continuos acosos. En Septiembre de 1955, culminando años de sutiles -y no  tanto- persecuciones, la política turca estalló en un ataque sin sentido organizado por las autoridades contra la comunidad romano-helena y armenia de Constantinopla. Sus iglesias, escuelas, hogares, cementerios y tiendas fueron objeto de vandalismo salvaje y, de esta manera, destruidos de la peor manera. Digno es de destacar que este evento sorprendentemente bárbaro, pasó casi desapercibido por la prensa occidental.</p>
<p style="text-align: justify;">El entonces Patriarca Ecuménico Atenágoras, quizás el Patriarca Ortodoxo más relevante de los tiempos modernos, creía en la conciliación entre romanos y turcos. Así que para asegurar la supervivencia del Patriarcado de Constantinopla, pensó que lo mejor era actuar con gran moderación respecto a las medidas que los turcos imponían a la comunidad romana y al Patriarcado.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque el valiente proyecto con respecto a los turcos no logró los objetivos que perseguía, la política visionaria de Atenágoras de lograr la reconciliación entre los ortodoxos y las otras grandes iglesias de la cristiandad hizo abrir un capítulo nuevo e histórico en las relaciones ecuménicas cristianas. Así, en 1964 y el Papa Pablo VI se reunió en Jerusalén, en la primera reunión del Papa y Patriarca en más de medio milenio. El resultado de esta primera reunión fue la anulación mutua, tanto en Roma y Constantinopla, el 7 de diciembre de 1965, de las históricas excomuniones mutuas de 1054.</p>
<p style="text-align: justify;">La visión del Patriarca era amplia y a largo término. A fin de fortalecer la Iglesia Ortodoxa en su conjunto y paralelamente como una preparación común para eventuales nuevas relaciones entre las Iglesias Ortodoxa y Latina, el Patriarca Atenágoras también tomó la medida sin precedentes de convocar una serie de conferencias panortodoxas con el fin de convocar un “Santo y Grande Sínodo de la Iglesia Ortodoxa”<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Estas medidas audaces e imaginativas del Patriaca Atenagoras fueron sostenidas y llevadas a cabo con insistencia por sus sucesores Demetrios y Bartolomé colocando de esta manera al Patriarcado Ecuménico en el centro del escenario de los asuntos ecuménicos cristianos y otorgándole el liderazgo en este aspecto de la renovada vida de la Iglesia Ortodoxa moderna.</p>
<p style="text-align: justify;">Por desgracia, a pesar de las garantías estipuladas por el Tratado de Lausana, los turcos no han dejado de subyugar de toda manera posible la posición del Patriarcado de Constantinopla. Muchas de las iglesias de la “<em>Ciudad</em>” fueron suprimidas o cerradas, y el Patriarca y su corte se han vistos obligados a soportar humillación tras humillación, junto con las restricciones especialmente ideadas para debilitar su poder y acción. Muchas veces fue prohibido a los clérigos patriarcales viajar al extranjero con el fin de llevar a cabo sus deberes eclesiásticos, reparar edificios patriarcales, y, mucho peor, la escuela teológica histórica en Halki, el orgullo del Patriarcado y bastión de su liderazgo teológico, en 1972 fue cerrada de forma permanente por los turcos.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo unos pocos miles (unos 4.000) de los fieles ortodoxos ahora permanecen en Constantinopla. Está claro que este es uno de los momentos más críticos de toda la historia de dos mil años del Patriarcado. Y sin embargo, esta venerable institución ha logrado llevar a cabo su misión de liderazgo sobre las Iglesias ortodoxas del mundo a pesar del sometimiento, de las restricciones de todo tipo y de las persecuciones a las cuales ha sido sometida.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos ortodoxos del mundo lo consideran como «el primero entre iguales» entre las Iglesias ortodoxas. Pero para cumplir y continuar su alta misión adecuadamente en estos momentos históricos críticos, requiere la asistencia y la atención siempre alerta a sus necesidades particulares. En los últimos años, sin embargo, ha habido algunos signos de un futuro mejor para el Patriarcado. Ya en 1986 las autoridades turcas concedieron el permiso para la reconstrucción de un nuevo edificio administrativo para reemplazar el ala del antiguo edificio patriarcal consumida por un incendio en 1941. Esta nueva estructura imponente se inauguró a finales de 1989 en una ceremonia a la que asistieron muchas personalidades notables de todo el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto, siguiendo los pasos del Patriarca Atenagoras, su sucesor el Patriarca Demetrios I en 1987 viajó a Roma, donde fue recibido por el Papa Juan Pablo II. En una ceremonia solemne en la basílica de San Pedro, los Patriarcas de Oriente y Occidente juntos recitaron en griego, el Símbolo niceno-constantinopolitano de la Iglesia como originalmente se expresa sin el <em>filioque.</em> Entonces, por primera vez en la historia moderna, el Papa Juan Pablo II y el Patriarca Demetrios, de pie juntos en el balcón de la <em>Logia </em>de la Basilica Vaticana, bendijeron a la inmensa multitud de personas reunidas en la plaza de San Pedro, un gesto sin precedentes de respeto entre los dos grandes jerarcas del Oriente y del Occidente.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy el Sucesor del Patriarca Demetrio es Su Divinísima Santidad Bartolomé, 270º Obispo de la Iglesia local. Como Arzobispo de Constantinopla, Nueva Roma y Patriarca Ecuménico, el Patriarca Bartolomé ocupa la Primera Sede de la Iglesia Ortodoxa y la preside en un espíritu fraterno como primero entre pares. El Patriarca Ecuménico Bartolomé, fue entronizado el 2 de noviembre de 1991, y es el líder espiritual de casi 300 millones de fieles en el mundo y sirve como el portavoz de la Iglesia como un todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla ocupa el primer lugar entre los demás Patriarcados e Iglesias Ortodoxas Autocéfalas y Autónomas de todo el mundo. El Patriarca Ecuménico Bartolomé tiene bajo su responsabilidad histórica y teológica la iniciativa y coordinación de las actividades inter-ortodoxas de las Iglesias de Alejandría, Antioquia, Jerusalén, Rusia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Georgia, Chipre, Grecia, Polonia, Albania, Chequia y Eslovaquia, Finlandia, Estonia, y numerosas eparquías en el viejo y en el nuevo mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">El rol preciso y la posición de la Iglesia de Constantinopla han sido definidos hace casi 1700 años. Ni los cambios de gobierno, de naciones, de la sociedad entera, de las culturas dominantes, ni las persecuciones activas han podido jamás disminuir la posición del Patriarcado Ecuménico en el mundo cristiano.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarcado Ecuménico ha patrocinado muchas misiones evangelizadoras, en el transcurso de los siglos, desde la conversión de los “Rus” de Kiev, en el siglo X, hasta Corea del Sur y el Lejano Oriente en el presente. Como resultado de su conducción pastoral en el mundo ortodoxo, el Patriarcado Ecuménico sigue siendo la brasa encendida de la Ortodoxia, preservando la luz inextinguible del Cristianismo.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarcado Ecuménico está empeñando activamente diversas actividades eclesiásticas, encarna un liderazgo dinámico en el movimiento ecuménico y participa plenamente en los trabajos del Consejo Mundial de Iglesias, como miembro fundador, por intermedio de su representación permanente en Ginebra, Suiza. Además, participa en muchas comisiones de diálogo bilateral con otras Iglesias Cristianas, como la Iglesia Católica Romana, la Comunión Anglicana, las Iglesias Cristianas Orientales, la Iglesia Luterana y la Iglesia Reformada, entre otras, y con las religiones monoteístas como el Judaísmo y el Islam.</p>
<p style="text-align: justify;">Es misión del Patriarcado Ecuménico dar testimonio del misterio de la unidad ortodoxa. Su primacía en la Ortodoxia es una “primacía de servicio”, no así de autoridad sobre las demás Iglesias Ortodoxas.</p>
<p style="text-align: justify;">Actualmente el Patriarca Bartolomé personifica la memoria de la vida y del sacrificio de la Iglesia Ortodoxa Mártir del siglo XXI. Después de ascender al Trono Ecuménico en 1991, viajó por el mundo ortodoxo llevando un mensaje de restauración y de renovada esperanza. Ha impulsado la restauración de la Iglesia Autocéfala de Albania y de la Iglesia Autónoma de Estonia. Ha sido una permanente fuente de apoyo espiritual y moral para esos países tradicionalmente ortodoxos que emergieron después de décadas de persecución religiosa a gran escala, detrás de la cortina de hierro. Es un testimonio vivo frente al mundo de la dolorosa y redentora lucha de la Ortodoxía por la libertad religiosa y por la dignidad inherente de la persona humana.</p>
<p style="text-align: justify;">El Cristianismo Ortodoxo se sitúa en las líneas divisorias de la civilización moderna, entre el Occidente, el Islam, el Judaísmo y el Lejano Oriente. Los cristianos ortodoxos conviven tanto con los Cristianos del Occidente, como con los musulmanes y los judíos del Oriente Medio, los hindúes y los budistas del Lejano Oriente.</p>
<p style="text-align: justify;">En Noviembre de 1996, el Patriarca Bartolomé realizó la primera visita de un Patriarca Ecuménico a Hong Kong. Fundó allí una Arquidiócesis Ortodoxa, la cual, cuando Hong Kong retornó al control de Pekín, el 1º de julio de 1997, se convirtió en la primera presencia oficial del Cristianismo Ortodoxo en China, después de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p style="text-align: justify;">Como ciudadano de Turquía, la experiencia personal del Patriarca Bartolomé, le provee de una singular perspectiva para continuar el diálogo entre el mundo Cristiano y el mundo Islámico. Ha realizado valiosas contribuciones para la resolución global de conflictos y para la construcción de la paz, como en el caso de la ex Yugoslavia. Ha trabajado persistentemente para promover la reconciliación entre las comunidades Católica, Islámica y Ortodoxa de la región.</p>
<p style="text-align: justify;">El Patriarca Bartolomé ha emergido como una singular fuerza para la renovación de la Iglesia Ortodoxa, para que ésta siga cumpliendo su rol como mediadora entre el Oriente y el Occidente. En su carácter de Patriarca Ecuménico ha reunido en varias ocasiones a los líderes de las Iglesias Ortodoxas de todo el mundo, solicitándoles que continúen vigorosamente en la búsqueda de soluciones frente a los desafíos del nuevo milenio. Junto a SS. SS. los Papas Juan Pablo II, Benedicto y Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé ha logrado un progreso sin precedentes hacia la reconciliación entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa.</p>
<p style="text-align: justify;">El rol del Patriarca Ecuménico, como el principal líder espiritual del mundo Cristiano Ortodoxo y como figura transnacional de relevancia universal, sigue siendo cada vez más activo con el paso del tiempo. Co-patrocinó la Conferencia para la Paz y la Tolerancia celebrada en Estambul en 1994, reuniendo a Cristianos, Islámicos y Judíos. Co-patrocinó con Su Alteza Real el Príncipe Felipe de Gran Bretaña, una Conferencia Anual sobre el Medioambiente. S.D.S. es miembro fundador y vicepresidente de la Sociedad de Derecho Canónico de las Iglesias Orientales. Fue miembro de la Comisión Fe y Orden del Consejo Mundial de Iglesias durante 15 años, ocho de los cuales fue su vice-presidente. Participó en Asambleas Generales (IV, VI y VII) del Consejo Mundial de Iglesias, y en la última fue elegido como miembro de los Comités Ejecutivo y Central. Todo ello, junto a sus inspirados esfuerzos en favor de la libertad religiosa y de los derechos humanos, coloca al Patriarca Ecuménico Bartolomé en el rango de los más destacados apóstoles del amor, de la paz y de la reconciliación de la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>. Mt. 16:18.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>. Πηδάλιον, Έκδόσεις Παπαδημητρίου, ἀπό τὸ 1896, pag. 157: <em>«</em><em>Τὸν</em> <em>μέν</em> <em>Κωνσταντινουπόλεως</em> <em>Ἐπίσκοπον</em> <em>ἔχειν</em> <em>τὰ</em> <em>πρεσβεῖα</em> <em>τῆς</em> <em>τιμῆς</em> <em>μετὰ</em> <em>τὸν</em> <em>τῆς</em> <em>Ῥώμης</em> <em>Ἐπίσκοπον</em><em>, </em><em>διἀ</em> <em>τὸ</em> <em>εἶναι</em> <em>αὐτήν</em> <em>Νέαν</em> <em>Ῥώμην</em><em>.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>. Πηδάλιον, Έκδόσεις Παπαδημητρίου, ἀπό τὸ 1896, pag. 206: <em>«</em><em>Πανταχοῦ</em> <em>τοῖς</em> <em>τῶν</em> <em>ἁγίων</em> <em>Πατέρων</em> <em>ὅροις</em> <em>ἑπόμενοι</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>τὸν</em> <em>ἀρτίως</em> <em>ἀναγνωσθέντα</em> <em>κανόνα</em> <em>τῶν</em> <em>ἑκατὸν</em> <em>πεντήκοντα</em> <em>θεοφιλέστατων</em> <em>ἐπισκόπων</em><em>, </em><em>τῶν</em> <em>συναχθέντων</em> <em>ἐπὶ</em> <em>τοῦ</em> <em>τῆς</em> <em>εὐσεβοῦς</em> <em>μνήμης</em> <em>Μεγάλου</em> <em>Θεοδοσίου</em><em>, </em><em>τοῦ</em> <em>γενομένου</em> <em>βασιλέως</em> <em>ἐν</em> <em>τῇ</em> <em>βασιλίδι</em> <em>Κωνσταντινουπόλεως</em> <em>Νέᾳ</em> <em>Ῥώμῃ</em><em>, </em><em>γνωρίζοντες</em><em>, </em><em>τὰ</em> <em>αὐτὰ</em> <em>καὶ</em> <em>ἡμεῖς</em> <em>ὁρίζομέν</em> <em>τε</em> <em>καὶ</em> <em>ψηφιζόμεθα</em> <em>περὶ</em> <em>τῶν</em> <em>πρεσβείων</em> <em>τῆς</em> <em>ἁγιωτάτης</em> <em>ἐκκλησίας</em> <em>τῆς</em> <em>αὐτῆς</em> <em>Κωνσταντινουπόλεως</em> <em>Νέας</em> <em>Ῥώμης</em><em>· </em><em>καὶ</em> <em>γὰρ</em> <em>τῷ</em> <em>θρόνῳ</em> <em>τῆς</em> <em>πρεσβυτέρας</em> <em>Ῥώμης</em><em>, </em><em>διὰ</em> <em>τὸ</em> <em>βασιλεύειν</em> <em>τὴν</em> <em>πόλιν</em> <em>ἐκείνην</em><em>, </em><em>οἱ</em> <em>Πατέρες</em> <em>εἰκότως</em> <em>ἀποδεδώκασι</em> <em>τὰ</em> <em>πρεσβεῖα</em><em>. </em><em>Καὶ</em> <em>τῷ</em> <em>αὐτῷ</em> <em>σκοπῶ</em> <em>κινούμενοι</em> <em>οἱ</em> <em>ἑκατὸν</em> <em>πεντήκοντα</em> <em>θεοφιλέστατοι</em> <em>ἐπίσκοποι</em><em>, </em><em>τὰ</em> <em>ἴσα</em> <em>πρεσβεῖα</em> <em>ἀπένειμαν</em> <em>τῷ</em> <em>τῆς</em> <em>Νέας</em> <em>Ῥώμης</em> <em>ἁγιωτάτω</em> <em>θρόνῳ</em><em>, </em><em>εὐλόγως</em> <em>κρίναντες</em><em>, </em><em>τὴν</em> <em>βασιλείᾳ</em> <em>καὶ</em> <em>συγκλήτῳ</em> <em>τιμηθεῖσαν</em> <em>πόλιν</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>τῶν</em> <em>ἴσων</em> <em>ἀπολαύουσαν</em> <em>πρεσβείων</em> <em>τῇ</em> <em>πρεσβυτέρᾳ</em> <em>βασιλίδι</em> <em>Ῥώμῃ</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>ἐν</em> <em>τοῖς</em> <em>ἐκκλησιαστικοῖς</em> <em>ὡς</em> <em>ἐκείνην</em> <em>μεγαλύνεσθαι</em> <em>πράγμασι</em><em>, </em><em>δευτέραν</em> <em>μετ</em><em>’ </em><em>ἐκείνην</em> <em>ὑπάρχουσαν</em><em>. </em><em>Καὶ</em> <em>ὥστε</em> <em>τοὺς</em> <em>τῆς</em> <em>Ποντικῆς</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>τῆς</em> <em>Ἀσιανῆς</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>τῆς</em> <em>Θρακικῆς</em> <em>διοικήσεως</em> <em>μητροπολίτας</em> <em>μόνους</em><em>, </em><em>ἔτι</em> <em>δὲ</em> <em>καὶ</em> <em>τοὺς</em> <em>ἐν</em> <em>τοῖς</em> <em>βαρβαρικοῖς</em> <em>ἐπισκόπους</em> <em>τῶν</em> <em>προειρημένων</em> <em>διοικήσεων</em> <em>χειροτονεῖσθαι</em> <em>ὑπὸ</em> <em>τοῦ</em> <em>προειρημένου</em> <em>ἁγιωτάτου</em> <em>θρόνου</em> <em>τῆς</em> <em>κατὰ</em> <em>Κωνσταντινούπολιν</em> <em>ἁγιωτάτης</em> <em>ἐκκλησίας</em><em>· </em><em>δηλαδή</em> <em>ἑκάστου</em> <em>μητροπολίτου</em> <em>τῶν</em> <em>προειρημένων</em> <em>διοικήσεων</em> <em>μετὰ</em> <em>τῶν</em> <em>τῆς</em> <em>ἐπαρχίας</em> <em>ἐπισκόπων</em> <em>χειροτονοῦντος</em> <em>τοὺς</em> <em>τῆς</em> <em>ἐπαρχίας</em> <em>ἐπισκόπους</em><em>, </em><em>καθὼς</em> <em>τοῖς</em> <em>θείοις</em> <em>κανόσι</em> <em>διηγόρευται</em><em>· </em><em>χειροτονεῖσθαι</em> <em>δέ</em><em>, </em><em>καθὼς</em> <em>εἴρηται</em><em>, </em><em>τοὺς</em> <em>μητροπολίτας</em> <em>τῶν</em> <em>προειρημένων</em> <em>διοικήσεων</em> <em>παρὰ</em> <em>τοῦ</em> <em>Κωνσταντινουπόλεως</em> <em>ἀρχιεπισκόπου</em><em>, </em><em>ψηφισμάτων</em> <em>συμφώνων</em> <em>κατὰ</em> <em>τὸ</em> <em>ἔθος</em> <em>γινομένων</em><em>, </em><em>καὶ</em> <em>ἐπ</em><em>&#8216; </em><em>αὐτὸν</em> <em>ἀναφερομένων</em><em>.»</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a>. F. DVORNICK, <em>The Photian Schism, History and Legend</em>, Canbridge, 1970 (2a edición).</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a>. Es decir, la utilización por los ortodoxos de pan con levadura en la Eucaristía, en contraste con el pan sin levadura de la Iglesia latina.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a>. La <em>epíclesis</em> es la invocación que el sacerdote realiza al Espíritu Santo durante la Divina Liturgia a fin de que santifique y convierta los <em>anti-tipos</em> del cuerpo y sangre de Cristo, es decir el pan y el vino, en el cuerpo y sangre del Señor.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a>. La visión del Patriarca Atenágoras y su sueño se harán realidad en el próximo Junio, durante el cual en la isla de Creta se reunirá por fin, luego de sesenta años, el Santo y Gran Sínodo de la Iglesia Ortodoxa.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
