Breve historia
San Antonio nació en Egipto en el año 251 de padres piadosos que partieron de esta vida cuando él aún era joven. Al escuchar las palabras del Evangelio: «Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres» (Mt 19:21), inmediatamente lo puso en práctica. Distribuyendo entre los pobres todo lo que tenía y huyendo de todos los disturbios del mundo, partió al desierto, y encontrando una fortaleza abandonada en la montaña, hizo su morada en ella, entrenándose con ayunos extremos, oración incesante y feroces conflictos con los demonios. Allí, las múltiples tentaciones que soportó continuamente durante veinte años son increíbles. Sus luchas ascéticas de día y de noche, con las que mortificaba los levantamientos de las pasiones, sobrepasan los límites de la naturaleza. San Atanasio el Grande, que lo conoció personalmente y escribió su vida, dice que salió de aquella fortaleza «iniciado en los misterios y lleno del Espíritu de Dios». La propagación de sus actos de virtud atrajo a tal multitud a seguirlo que el desierto se transformó en una ciudad, mientras él se convertía, por así decirlo, en gobernador, legislador y maestro de todos los ciudadanos de esta comunidad de monjes; y así tambien, las ciudades del mundo disfrutaron del mismo modo del fruto de su virtud. Después, debido a la presión de los fieles, que lo privaban de su soledad, fue iluminado por Dios para viajar con ciertos beduinos, hasta que llegó a una montaña en el desierto cerca del Mar Rojo, donde pasó el resto de su vida. Así, pasando su vida y convirtiéndose en ejemplo de virtud y regla para los monjes, reposó el 17 de enero del año 356, a la edad de 105 años.
Por las oraciones del Venerable San Antonio el Grande, Señor Jesucristo Dios nuestro, ten piedad de nosotros y sálvanos. Amén.
Apolitíkion – Modo 4
Imitando con tu vida al celoso Elías y siguiendo los rectos
caminos del Bautista, has poblado el desierto, oh padre
Antonio, y has fortalecido al mundo con tu oración.
Intercede ante Cristo nuestro Dios, para que salve
nuestras almas.



















